Shanghai (Shanghai, 2010) de Mikael Hafström

Sí, señoras y señores, Shanghai cuenta con una frase clave que no se convertirá en clásico de la memoria cinéfila porque quizá no sea de esas películas que el público vaya a ver masivamente. Y esa frase es: “El corazón no es neutral”. Y ahí, les aseguro, ya tenemos una historia. Shanghai es de esas obras cinematográficas donde los espectadores salen y dicen: ésta es una película de las de antes, una película clásica. Y ¿qué quieren decir esos términos? Trataré de explicarme a lo largo de una retahíla de palabras.

Si me dijeran que redactara una sinopsis. No me centraría en todos estos ingredientes que sí contiene: espionaje, intriga, thriller, años cuarenta, Segunda Guerra Mundial, drama… No. Hablaría de una ciudad multicultural y lejana donde por una serie de circunstancias coinciden tres hombres románticos: uno, el espía americano (y el narrador en primera persona de esta historia, con el rostro de John Cusack); dos, el militar japonés (Ken Watanabe) y tres; el mafioso chino (Chow Yun-Fat)… Los tres tienen objetivos y cometidos distintos en sus vidas pero sólo coinciden en un punto: son de naturaleza romántica y aman profundamente a las mujeres que significan algo para ellos. Los tres coinciden en un momento crucial de la historia en Shanghai meses antes del ataque a Pearl Harbor (y por lo tanto antes de la intervención de EEUU en la Segunda Guerra Mundial). Mucho tiene que ver en su encuentro el romanticismo exacerbado de un personaje ausente (Jeffrey Dean Morgan), el amigo del espía americano, que se convierte en el detonante del conflicto… y también hombre enamorado.

Las dos damas que organizan tal revuelo entre hombres tan diferentes tienen la fisonomía de mujer fatal pero ambas poseen un espíritu comprometido y un corazón entregado y sufriente: una es la esposa del mafioso chino (Gong Li) y la otra aparece como una víctima (Rinko Kikuchi)… pero lo que nos dejan claro en Shanghai, desde el principio, es que nada es blanco o negro… sino que existen distintos tonos y matices.

El director sueco Mikael Hafström ejecuta una película en un estilo clásico con un guion que narra bien una historia con una galería de estrellas norteamericanas, chinas, japonesas y otras nacionalidades (como la alemana Franka Potente). Y a qué me refiero con estilo clásico: a un uso correcto del lenguaje cinematográfico y puesta en escena, a una buena presentación de personajes (y unas actuaciones correctas), bonita y llamativa ambientación (incluyendo locales, calles, viviendas, vestuario, peinados…) y una adecuada banda sonora. Shanghai (ni ofrece más ni ofrece menos) es lo que pretende, una historia de las de antes, con suspense, espías, enfrentamientos y romanticismos exacerbados en periodo de guerra. Y todo enmarcado en una ciudad exótica. Así pasaba en Casablanca, así pasaba en El expreso de Shanghai, así pasaba en Árgel… o hace relativamente poco en El paciente inglés.

Sus recursos cinematográficos ya nos suenan o bien del cine de espías o algunos prestados del cine negro (no innova en nada Shanghai ni es ésa su intención): voz en off del espía americano desencantado, mejor amigo del espía (un tipo heróico, noble y romántico) asesinado, largo flash back para explicarte el origen de toda esta historia, investigación y peligro por parte del protagonista, enfrentamiento entre personajes antagónicos pero unidos por un rasgo de su personalidad (espía, militar japonés, mafioso chino), distintos grados de suspense, bellas y misteriosas damas fuente de desvelos de los protagonistas masculinos, acción, muerte… y mucho, mucho romanticismo.

Shanghai es una película para ver en una tarde de otoño (de esas que no hace ni frío ni calor donde los colores de la calle ofrecen distintos matices…) y salir con una sonrisa en los labios porque lo has pasado bien. No pretende ni más ni menos.

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12 comentarios en “Shanghai (Shanghai, 2010) de Mikael Hafström

  1. Uf, no sé. Me suena a lo mismo que «Havana», de Sidney Pollack, a refrito de «Casablanca». La fórmula no está mal, porque los elementos que integra siempre funcionan cuando se mezclan y combinan, pero creo que aguardaré a la tele…
    Besos

  2. … Ja, ja, ja… sea en el cine o en la tele, como dices los elementos que la integran siempre funcionan para pasar un buen rato viendo una película.
    Besos
    Hildy

  3. Rodeados como estamos de tanto postmoderno y de gente haciendo cine que se cree muy innovadora y rompedora, volver sobre esquemas y patrones clásicos corriendo el riesgo de que te digan que estás caduco y demodé me parece un acto de valor a tener en cuenta. Me refiero al propio planteamiento de la película. Hay tanto listillo suelto innovando la nada en 3D que este tipo de proyectos se agradecen. Y la verdad, el reparto seduce mucho. Un abrazo.

