Sicario

Hay un planteamiento, que se encuentra en Sicario de Denis Villeneuve, al que se le puede seguir la huella en distintas películas: y es cómo para que haya un cierto orden dentro de un caos y una violencia desatada, hay que cruzar la línea oscura… para que luego la gente de bien viva con relativa y falsa tranquilidad. Hay un equilibrio que no debe romperse. Hay cosas que la gente de bien nunca debe saber cómo se llevan a cabo. Debe pillarles fuera de campo… Y entre medias de esa línea ya no se sabe ni está tan claro quién es el bueno y quién es el malo. Quién es el verdugo y quién es la víctima. Así como tampoco se sabe de justicia o legalidad. No valen las leyes. En ese terreno hay individuos que se dedican a los trapos sucios. Y pierden vida e identidad. A veces hay testigos en ese “territorio” que forman parte de esa gente de bien que pierden la inocencia en el camino o aprenden las reglas del juego o no soportan lo que descubren (y solo pueden rebelarse, retirándose). O a veces son los propios individuos que sobreviven en ese espacio de violencia los que desean esa relativa y falsa tranquilidad. Los conflictos y los dilemas están servidos. Y la incomodidad del asunto también.

Hay géneros que tocan más ese planteamiento y hay distintos modos de llevarlo a cabo. Uno de esos géneros es, sin duda, el western. Territorios caóticos sin ley ni orden dónde para establecer el equilibrio en el caos, se acude a una violencia extrema (por ejemplo Raíces profundas, El hombre que mató a Liberty Valance o Los siete magníficos). Los pistoleros son los que se mueven en ese espacio… Siguiendo el rastro de ese territorio caótico, también están las películas sobre algo que “trastoca” tanto el orden establecido, como es el terrorismo internacional, y uno de los últimos ejemplos fue La noche más oscura de Kathryn Bigelow, donde de manera fría y distante, pero tocando los puntos oscuros, se narra cómo se llegó a esa noche de 2011 en que un grupo de marines penetró en la residencia donde se encontraba Bin Laden. O las películas fronterizas y cómo la frontera es la representación de ese espacio donde campa la inmigración ilegal de la manera más cruda, el narcotráfico extremo y una violencia irracional (y desgraciadamente cotidiana)… como hace este thriller trepidande de Denis Villeneuve. Y como dice uno de los protagonistas ese territorio fronterizo es una tierra de lobos y hay que saber moverse en ella…

Pero además de este complejo tema de fondo, nos encontramos con la realización de Denis Villeneuve qué sabe cómo contar esta historia y que forma un excelente dueto con el director de fotografía Roger Deakins (habitual de los Coen y Sam Mendes ya trabajó con el director canadiense en Prisioneros). Villeneuve crea un thriller tenso, seco, frío y crudo bajo la mirada de Kate (Emily Blunt), una agente del FBI a la que piden que se ofrezca voluntaria para una operación secreta (de la que apenas tiene información) para desmantelar un cartel mexicano extremadamente violento. Sus peculiares compañeros de trabajo son Matt (Josh Brolin) y Alejandro (Benicio del Toro), dos tipos que se comportan de manera bastante llamativa para Kate desde el primer momento. Y aquí empezará la peor de las pesadillas. El espectador abre los ojos con ella y también la acompaña en cada uno de los dilemas que se le ponen por delante. Alejandro, en uno de sus breves diálogos, le aconseja que se busque un territorio pequeño donde se cumpla la legalidad, en tierra de lobos ella no sabría sobrevivir.

Primero el director crea una tensión seca y brutal en varios momentos de la película. Y también marca y ambienta el árido territorio en la frontera entre EEUU y México, en concreto, Ciudad Juárez. A punto siempre del estallido de violencia a la vuelta de la esquina, siendo siempre motivo de pánico la tranquilidad. Así como también introduce escenas aparentemente cotidianas que luego tendrán todo su crudo sentido.

Está llena de momentos excelentemente narrados. Pero Denis Villeneuve no solo cuida los momentos de acción y tensión sino también cómo se van estableciendo las relaciones entre los personajes, sobre todo entre Kate y Alejandro. Porque en un momento los ojos de Kate ceden protagonismo a los de Alejandro (en una escena clave y escalofriante… cuando se entiende en qué consiste realmente esa operación)… y el círculo se completa.

Sicario no deja respiro desde el descubrimiento de Kate, como agente del FBI, de una casa-horror de un narcotraficante nada más empezar (y motivo por el cuál será la agente elegida…), hasta la tensión vivida en un atasco en la frontera, a la operación nocturna en un túnel oculto… pasando por esa cena interrumpida de una familia de narcos… para terminar en un motel donde Kate debe tomar la decisión de si asume que existe el territorio de lobos (con su propio funcionamiento), de una violencia bíblica (siempre presente este aspecto en la película), si se rebela contra él o se da media vuelta…

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