Marnie, la ladrona (Marnie, 1964) de Alfred Hitchcock

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En más de una ocasión he escrito que me gusta muchísimo ver los trailers de las películas. Disfruto mucho. Y el de Marnie, la ladrona no es una excepción. Nos encontramos con Alfred presentando la película… y dos palabras son las que articulan la pieza: sexo y thriller. Termina con un montón de preguntas: ¿Qué es Marnie? ¿Una película de suspense, una historia de amor, una investigación, la historia de una ladrona…?

A sexo y thriller añadimos la palabra psicoanálisis. Pero Marnie, la ladrona es mucho más. Una película catártica y obsesiva. Enfermiza y extraña. Oscura. Hitchcock como siempre cuida las formas. Y con una sucesión de inverosimilitudes maravillosas crea una atmósfera de pesadilla que acompaña a su retorcida protagonista (no menos que todos los personajes que la rodean). Como siempre deja escenas maestras tanto de suspense como de una sensualidad extrema.

Marnie en el momento de su estreno fue un fracaso de público y crítica. Ya se sabe el amor del maestro del suspense a rodar lo más posible en estudio y no sólo eso sino emplear distintos trucajes técnicos que en ese momento no encandilaron al público ansioso de un nuevo cine que no tardaría en aparecer. Marnie es un artefacto ‘precioso’ de estudio…, un artefacto visual. Puro cine. Pero en el momento de su estreno fue visto como artificioso, falso y poco creíble… Yo hacía tiempo que no veía Marnie y sin embargo tenía muchas ganas de volver a visitarla. Recuerdo que en su momento (¡esas sesiones dobles!) me gustó mucho aunque he de reconocer que nunca se ha encontrado entre mis favoritas pero sí sentía una atracción por ella. Ahora al verla de nuevo, la he disfrutado bastante más. Marnie manifiesta el universo hitchcockiano en todo su esplendor.

Quizá uno de los motivos por los que en su momento (y también ahora) no gozó de la ‘simpatía’ del público es debido a que precisamente ningún personaje es simpático y es difícil sentir empatía por alguno de ellos. Todos son imperfectos, como somos todos los seres humanos. Y además las fobias y obsesiones del director son plasmadas sin pudor. De fondo, por supuesto, la banda sonora de su músico de cabecera, Bernard Herrmann, en la que sería su última colaboración con Hitchcock.

Sin embargo… no podía faltar. Hitchcock filma uno de sus hermosísimos besos… esta vez cargado de sensualidad y electricidad. En un primerísimo plano tan solo vemos la boca de Sean Connery que va recorriendo el rostro de una asustada y hierática Tippi Hedren hasta llegar a su boca y fundirse en un beso…

Paralelismos hitchcockianos

Si me dijeran que buscara un paralelismo, me remontaría a Recuerda. Ahí nos encontrábamos con un atormentado Gregory Peck y una psicoanalista hermosa, Ingrid Bergman. La estructura y el paralelismo de la película son similares. Pero en aquella había menos oscuridad y más afinidad por los personajes protagonistas. Sin embargo el fondo de la historia, los miedos, las obsesiones, los sueños, el psicoanálisis… están también presentes. Hitchcock con el paso de los años se vuelve más oscuro, desencantado y retorcido, menos romántico y más sexual. Los personajes encarnados por Sean y Tippi son mucho más retorcidos y complejos que los de Gregory e Ingrid. No es mala idea proponer esta sesión doble.

También hay una fuerte presencia de un personaje crucial: la madre (Louise Latham). Qué buen y complejo ensayo se podría elaborar sobre las madres en las películas de Hitchcock. Desde el primer momento nos damos cuenta de la relación compleja e insana que mantienen madre e hija. Y todos intuimos que es desde ese ‘accidente’ siempre nombrado.

Como Marion Crane (Janet Leigh), Marnie es una ladrona. Y roba una cantidad elevada de dinero de la oficina donde trabaja. Si Crane lo hacía para labrarse una vida mejor junto al amado… y se arrepentía de su robo (tenía mala conciencia del acto realizado). Para Marnie el robo es una necesidad, roba patológicamente. Y si a Grace Kelly le atraía enormemente en ese divertimento que es Atrapa un ladrón que Cary Grant fuese un ladrón de guante blanco. Al millonario interpretado por Sean Connery le atrae mucho que Marnie sea una ladrona… Mientras en Atrapa un ladrón todo forma parte de un divertido juego de seducción, en Marnie se transforma en un juego oscuro. En una especie de caza salvaje donde la mujer depredadora es atrapada en una jaula por el seductor sin escrúpulos. Y de esa extraña mezcla…, surge una extraña historia de amor.

