Marie Curie

Últimamente hay títulos en la cartelera con nombre de mujer… Mujeres de ficción o mujeres de las que se reivindica su historia real. Hay como un deseo en el aire de escribir la Historia con protagonistas femeninas. Películas que resaltan la modernidad de ciertas mujeres en el momento en que aparecieron y su tesón para cumplir sus sueños. Algunas desconocidas u olvidadas y otras, como en el caso de Marie, muy conocidas, pero que también nadan en el olvido algunos aspectos de sus vidas. Por ejemplo, además de Marie Curie, ahora está en la pantalla Paula (sobre una pintora alemana) y hace poco también se repasó la vida de Loïe Fuller en La bailarina (que curiosamente está presente de una forma muy especial en los créditos finales de Marie Curie). Si pongo estas tres películas juntas es por algo: las tres sirven para descubrir a tres mujeres pioneras; las tres tienen una buena ambientación y formalmente están muy cuidadas; las tres buscan y consiguen una actriz protagonista carismática que está brillante en su papel y recreación; las tres contienen momentos de gran belleza, pinceladas, ráfagas; las tres demuestran un trabajo de documentación y de conocimiento de la figura biografiada brillante; las tres tratan de captar la parte íntima de la protagonista; las tres muestran a mujeres que tuvieron que luchar por conseguir su puesto en un mundo de hombres… pero las tres terminan siendo películas preciosistas, frías, que no hacen vibrar… pese a tener ráfagas de alma.

Sin embargo, creo, que ya por solo conseguir provocar una inquietud, merecen la pena. Además atesoran momentos cinematográficos de gran belleza. Marie Curie, por otra parte, me ha servido para adentrarme en la lectura de un libro que me ha hecho disfrutar y me ha llegado: La ridícula idea de no volver a verte de Rosa Montero, que además publica también el breve diario que escribió Marie cuando se quedó viuda de Pierre Curie. Y es que Montero cuenta cómo cuando estaba en el duelo de la pérdida de su pareja, llegó a sus manos el diario de Marie… y eso la hizo indagar en su historia y conectar con ella. En cuanto terminé de ver la película, empecé el libro que me enganchó de tal manera que lo leí en nada.

Y es que la película toca un periodo determinado de la vida de Curie: entre los dos Nobeles que recibió. Uno, junto a Pierre: el de Física en 1903 y el otro, el de Química, en solitario, en 1911. Durante estos ochos años hubo varios acontecimientos íntimos que condicionaron su existencia. Por una parte, Pierre murió en 1906 atropellado por un carro. Marie Curie se quedó viuda con dos niñas pequeñas, Irene y Eve. Y, por otro, unos años después de la muerte de su esposo, inició una breve relación con un antiguo alumno de su marido, que estaba casado, Paul Langevin. Y este hecho fue utilizado en la prensa como un escándalo, con mucha misoginia sobre Marie Curie (además de tratarla de extranjera y judía), para desprestigiarla y no reconocer su inteligencia y sus logros científicos. Pero Marie nunca dejó de avanzar, y avanzar… Marie Curie presenta no a una mujer con el gesto serio, adusto y frío de las fotografías, sino a una mujer con alma, apasionada, como puede leerse en su diario. Y también con ganas de reírse y disfrutar de la vida. Apasionada también de sus trabajos y sus investigaciones. Mujer idealista con ganas de conseguir con sus descubrimientos un mundo mejor. Así la actriz polaca Karolina Gruszka presenta a una Curie inteligente, austera en su vestimenta, pero también una mujer emocional, enamorada y con sentido del humor. Una mujer fuerte capaz de sortear las dificultades y que se manejaba bien, a pesar de los obstáculos, en una comunidad científica machista e hipócrita, donde, sin embargo, también encontró apoyos fuertes entre colegas hombres: Pierre Curie, Albert Einstein, André-Louis Debierne y el propio Paul Langevin.

Y sobre todo la película presenta a la mujer de los diarios y las cartas. La Marie Curie íntima. La mujer que sufre una ausencia y que trata de continuar, seguir adelante. Así no abandona la investigación y trata también de enamorarse de nuevo. La que se preocupa también porque tiene una familia, porque tiene que salir adelante, porque tiene que velar por sus dos hijas… La Curie íntima. La directora Marie Noëlle, en destellos, presenta una Marie Curie más allá del rostro serio que mostraba en sus fotografías, más cercana a la mujer que empezó escribiendo un diario tras la pérdida de su esposo y sus primeras palabras fueron: “Querido Pierre, a quien ya no volveré a ver aquí, quiero hablarte en el silencio de este laboratorio, donde no imaginaba tener que vivir sin ti. Y quiero empezar acordándome de los últimos días que vivimos juntos”.

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