Ex Machina

En la era del Big Data… Ex machina es un cuento futurista sobre un creador (Oscar Isaac) informático, con falta de empatía con el mundo, que se sirve de ese mapa de datos e informaciones para construir Inteligencia Artificial. Y así nace Ava (Alice Vikander), con cara de ángel. Y es que Alex Garland bebe de fuentes eternas para crear un cuento moderno de ciencia ficción. Así nos encontramos con un cruce de Barba Azul y Amistades peligrosas (en vez de cartas, tenemos sesiones de encuentros), donde madame de Tourvel tiene apariencia de un joven informático (Domhnall Gleeson), inteligente y buena persona. El joven informático se encontrará entre medias de una batalla de inteligencia a tres bandas donde solo puede ganar uno. La disculpa: comprobar, pero de una manera muy especial (cara a cara), si Ava supera el test de Turing. Ese es el test por el cual se examina si una máquina exhibe un comportamiento inteligente que hace que no se distinga que es tal, es decir, que pueda pasar por un ser humano.

Alex Garland construye así un cuento gótico pero con el futuro a cuestas. Nada es lo que parece. Y todo es lo que se nos muestra. Hay una princesa encerrada en un castillo, pero esa princesa es un robot, que va revelando un alma de femme fatale en una lucha por el reconocimiento de su identidad. También una especie de profesor Higgins insoportable (e incluso más misógino) que nunca está contento con su papel de Pigmalión, no logra que la princesa lo ame. O un temible Barba Azul que tras las puertas esconde espeluznantes secretos. Pero también está el principito que ve casi imposible domar al zorro o conseguir a la rosa, pese a sus dudas y esfuerzos. No falta el personaje misterioso y clave, la sumisa y muda Kyoko (Sonoya Mizuno), la llave para la compresión de muchos puntos.

En su debut como director, el guionista y novelista británico Alex Garland logra crear un universo inquietante: ante un castillo aislado en un paisaje maravilloso, se encierra un mundo de pesadilla de puertas misteriosas, pantallas que llenan la casa de ojos, sistema de seguridad complejo y sistema eléctrico que falla. Con cuatro personajes y una mansión, Garland es capaz no solo de crear una atmósfera, sino momentos extraños y especiales: por ejemplo, ese baile entre el creador y Kyoko bajo la mirada del joven informático.

Ex Machina cuenta la batalla entre una Eva, que quiere conocer mundo, más allá del paraíso, y mira a los ojos de su creador, sin retirarlos. Un creador solitario incapaz de empatizar y de ser amado. Y un Adán que observa la batalla y que además le obligan a participar…

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