En un interesante documental que contiene el blu ray, El problema con Marnie, explican que tanto en la novela en la que se inspira como en el primer borrador (el que en un principio iba a interpretar Grace Kelly en ansiado regreso al cine —que nunca se produjo—), se articulaba el conflicto de Marnie a través de un triángulo amoroso como en Encadenados. Pero en el resultado final el rival de Connery quedó eliminado y sustituido por una joven cuñada malévola (que rivaliza con Tippi).

Y los paralelismos siguen siendo evidentes. Como un matrimonio entre dos personas de distintas clases sociales y como no mansión con personalidad propia… En este caso volamos hacia Rebeca o la más desconocida Atormentada. Por continuar con el juego, la rubia hierática llevada al extremo más absoluto. Marnie no sólo es ladrona, mentirosa, fría y manipuladora sino que tiene un odio intenso hacia los hombres. No puede mantener relaciones sexuales y no soporta que la toquen. Así una de sus escenas más oscuras es cuando el millonario en su extraña luna de miel… fuerza a una aterrorizada y paralizada Marnie a mantener relaciones sexuales. Y la maravillosa presentación de una Marnie morena (y sus continuas transformaciones y cambios de personalidad) puede ser una continuación del triste personaje de Kim Novak en Vértigo, esa morena vulgar que se convierte —por dinero— en una elegante y rubia sofisticada con impulsos suicidas (como la propia Marnie).

Formas hitchcockianas

Pero además si por algo ‘enamora’ Marnie la ladrona es, como siempre, por la manera y forma que tenía Hitchcock de rodar. A la escena del beso, con tormenta de por medio y protagonista aterrorizada, podemos señalar varios momentos magistrales. Si se le llama el maestro del suspense, es porque conseguía momentos geniales en cada una de sus películas. En este caso, el robo de Marnie a la empresa del millonario enamorado. Primero ésta se oculta en el cuarto de baño, después la oficina está absolutamente solitaria y lleva a cabo su plan. Mientras vemos como deja la puerta abierta y está abriendo la caja fuerte, observamos como desde el fondo del pasillo aparece la mujer de la limpieza. No hay diálogo durante los minutos que dura la escena… pero la tensión y el suspense está servido… Es también de señalar la importancia que da el maestro del suspense a determinados objetos que van a ser protagonistas de una escena y van a provocar tensión: como una llave o un zapato.

El ambiente de pesadilla y oscuridad, de inestabilidad de la protagonista, es magistral a lo largo de toda la película. En sus pesadillas, sus miedos a las tormentas y al color rojo. Su terror al sexo… Hasta el momento clímax del flash back (recreado como si fuera una pesadilla) que cuenta Marnie con esa voz de niña de una mujer al borde de la locura donde con toda su crudeza y violencia conocemos el origen del miedo de Marnie al color rojo, su terror a las tormentas y su odio hacia los hombres así como la extraña relación con su madre…

Y por último otro momento catártico es esa cacería y esa Marnie desbocada y aterrorizada montando a galope su caballo con el que va saltando obstáculos hasta un peligroso muro final (que además somos conscientes del artificio pero no podemos evitar de nuevo la tensión y la emoción…, en su mayoría fue rodado en estudio y con transparencias)… que lleva al límite al personaje.

Marnie, la ladrona es una película oscura pero puramente cinematográfica que muestra a un Hitchcock obsesivo capaz de levantar una enfermiza historia de amor.

Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

12 comentarios en “Marnie, la ladrona (Marnie, 1964) de Alfred Hitchcock

  1. De mis preferidas de Hitchcock. La escena que recuerdas del robo, con la mujer de la limpieza sorda, es una de las escenas que quedan para iempre en la memoria. Por otro lado, la escena de la muerte con la Marnie niña, es una de las más violentas que ha rodado Hitchcock, junto a la muerte de Bromek en «Cortina rasgada» También es cierto que la tormenta, el viento, aquí son personajes de la película que influyen directamente en la psicología de los otros protagonistas. Yo sí que tengo simpatía por el personaje de Sean Connery pero es una simpatía vaga, casi sin importancia. Para mí, «Marnie la ladrona» es una gran película sobre la cleptomanía y el oscuro deseo de Sean Connery que siempre he admirado. Propones un buen programa doble que habrá que ver para advertir todos esos paralelismos. Saludos.