  4. Pues sí querido Víctor el reparto seduce mucho… es un casting adecuado y cada uno ofrece lo que esperas en su personaje. Y en este tipo de cine que sigue un planteamiento clásico lo que se pide es que te lo cuente bien y eso lo cumple Shanghai. Es una historia bien contada. No pretende ni más ni menos… y eso a veces es complicado. Y sirve para entrar en el cine y pasar un buen rato como cuando alguien te narra una historia interesante… y con eso ya te trasladas a otros mundos y épocas…
    Tus palabras son sabias. Para innovar y romper antes tienes que conocer a fondo lo que quieres romper e innovar (valga la redundancia).

    Besos
    Hildy

  5. Vamos a ver.Tengo una relación de amor y odio con Shanghai,es decir,con el nombre.Te cuento:

    Amo El expreso de Shanghai,de Josef Von Sternberg.
    Odio Shanghai Suspire,ese pastelazo con Sean Penn y la Madonna.
    Amo el guión de Víctor Erice que no pudo llevar a término La promesa de Shanghai.
    Odio que hizo Fernando Trueba con Shanghai ¡qué chungo!
    Amo La dama de Shanghai de Orson Welles.
    Amo la novela de Juan Marsé El embrujo de Shanghai.

    La película que reseñas tan bien no la he visto,mi querida amiga.Pero dudo que este Shanghai pase a formar en mi lista de los amoríos.

    Besos desde Shanghai.

  6. Uuuuuuuf Hildy aquí no me pescas a pesar de tus estupendas palabras…
    Película de entretenimiento dices, ojo no te oiga el gobierno que se pondrá contento viendo que le das la razón cuando ellos dices «que el cine no es cultura sino entretenimiento»….
    A pesar de la estupenda y bella Gong Li que me gustaba tanto cuando trabajaba con Yang Yimou, ni en otoño paso por Shanghai

    Un abrazo
    Margot

  7. … y no te olvides de El embrujo de Shanghai pero ¡la de mi 1941 y también firmada por Sternberg!… Seguro que está en tu balanza del amor.
    Me encanta esa balanza de amor-odigo que genera una palabra… pues este Shanghai… ni blanco ni negro… todos los matices del gris que quieras, Francisco mío.

    Besos desde una ciudad que no sale en los mapas…
    Hildy

  8. Querida Margot y ¿dónde nos vamos este otoño?

    Uffff… yo lo que tengo es un ‘hambre de cine’ increíble y claro cuando me cuentan bien una historia y me voy una hora y media a otra época y otros mundos donde los corazones no son neutrales y hay un romanticismo en el aire que me envuelve pues luego me alegro de haber pasado una buena tarde…, je, je, je.

    A veces es eso lo que me apetece… como hacía Cecilia en el cine viendo su Rosa púrpura del Cairo… Luego salgo con algo más de fuerza para encarar la vida.

    Ja, ja, ja… Creo, amiga Margot, que el Gobierno no lee blogs de cine, no sabe que existen estos espacios virtuales y que desde estos espacios la gente se encuentra, debate, reflexiona, piensa, dialoga, presenta sus puntos de vista, comparte, tiene ideas y se es creativo…

    Besos con corazón
    Hildy

  9. Querida Hildy, si me dais esas joyas que comentáis (que yo también amo)puedo pasarme todo el otoño dentro de una sala de cine…saliendo de vez en cuando a respirar claro…
    Con respecto al cine actual, creo que Francisco decía una vez que había que esperar unos años para ver como soportaban el paso del tiempo…
    Magia en una sala de cine la tuve el otro día revisando esa joya llamada «Pennie from Heaven»que en su momento fue un fracaso.

    Me voy me voy… me apetecía volver otra vez…

    Desde cualquier sala de cine…te envío un abrazo
    Margot

  10. Querida Margot… ¡no he visto Dinero caído del cielo! Y eso que a mí el cine musical me gusta un montón. Qué bueno… otra obra cinematográfica a mi baúl de películas pendientes…

    Estoy totalmente de acuerdo con la premisa de que hay que esperar unos años para saber si una obra cinematográfica perdura y perdura… (como ocurre con un relato, con una melodía, con una obra de teatro, con un cuadro, con una fotografía, con una escultura…). El tiempo es sabio.

    Besos desde la pantalla blanca
    Hildy

  11. Ay,es cierto.A veces no vemos lo que tenemos a un palmo de la nariz.Precisamente ahora estoy subido en un expreso junto a Marlene Dietrich.Un sueño dentro de un sueño o,dentro de una película,que es lo mismo.Como dice ella en la película,me lo dice a mí cuando le pregunto:¿Por qué vas a Shanghai si está en guerra? Y ella me responde,responde en la película: Voy a comprarme un sombrero.

    Besos,besos,besos,besos…

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