Diccionario cinematográfico (224). Libros (segunda parte)

La princesa prometida

Libros: No me gustaría vivir en un mundo sin libros. Y, sí, soy todavía de la generación analógica… amo los libros encuadernados, en papel… Disfruto en las librerías y en las bibliotecas. Disfruto pasando páginas. Los dispositivos electrónicos… a mí no me han enganchado, lo reconozco. Me gusta ver mi casa con estanterías sin huecos con libros amontonados. Me gusta regalar un libro del que he disfrutado, pero que se pueda palpar, tocar. Por eso siempre suelo decir que entiendo y me fascina el final de Fahrenheit 451 de François Truffaut… esos hombres-libros, que memorizan para no perder la sabiduría que encierran. Siempre me pregunto qué libro o qué cuentos memorizaría. La elección de ese asunto supondría una gran responsabilidad. Creo que me decantaría por memorizar varios cuentos y alguna que otra novela corta. Así sin pensar, de pronto, sale esta lista (pero si me preguntáis más tarde seguro que sale otra): de Maupassant (La casa Tellier o Bola de sebo), Noches blancas de Dostoyevski, Los muertos de James Joyce, Ancho mar de los Sargazos de Jean Rhys, un recopilatorio de los cuentos de Andersen (donde no faltaría El traje nuevo del emperador) y Barba azul recopilado por Charles Perrault. Si os habéis dado cuenta prácticamente todas tienen su adaptación maravillosa al cine. Ancho mar de los Sargazos todavía no… pero ¡veo tanto potencial!

Me gusta descubrir gracias a una película un libro. O que en una película un libro sea objeto importante en la trama.

Por ejemplo, descubrí la novela de Ian McEwan por la película de Expiación de Joe Wright. O la novela y los cuentos de Carson McCullers por mi atracción hacia Reflejos de un ojo dorado de John Huston. Conocí a William Styron y su novela por La decisión de Sophie de Alan J. Pakula. Hace poco escribí sobre cómo el cine fue el que me puso sobre la pista de las novelas y los cuentos de Somerset Maugham. John Steinbeck se convirtió en lectura de cabecera por lo que me fascinaba Las uvas de la ira de John Ford, Al este del edén de Elia Kazan y De ratones y hombres de Gary Sinise. O, ahora mismo estoy con En algún lugar del tiempo de Richard Matheson, porque antes me descubrieron (sí, mi querida chica del parasol blanco) la película de Jeannot Szwarc. El año pasado mi descubrimiento literario fue Manuel Puig gracias a que siempre me fascinó la película de Hector Babenco, El beso de la mujer araña. Devoro con pasión libros de obras de teatro y muchas me las vi por primera vez “representadas” en el cine. Ya en más de una ocasión he comentado mi pasión por Williams Shakespeare, Tennessee Williams, Eugene O’Neill, Edward Albee… O últimamente Yasmina Reza o Tracy Letts. Y por supuesto no olvido mi pasión por el teatro de Alejandro Casona, Antonio Buero Vallejo, Federico García Lorca, Valle Inclán o, ahora mismo, Juan Mayorga… y un larguísimo etcétera.

En esta semana la casualidad me ha puesto frente a tres películas con libros de fondo. Me interesa muchísimo una película que estrenan hoy mismo: Stefan Zweig. Adiós a Europa de Maria Schrader. Y hace poco me había terminado su biografía de María Antonieta (ya que las biografías era una de sus especialidades). Y también me empapé de sus novelas cortas a raíz de Carta de una desconocida de Max Ophüls. Después he vuelto a El joven Lincoln de John Ford donde muestra a un Abraham que atesora y ama los libros. Y una de las secuencias más potentes de la película empieza con Lincoln cómodamente tumbado leyendo un libro de leyes en plena naturaleza. Y también he revisitado la película de animación de Disney de La bella y la bestia, donde su protagonista, Bella, es un bicho raro en la aldea porque ¡ama los libros y no para de leer! Y eso me hace recordar a Yentl, donde Barbra Streisand también es un bicho raro porque quiere estudiar en los libros… y lee también sin cansancio alguno.