  2. … Mi querido Marcos, qué buena es la escena del robo, la señora de la limpieza, que no sabemos que es sorda, y ese zapato que asoma por el bolsillo de la protagonista a punto de caerse… Estoy pendiente de volver a ver en breve Cortina rasgada… pero recuerdo perfectamente la muerte de Bromek. Y efectivamente ¡menudos golpes recibe Bruce Dern! en Marnie, la ladrona. Respecto a Sean Connery te diré que está muy pero que muy atractivo. Más que como James Bond… pero el personaje se las trae…

    Pues sí. Creo que sería una sesión doble interesante RECUERDA y MARNIE, LA LADRONA. Al pobre personaje de Gregory Peck le ponen de los nervios las rayas paralelas… y a Marnie todo aquello que sea rojo… ¿te imaginas a los dos juntos en una historia? Los dos con amnesia… madre mía, madre mía… Y en las dos películas unos besos maravillosos. Pero como he dicho me caen mejor los personajes de Recuerda (los protas) que los de Marnie…

    Besos
    Hildy

  3. Bueno, es una gran película sobre la principal obsesión de Hitchcock: cómo poder tirarse a una rubia que está muy buena siendo un tipo viejo, gordo y rarito. Quiero decir, que el pretexto psicoanalítico, el romance de antagonistas, el juego con la naturaleza delictiva y psicológica de ella, no son más que metáforas para lo que de verdad le interesa a Hitch, el juego sexual y, especialmente, las dificultades de ella -su frigidez, si esto se lee fuera del horario infantil- para tener relaciones sexuales normales. Esa violencia (por cierto: Gromek, con «g» de güevo), precisamente en la forma que se produce, ese «forzamiento» por parte del personaje de Connery, ese continuo trauma con patas… Es un personaje que, si se lo pasa bien en la cama, sería todo lo soso que era Tippi Hedren, sin más. La cleptomanía no es más que un ingrediente, pero no es el tema. El robo sí es el tema, pero el robo de cierta cosita entre las piernas…
    Y lo dejo ya.

    Besos

  4. ¡Hola Hildy! La escena del robo es ciertamente magistral (claro que la arruinamos para los que no vieron la peli: sí, la señora de la limpieza es sorda). Otra escena muy buena es la de la sesión de terapia improvisada por Mark en el dormitorio de Marnie, todo mérito de Sean Connery que derrama sensualidad. Qué bueno que la hayas rescatado, Hildy, es una de esas películas que crecen con el tiempo y cuanto más se las mira. Saludos, Bet.-

  5. Por cierto, mi querida Hildy, me doy cuenta ahora de que no dije nada de tu maravilloso texto. Muy completo y apasionado, marca de la casa, y tolerado para menores de 18 años…
    Más besos

  6. … Mi querido Alfredo, pero en Marnie parece que Hitchcock no quiere construir además esas historias de amor y obsesión que se le dan tan bien… y se queda solo con la obsesión (sin el amor), como dice Marcos, con ese oscuro objeto del deseo. Por eso la película resulta cruda e incluso lejana, por eso puede ser incluso antipática (esa poca empatía con los personajes)pero sigue dejándonos escenas maravillosas. Me encanta, que no lo he dicho, la presentación de Marnie. Y esa escena de cuando está destiñéndose el cabello oscuro y la vemos aparecer como mujer rubia (y vemos por primera vez su rostro) es una pasada. Me gusta cuando se presenta bien a un personaje.

    Gracias caballero por la mención al texto…

    Besos tolerados
    Hildy

  7. Mi querida Bet, ¡no paro de leer tu blog! Me interesó mucho el texto sobre El hombre que sabía demasiado (su primera versión). Eres una fuente de conocimientos hitchcokianos… pero aquí Hildy es de la era de la máquina de escribir y los telegramas y soy tan pava que no sé dejarte comentarios, que me encantaría, (sé que pueden hacerlo niños de 3 años)… pero en tu formato de blog (que tienen otros bloggeros amigos) sólo me la sale dejarlos cuando ponen la opción de Anónimo que en tu blog no encuentro. Qué desastre soy. De todos modos, voy a ver si busco a alguien que me dé una pequeña lección. Pero que sepas que te leo.

