Puñales por la espalda… ¿Quién es el asesino?

A Rian Johnson le gusta jugar con el cine de género. Disfruta y hace disfrutar. En Brick llevó los códigos del cine negro a las películas de instituto, después se sumergió en los viajes en el tiempo y en la ciencia ficción en Looper y ahora se divierte con un clásico whodunit. Puñales por la espalda, en realidad, es una mezcla de whodunit, con las reglas de una buena partida de Cluedo, con unas gotas de Se ha escrito un crimen y un poco de humor negro a lo Un cadáver a los postres. Todo salteado con unos personajes que no dejan de jugar, artistas del engaño y las apariencias. La salsa de la historia son los tiras y aflojas entre ellos, ¿quién será más inteligente o más retorcido? ¿Quién jugará mejor? Algo que estaba muy presente en La huella. Y Johnson no tiene miedo en enseñar sus influencias, así gozamos con Jessica Fletcher en un televisor o la mansión donde vive el sujeto asesinado es un claro homenaje a la película de Joseph L. Mankiewicz, con presencia incluso del muñeco vestido de marinero de aquella.

Y de fondo una crítica social sobre la inmigración en tiempos de Trump. Así el centro del conflicto en Puñales por la espalda tendrá como protagonista a Marta Cabrera (Ana de Armas), la joven enfermera de Harlan Thrombey (Christopher Plummer). Harlan es el patriarca de la familia Thrombey y un exitoso escritor de novelas de misterio: sus hijos (las esposas y los maridos de estos) y sus nietos giran alrededor de él. Y el día en que celebra su 85 cumpleaños con toda la familia, el famoso escritor se suicida… ¿o es un asesinato? La duda la siembra Benoit Blanc (Daniel Craig), un peculiar investigador (como no podía ser de otra manera) muy obsesionado con los agujeros de los donuts.

Ahí empezarán los interrogatorios, los flashback sobre la fiesta y el descubrimiento de que todos mienten o tienen un motivo para matar a Harlan. Los secretos de la familia comienzan a florecer. Pero la naturaleza de los educados Thrombey se verá totalmente al descubierto cuando se abra el testamento que ha dejado el patriarca. Por otro lado, durante la investigación se formará una extraña pareja: el detective en busca de la verdad, pero a veces más perdido que nadie, y la enfermera que vomita si miente. Esa enfermera a la que cada personaje la dota de una nacionalidad distinta (uruguaya, peruana, brasileña…). Los Thrombey siempre tienen en la boca que es como de la familia… hasta que la cosa se tuerce.

Rian Johnson consigue una película muy entretenida. Es un placer ver a toda una galería de buenos secundarios; además de los nombrados, ahí están Jamie Lee Curtis, Don Johnson, Michael Shannon, Toni Collette, Chris Evans o K Callan (con un personaje impagable, la yaya, una mujer de edad indefinida, eterna…). Quizá se le va la pinza con un guion que quiere dejar todos los cabos muy bien atados, y en el camino se lía un tanto para que todo tenga sentido. Pero es tan divertido y ameno el recorrido que el final del viaje merece la pena. Ahí está Marta Cabrera asomada en la terraza de la mansión con una taza que pone “Mi casa, mis reglas, mi café” y, desde abajo, recibe la atenta mirada de los Thrombey.

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