fortapache

Hace poco apareció por el blog una desconocida película de Petrie, La tercera víctima, con Kirk Douglas y Jean Seberg, y ahora el mismo director se encuentra detrás de Distrito Apache, el Bronx. Siendo las dos de una temática diferente hay algo que las une: un aire de desencanto y melancolía. Daniel Petrie se mete en una comisaria del Bronx, un barrio difícil y marginal, que los agentes apodan Distrito Apache, como si fuera un fuerte contra un mundo hostil. En el interior los agentes hacen lo que pueden, algunos caen en corrupciones y otros trapicheos, otros se limitan a realizar su trabajo sin que les molesten mucho y otros tratan de ejercer correctamente su profesión, como el agente Murphy (Paul Newman) y su joven compañero y amigo Corelli (Ken Walh).

El Bronx es otro protagonista más de la película que filma lo que es el día a día de estos dos agentes (en realidad, tomaron como referencia las experiencias de dos exagentes de policía, Thomas Mulhearn y Pete Tessitore) en las calles del difícil distrito. Distrito Apache, el Bronx arranca de manera impactante y brutal. En un lugar desolado hay dos agentes en un coche de policía haciendo guardia. De pronto se les acerca una explosiva prostituta drogodependiente (Pam Grier) y en un instante saca una pistola y los dispara a bocajarro. Parece que ese va a ser el móvil que haga avanzar a la película pero nada más lejos, solo es un apunte más de una realidad brutal y salvaje. En realidad es la disculpa para entrar dentro de la comisaria, que vive además un momento nuevo: su comisario jefe se jubila y llega el nuevo, Connolly (Edward Asner), un hombre con mano de hierro dispuesto a que la comisaria funcione como es debido, aunque eso no le impide llevar a cabo ciertas acciones que ponen patas arriba tanto a la comisaria como el propio barrio…

En cómo se articula la película, su estructura, y en el tratamiento de los personajes se nota la educación televisiva de su realizador. La película es un mosaico donde se radiografía la vida de los agentes, dentro y fuera de la comisaria, y donde se sigue también las andanzas de algunos personajes del barrio. Así junto a Murphy y Corelli, con algunos de sus compañeros como Morgan (Danny Aiello) que representa la corrupción y la impunidad con la que actúan algunos agentes (y que dispara el conflicto moral en el que se ve envuelto el agente Murphy además del estrés de cada día), nos encontramos con las andanzas de la prostituta, de los camellos del barrio o de la enfermera (Rache Ticotin) que coquetea con las drogas para “salir” del barrio y que enamora a un desencantado Murphy. Es curioso que ese año arrancaría también una serie sobre la vida cotidiana de una comisaria que se mantendría seis años en antena, Canción triste de Hill Street.

Así Paul Newman se mete en la piel de un policía de calle, que a pesar de su cansancio y su desencanto, muestra que es policía por vocación y que trabaja con la honestidad por bandera y tratando de ser justo. No abandonan su rostro ni sus ojos azules de leyenda, ni su pelo cano, ni un palillo que no se quita de la boca.

Distrito Apache, el Bronx es una cinta policiaca con momentos emocionantes (algunas de las intervenciones policiales) y otros impactantes (la angustia de una sobredosis en uno de los personajes protagonistas), que respira autenticidad. Y que equilibra los momentos de acción con los más íntimos. La cinta no pierde su melancolía, su desencanto pero de vez en cuando deja el paso a una cierta luz y pone, con acierto, unas gotas de humor…, cuando puede.

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