Balzac y la joven costurera china

Con el cierre de los cines Palafox fui a ver una última película donde un abuelo lee a su nieto enfermo un libro que guarda entre sus páginas una historia de aventuras y donde nada es imposible: La princesa prometida de Rob Reiner. Y entonces vuelve a mi cabeza otra película de mi infancia donde un niño entraba en las páginas de un libro: La historia interminable de Wolfgang Petersen.

Y entonces entro en esas películas donde los libros quieren decir conocimiento y libertad. Descubrir otros mundos y otras formas de ver la vida. Así me viene a la cabeza esa secuencia final del protagonista de La vida de los otros de Florian Henckel von Donnersmarck entrando a una librería y comprando un libro… y entendiendo totalmente la dedicatoria del libro. O una película que vi en su momento y me emocionó Balzac y la joven costurera china de Dai Sijie sobre el descubrimiento de tres jóvenes de libros prohibidos en los años setenta en China…

Y esta película nos lleva a otro tema apasionante, los novelistas que se convierten en directores de cine. Pero eso merece otra entrada, ¿no?

Lanzo una propuesta para celebrar este fin de semana de libro: qué libros memorizarías si os vieras en la misma situación que se plantea en Fahrenheit 451…

Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

12 comentarios en “Diccionario cinematográfico (224). Libros (segunda parte)

  1. ¡Hildy, querida, gracias por tu mención! Qué envidia que estés leyendo En algún lugar del tiempo. No tuve ese placer aún pero ya lo agrego a mi lista de pendientes…
    Yo también adoro los libros de papel, pero me he hecho muy amiga de los formatos digitales que me permiten acceder a un mundo que antes no hubiera siquiera imaginado, sobre todo de libros en inglés que aquí son imposibles de encontrar. Ahora combino ambos formatos, de hecho acabo de terminar de escuchar el audiolibro de High Noon que te comenté hace poco y estoy devorando la biografía de John Gilbert escrita por su hija Leatrice, en papel.-
    Finalmente, qué hermosa recopilación has hecho. Creo que la más hermosa de las intervenciones de un libro en la trama de una película es aquella de La vida de los otros que recordás. Recuerdo especialmente la escena en la que el protagonista roba un libro de Brecht del estudio de Dreyman y lo lee con la emoción de quien descubre la belleza por primera vez.-
    Te mando un beso inmenso, Bet.-

  2. Mi querida Bet, una de las cosas que también tienen los libros digitales es que había libros buenos que no se volvían a editar y eran muy difíciles de encontrar, y ahora en forma de libro digital tienen nueva vida. Pero yo reconozco que soy muy Hildy de bolígrafo, libreta y máquina de escribir… Jajaja, algo analógica. Llámame tonta, pero veo tanto romanticismo en un libro de papel. Pero, vamos, alguno ha caído en digital…
    Y ¡qué bella me pareció La vida de los otros!
    ¿Por cierto que libro te aprenderías de memoria para preservarlo si decidieran quemar todos los libros como en Farenheit 451?
    Beso
    Hildy

  3. Umm… yo conservo en mi memoria con mucho cariño aquellas novelas que leí siendo niña y que siento que formaron mi carácter tanto como el ejemplo de mis padres y de algunas maestras muy queridas de mis primeros años de formación. Novelas como Mujercitas, Jane Eyre, Alicia en el país de las maravillas, eran las que leía una y otra vez. Más adelante, cuando ya estaba en la Universidad, leí Amalia (considerada como la primera novela de la literatura argentina, escrita durante el gobierno autoritario de Juan Manuel de Rosas por José Mármol durante su exilio), El Proceso de Kafka y La escritura o la vida de Semprún, novelas que también me impactaron mucho y que preservaría como una advertencia contra los sistemas totalitarios.-
    Otros libros que leí varias veces, sobre todo en mis años de Universidad, fueron Gracias por el fuego y La tregua, de Mario Benedetti, y Cuentos sin plumas de Woody Allen (este lo memorizaría para reír un poco).-
    Y por si acaso luego de los libros fueran por las películas, creo que memorizaría El cine según Hitchcock, para estar preparada si fuera necesario refundar el arte del cine.-
    Tal vez no sean libros de primer orden, nunca fui lectora de alta literatura, pero son los más queridos para mí y son los que memorizaría (y todos ellos los tengo en papel, jeje).-
    Un beso, con la nariz hundida en un libro (cómo me gusta el olor de los libros viejos), Bet.-

