sirena

Sirenas: figura mitológica marina cuya imagen icónica más famosa es la que muestra busto de mujer y cuerpo de pez. Pero también el aparato que emite un sonido audible a mucha distancia, y que suena como un aviso (la sirena de ambulancia, de una fábrica, de la policía…)…, por cierto sonido muy cinematográficos, todo hay que decirlo. También está el canto de la sirena, un discurso agradable, amable, dulce… que esconde, sin embargo, un peligro, un engaño… o el canto de la propia figura mitológica que arrastra a los marineros… Sirena como metáfora, mujeres de agua…, de mar.

… así un Ulises con cara de Kirk Douglas se ataba a un mástil para oír el canto de las sirenas…, mientras hacía que sus hombres se taparan los oídos con tapones de cera. Y descubría que el canto de las sirenas era escuchar lo que más echaba de menos: la voz de Penélope diciéndole que ya estaba en Ítaca o la de su hijo con ganas de conocerlo. La película fue dirigida por dos Marios: Camerini y Bava, Ulises (1951).

En Los piratas del Caribe 4. En mareas misteriosas dan protagonismo a unas bellas sirenas que cantan con voces dulces e hipnotizantes… pero sacan también sus colmillos de vampiras. Un híbrido extraño, con historia de amor imposible incluido. Astrid Bergès-Frisbey es la bella sirena con aires de vamp.

Sin embargo, una de las sirenas más recordadas fue musa de los 80 y una enamorada de Tom Hanks. Ron Howard dirigió Un, dos, tres, Splash y ella era una rubia angelical con rostro de Daryl Hanna… y cola de pez.

Por supuesto en el Hollywood clásico también hubo una sirena que enamoró a un hombre común y corriente. Ella era Ann Blyth y él, William Powell y la película Domador de sirenas (Mr. Peabody and the Mermaid, 1948).

Y tampoco falta un contador de historias como M. Night Shyamalan que filma una especie de sirena en La joven del agua… Ella se llama Story y es una ninfa del agua, una narf. Su rostro es el de Bryce Dallas Howard… y surge de una piscina.

Pero si seguimos con los cuentos, Andersen creo uno triste, muy triste, con un final demoledor. Y la factoría Disney transformó el relato para convertirlo en una historia con final feliz y creó una bella película de animación, luminosa. La sirenita se llamaba Ariel y tenía una larga melena pelirroja.

Hay otra joya del cine de animación irlandesa La canción del mar (2014) que nos trae unas sirenas muy especiales… los selkies, una especie de seres mágicos que en el mar se transforman en focas pero en la tierra tienen forma de mujer…

Jugando con la mitología de las sirenas (y como su simbología está muy arraigada en todas partes y en todas las épocas) y con el sonido de otras sirenas, Fernando León de Aranoa creó un hermoso cortometraje, Sirenas (1994), sobre un anciano marinero que dice que se salvó de un naufragio porque no escuchó el canto de las sirenas. Está sordo. Y ahora tiene que ir a una ciudad, a Madrid, donde vive otros naufragios. Su nieto adolescente lo observa y cree sus historias…, el abuelo dice que está esperando en plena ciudad a oír el canto de las sirenas para irse con ellas…

Pero también hubo una estrella de Hollywood que en las mega campañas publicitarias que realizaban para edificar mitos de celuloide quedó convertida en la sirena oficial de la industria de los sueños… por sus películas acuáticas. Me estoy refiriendo a Esther Williams. Bien, hace poco los hermanos Coen en su particular mirada sobre el Hollywood de los años 50 imaginaron otra estrella acuática con la cara de Scarlett Johansson en Ave, César.

Cantos de sirena… pueden ser emitidos por una mujer fatal con cara de ángel. Así le ocurre a Frank (Robert Mitchum), un conductor de ambulancia (que sabe de otras sirenas), cuando va a una mansión para asistir a una mujer. Cuando va abandonar la casa oye la música de un piano. Acude a la música y ve de espaldas a un joven (Jean Simmons) que toca. Y se acerca. Es el canto de una sirena. La mujer angelical es la mujer fatal. Lo malo es que Frank lo sabe desde el principio y es consciente, pero sin razón lógica, como los marineros que iban tras el canto de las sirena, cae rendido ante el influjo de la sirena-femme fatale.

O también las sirenas pueden ser la metáfora de mujeres fuertes, mujeres de agua. Mujeres distintas que influyen en tiempos retrógados o jóvenes ninfas que viven sus transformaciones corporales y mentales (y tratan de encontrarse entre las olas) o niñas que sueñan con ser campeonas olímpicas de natación… Todo es posible en Sirenas (Mermaids, 1990) de Richard Benjamin. Y las tres sirenas tenían el rostro de Cher, Wynona Ryder y Christina Ricci.

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