Irene Dunne y Charles Boyer, una química especial. Otra vez juntos (Together Again, 1944) de Charles Vidor

Otra vez juntos dos estrellas con química, Irene Dunne y Charles Boyer.

Irene Dunne y Charles Boyer, una de las grandes parejas cinematográficas del cine clásico hollywoodiense ha caído totalmente en olvido, y es una verdadera pena. Hicieron tres películas juntos, se llevaron bien delante y detrás de las cámaras y al público les gustaba verles en pantalla. De sus tres películas me faltaba por ver Otra vez juntos, una agradable sorpresa. Es una comedia simpática sin más, pero rodada con elegancia y profesionalidad por Charles Vidor.

El año clave de esta pareja fue 1939, Leo McCarey les unió en Tú y yo, esa historia inolvidable entre el playboy francés y la cantante famosa a bordo de un trasatlántico… y la quedada más famosa y fallida del mundo mundial en el Empire State Building. Esta última cita ha inspirado a toda una hilera de comedias románticas. Sin embargo, esta versión de 1939 ha sido mucho menos vista que el remake que hizo el mismo director en 1957 con Debora Kerr y Cary Grant. Pero ¡no hay sesión doble más bonita que esta para recomendar en una de esas tardes tontas que una le apetece ver algo bonito! Sí, ver a la vez la de 1937 y la 1957, es un buen plan.

Y ese mismo año protagonizaron también un maravilloso y olvidado melodrama de John M. Stahl, Huracán (When Tomorrow Comes). Esta vez la historia de amor giraba alrededor de una camarera sindicalista y un pianista famoso, de por medio un huracán y una iglesia donde se refugian los dos enamorados sin saber qué va a ser de ellos el día siguiente. De nuevo, la química entre los dos actores fue evidente. Te crees que esas dos personas se conozcan y se enamoren. Y, claro, ¡existe el remake de Douglas Sirk, Interludio de amor (Interlude, 1957)!

Así que cuando cinco años más tarde les surgió la posibilidad de trabajar juntos, ambos actores aceptaron encantados y esta vez fue para protagonizar una comedia romántica y ligera, sin demasiadas pretensiones, simplemente para pasarlo bien. Y se les nota a ambos que se divierten. Otra vez juntos no es una gran película, ni siquiera es inolvidable, pero se ve con agrado, y eso es un lujo en ciertas ocasiones.

Por otra parte, no solo es una gozada verlos a ellos, así como a una galería de actores secundarios de todas las edades encabezado por un Charles Coburn al que siempre es un placer contemplar en uno de esos abuelos cascarrabias, pícaros, sabios y con corazón grande, sino que su director, Charles Vidor sabe contar esta historia romántica con elegancia. Por ejemplo, ¡qué bien empleaban los clásicos la lluvia en las películas! Uno de los leitmotiv de esta romántica cinta son los momentos de lluvia, precisamente en uno de ellos se produce la esperada declaración de amor y el beso interrumpido de ambos personajes.

Irene Dunne es una alcaldesa viuda y muy responsable de una pequeña localidad bastante conservadora y él es un escultor con una vida bohemia en Nueva York, parece que no va a ser posible que su historia culmine y les salen bastantes obstáculos, pero obviamente todos los irán venciendo. Incluso en su camino se cruzará un parejilla de adolescentes que les meterán en mil y un malentendidos. ¿Y por qué se unen sus destinos? Pues precisamente porque la alcaldesa le quiere contratar para que haga una nueva estatua de su ya fallecido esposo, que fue un buen y recto alcalde para la localidad, pues la antigua ha perdido la cabeza, precisamente en un día de tormenta.

Y también es un placer descubrir cómo se juega a lo largo de la película con la melodía que une a los dos amantes, el tango Adiós muchachos, que sale distintas veces de las más variadas maneras y siempre tiene su función: en un local bohemio de Nueva York, tocado por la hijastra de la protagonista al piano, canturreado felizmente por la alcaldesa o como banda sonora de fondo en el momento más romántico bajo la lluvia…

Hay otro detalle encantador, al igual que en la icónica Ninotchka, la protagonista perdía la cabeza por un estrambótico sombrero, que era un símbolo de liberación y sensualidad, en la película de Vidor se juega también con otro sombrero con la misma función, que mete en más de un lío a su protagonista y esta intenta posteriormente dejárselo olvidado en todas partes.