    En cuanto a Marnie tenía muchas ganas pero muchas de volver a verla. La recordaba con cariño. Hace poco tuve oportunidad de ver unos fragmentos (la famosa escena del robo… que tienes razón, qué spoiler se ha escapado… pero aun sabiéndolo es que es increíble cómo está planteada y rodada) y me dije ¡tengo que volver a verla! Y ha sido un placer volver a reencontrármela. Igual que tú me estás enseñando que me queda mucho por conocer de su primer periodo como cineasta, últimamente siento necesidad de empaparme de sus últimas obras que las tengo algunas olvidadísimas y otras que no he visto.

    Besos
    Hildy

  8. Creo que es una de las películas más denostadas de Hitch, posiblemente junto a La soga. Marnie es otro experimento, pero no técnico, que es lo que siempre hizo el genio,sino psicológico,y a mi juicio le salió bien. Hitch como cualquier director de cine, porque el oficio en sí ya desmerece toda credibilidad de «normalidad» psicológica del artista. El cine es sobre todo voyerismo y está peor el que lo hace que el que lo mira y las mejores películas son precisamente esas, las que van a saco respecto al tema. Hitch lo sabía mejor que nadie,incluso mejor que los directores de películas porno. Marnie es un tortazo al público que se creía que el cine de Hitch solo era Con la muerte en los talones. Es curioso que haya muerto el cine como expresión y todavía nadie se ha enterado de qué va o iba el asunto. Mi abuelo me decía que le daba vergüenza mirar a través de esa ventana tan grande para ver vergüenzas ajenas. Luego lo pillé mirando a través de la ventana a su vecina. Se lo dije. ¿Y sabes lo que me contestó? Paquito; una cosa es mirar las vergüenzas de los demás con más gente que verlas solo.El puñetero sin gustarle el cine me dio la clave.

    Besos

  9. Ay, mi querido Francisco, ya sabes que yo pienso que el cine como expresión no ha muerto. Creo que tiene larga vida… Entre otras cosas porque contar historias es una fuente inagotable. El cine es un modo expresión que tardó en nacer (en comparación con otras artes) pero su capacidad de contar historias creo yo que ya es eterna, como el teatro o los cuentos, o las novelas…

    No obstante como siempre en tus comentarios y reflexiones haces que una piense y se plantee cuestiones. Como siempre impagables las anécdotas con tu abuelo. Y la reflexión/definición del voyeurismo…, madre mía, qué interesante para analizar y ahondar.

    Besos de mi ventana a la tuya
    Hildy

  10. ¡Hola de nuevo Hildy! No olvides los teléfonos con el auricular separado del micrófono, jaja. Muchas gracias por tu respuesta, sos muy amable. Acabo de habilitar los comentarios «anónimos» en mi blog, espero que funcionen bien, ¡gracias por el aporte!
    A mí también me pasa que a veces me da por mirar las pelis más olvidadas (en algunos casos, debo confesar, confirmo por qué fueron olvidadas… en otros me llevo agradables sorpresas). Un cariño, Bet.-

  11. Hola, Hildy, buenas tardes; excelente tu reseña, como de costumbre: nutritiva, amena, incitante; en fin, poca tacha (más bien ninguna…) se le podría poner. En cuanto a la peli, ya ves, curiosidades, siendo, como soy, fiel seguidor y amante intenso del cine de Hitch, aún no he conseguido verla completa. Me he puesto en ello un par de veces (en el intento, vaya…), y, hasta la fecha, nada. Será eso de la frigidez que comentaba el compa Alfredo, ¿no…? Pero que conste que seguiré insistiendo. ¿Rendición? Jamás…

    Un fuerte abrazo y buena semana.

  12. Querido Manuel, qué bien sienta un lunes por la mañana un comentario con tantos piropos hacia el post. Gracias mil. Yo Marnie tan solo la había visto hacía muchos años y ahora me apetecía volver a verla y ha sido grata la sorpresa. Insiste, querido Manuel, merece la pena… Ya sé yo que nunca, nunca te rindes.

    Beso
    Hildy

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