  4. Un tema interesantísimo… Y, si se piensa bien, a pesar de que la literatura ha sido tan buena como perjudicial para el cine. No hablo de las películas que tratan de los libros (La carta final, por ejemplo), sino del propio cine en sí, de por qué transitó por el mundo de la representación en imágenes de las estructuras y los tipos literarios en lugar de seguir su propio camino independiente, el de la imagen y el sonido. Ando en ello, pensando y escribiendo al respecto, para algo que se publicará, espero en breve.

    Besos

  5. Mi querido Alfredo, sí que es un debate maravilloso el que planteas y deseo leer lo que publiques en breve. Yo creo que el quid de la cuestión está en algo sencillo (y por eso se han retroalimentado): el poder de la literatura y el cine (y otras artes) de contar historias… por ello terminan influyéndose. Contar, contar y contar.

    Beso
    Hildy

  6. Querida Hildy,si yo tuviera que memorizar un libro,eligiría LA ISLA DEL TESORO de Stevenson,la primera novela que leí en versión completa en mi infancia y que además es un libro entretenidísimo y bellamente escrito…se han hecho varias versiones cinematográficas de las que no me ha interesado ver ninguna,para quedarme con la magia del original.
    Ahora,sobre libros en el cine,destaco EL LECTOR,de Stephen Daldry y el dramático personaje de Kate Winslet,ocultando su analfabetismo y gozando de las lecturas que le hace su joven amante

  7. ¡Querido Iván, qué elección más bonita! Sí, hay libros de la infancia que marcan y La isla del tesoro es uno de ellos. ¡Qué buena es la lectura cuando somos niños!¡Qué mundos más fantásticos te abre! A mí me pasó con muchísimos cuentos, era una lectora compulsiva de cuentos. Ahora recuerdo varios de Oscar Wilde que también merecerían ser memorizados…
    Ay, Iván me encanta la película de El lector por muchos motivos. La volví a ver hace poco y de nuevo me gustó muchísimo. También me gustó la novela.

    Beso
    Hildy

  8. Querida Hildy:
    Sobre libros y cine no se puede dejar de mencionar LOS LIBROS DE PRÓSPERO de Peter Greenaway de 1991 protagonizada por Sir John Gielgud
    A decir verdad nunca me ha gustado Greenaway pero esta cinta es una experiencia visual alucinante.
    Aunque resulte cansadora la recomiendo como un ejemplo de lo que puede llegar a ser la imaginería cinematográfica

  9. Tu amor por los libros, como suele ocurrir, es algo casi metafísico. En mi caso físico: mi madre cuando estaba embarazada de mí tuvo un antojo, comer el papel blanco de las hojas de libros. Iba a las librerías, los olía -no todos le gustaban-, lo compraba, y ya en casa rasgaba los trozos sin tinta y los chupaba, luego los escupía. Así q comprenderás q enseguidita empecé a oír: !no leas tanto, que te vas a atontar! creo q no me atonté…

  10. … Ay, los libros, sí, los adoro, querida Maru. Qué inteligente tu madre… y su antojo. Quizá esas ganas de comer el papel blanco de los libros, las partes sin tinta… era para asegurarse que en su interior guardaba mucho papel en blanco… para volcar en él historias, historias y más historias.

    No, no… cuanto más leemos, menos nos atontamos… Es posible que dudemos mucho más…, luego pensamos. Existimos.

    Beso
    Hildy

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