Por cierto, siempre digo que mirando y leyendo los créditos uno se pega más de una sorpresa. Y en esta película ocurre justamente en la sección de guionistas, la historia original tiene dos nombres y uno de ellos es ni más ni menos que Herbert J. Biberman, que sería uno de los diez de Hollywood en la triste caza de brujas, cuya pesadilla empezó en 1947.

Sí, Otra vez juntos se nota, incluso en el título, que se levantó para ver a de nuevo a Irene Dunne y Charles Boyer enamorarse en la pantalla. Sí, sin duda es tan solo un divertimento. Pero está bien hecho y están asegurados unos buenos minutos con sonrisa perenne.

Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

5 comentarios en “Irene Dunne y Charles Boyer, una química especial. Otra vez juntos (Together Again, 1944) de Charles Vidor”

  1. Hola Hildy
    Seguro que soy injusto pero tengo a Miss Dunne y Mister Boyer por dos de los actores más sobrevalorados de todos los tiempos: ella, siempre de señora que está por un punto por encima del personaje que interpreta y él es peor, para mi, siempre hace de estirado porque no da para mas -algunas veces sonríe a lo MonaLiso como diciendo ¡mira tengo otro gesto! Lo que es innegable es que les hacían unos trajes a medida que ríete tú de Savile Row. Estoy seguro que si revisase TogetherAgain también la disfrutaría… aunque solo fuese por el trabajo de orfebrería para sacar lo mejor de Dunne-Boyer.
    Hace poco revisé «An Affair to Rememeber» y me ocurre justo lo contrario: muchas situaciones están cogidas con alfileres… ¡pero como no disfrutar con Kerr y Grant!
    Un saludo, Manuel.

  2. Miguellllll, jajajaja, vamos, que para ti ni química ni nada… La Dunne y el Boyer, dos estiraosss.
    Ayyyy, pero yo tengo cariño a la trilogía aquí propuesta.
    No me preguntes por qué pero desde que era niña algo tenía Charles Boyer… con ese rictus antipático que gastaban algunos de sus personajes más famosos o me atrapaba con sonrisa pícara en sus papeles más amables.
    «Vente conmigo.a la Casbah» y ahí voy yo con Charles Boyer.
    Beso
    Hildy

  3. Querida Hildy, por un momento dudé al leer tu texto, de si no me estaba confundiendo esta película con «History is made at night» y es que en las dos aparece «Adiós muchachos» (se ve que era el único tango que tenían a mano en Hollywood por esos años, jaja). Pero no, esta no la vi y la que vi fue la otra, también con Boyer y con una fantástica Jean Arthur.-
    Ya me puse a buscar «Huracán» (y su remake, como para tenerla a mano) y esta peli. Irene Dunne se convirtió en un gusto adquirido para mí. Las primeras películas que vi de ella no me dejaron fascinada, pero me terminó de conquistar con «The Awful Truth». Ahora debo descubrirla en «Anna y el Rey», di con una copia en DVD y está arribita en la lista de pendientes para ponerme con ella en cuanto encuentre más de dos horas para dedicarle (es larga, eso sí).-
    Y de Boyer, qué decirte… para mí siempre será el villano trastornado de «Gaslight», pero si sigo empujando con películas románticas, puedo llegar a cambiar esa imagen. Cuando quiere, se pone en galanazo irresistible y me compra. Entre paréntesis, cada vez que mi padre me pezca viendo una de sus películas, me señala la vena que se le marca en la frente, y ahí sí que es difícil sostener el romance, jaja.-
    En otro orden de cosas, qué manía esta de los años 50 de hacer remakes de los clásicos de los 30 y 40. Yo me quejo de la moda actual pero en el pasado ya existía…
    Te mando un abrazo enorme, Bet.-

  4. Queridísima Bet, cuantísimos temas maravillosos tocas en tu comentario.
    ¡¡¡Anna y el Rey me encanta!!! Pero también siento predilección, ya lo sabes, por la versión del Kerr con Bryner… Así que otra sesión doble deliciosa.
    ¡Ojalá encuentres Huracán! A mí me gustó un montón y adorando a Douglas Sirk, me quedo claramente con la de Stahl.
    Jajajaja, yo no sé que tiene Boyer que a mí me atrae en sus papeles tanto de malvado que trae por la calle de la amargura a las féminas, como galán divertido y amable. Y, sí, uno de mis primeros recuerdos es ese hombre malvado y tóxico de Luz de gas…, pero luego me lo como a besos en Descalzos en el parque…
    Jajajaja, ay, esa vena en la frente…

    Beso
    Hildy

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