Hago una colección que a veces he dejado vislumbrar en algunos post. Colecciono declaraciones de amor de películas. En la memoria. Y el asunto no es fácil. No siempre son efectivas. O creíbles. No siempre se quedan grabadas. No siempre te apetece verlas de nuevo. No siempre cuentan con los actores adecuados, con la banda sonora que acompañe. Algunas te hacen llorar, otras reír, y las de más allá gozar. A veces rozan lo cursi o lo ridículo o también lo hortera o si rizamos el rizo hasta tocan el mal gusto… Pero a veces ocurre el milagro…

A veces es suficiente una mirada, un gesto o un beso. Otras es una declaración en toda regla con diálogo diez. Para que una declaración de amor sea momento inolvidable, tiene que tener una serie de cualidades. Y una de ellas es que no te canses de visionarla una y otra vez. Y te emociones siempre de la misma manera.

Hay una película sencilla de los años ochenta de Bob Reiner con guión de Nora Ephron que luego se pondría tras las cámaras, se trata de Cuando Harry encontró a Sally. En su momento fue un bombazo y hoy se la recuerda con cariño. Supuso el nacimiento de una nueva reina de la comedia romántica, Meg Ryan —que ya llevaba tiempo haciéndose un hueco en las pantallas y actualmente desaparecida en combate y sin un éxito serio desde 1998— y su pareja era Billy Cristal como uno de esos cómicos que de repente muestra su vena romántica (que repitió también y que no le salió del todo mal en Olvídate de París). La película es muy simple cuenta la historia de los distintos encuentros entre Harry y Sally a lo largo de los años y cómo Harry le dice a Sally que es imposible ser amigo de una chica que te resulta atractiva porque siempre va a estar el sexo rondando por ahí… Así en los sucesivos encuentros van conociéndose, van chocando, se convierten en mejores amigos y como no podía ser de otra manera se enamoran… pero ya son grandes amigos y eso está muy bien.

Así que la película esconde diálogos tiernos y divertidos y sorprende cómo una pareja que en un principio parece que tienen química cero, de pronto, quieres verlos juntos. Quizá lo acertado de esta historia es su sencillez. Chico encuentra chica, no se aguantan. Chico vuelve a encontrar a chica y siguen sin aguantarse. Chico encuentra por tercera vez a chica y poco a poco van convirtiéndose en mejores amigos. Son cómplices y colegas en la gran ciudad aunque siguen discutiendo sobre películas de amor, sobre todo por Casablanca y su final. Chico y chica se acuestan una noche y tienen una crisis y confusión de sentimientos. Distanciamiento y ruptura. Chico se da cuenta de que quiere a la chica y la chica corresponde igual. Chico y chica se unen para siempre y comen perdices. Son amigos y amantes. Sin quebraderos de cabeza. La película nos regala un diálogo final, una declaración de amor, sencilla y muy, muy tierna. Nunca te cansas de verla.

Ahí va. La escena empieza con un Harry que corre por las calles desiertas de Fin de Año para declararle su amor a Sally que se encuentra en una bulliciosa fiesta pero la verdad es que ella no la está disfrutando mucho. Por fin, Harry llega a la sala y:

“—Lo he pensado y lo cierto es que te quiero.

—¿Qué?

—Que te quiero.

—¿Y qué se supone que debo contestarte?

—Dime, yo también te quiero.

—¿Y qué te parece un Me voy?

—¿Es que lo que he dicho no significa nada para ti?

—Lo siento. Sé que es la noche de Año Nuevo. Sé que te sientes solo pero no puedes aparecer aquí, decirme que me amas y esperar que eso lo arregle todo.

—¡Tres, dos, uno

—No funciona de esta manera

Bueno, ¿cómo funciona?

—No sé, pero no de esta manera.

—¿Qué te parece esta manera? Adoro que sientas frío cuando hay 22 grados fuera.

Adoro cómo te lleva una hora y media prepararte un sándwich.

Adoro que se te frunza la frente cuando me miras como si estuviese loco.

Adoro después de pasar el día contigo que aún huela tu perfume en mí.

Adoro que seas la última persona con la que quiero hablar antes de ir a dormir.

Y no es porque esté solo y no es porque sea la noche de Año Nuevo.

Vine porque cuando te das cuenta de que quieres pasar el resto de tu vida con alguien, quieres que el resto de tu vida empiece lo antes posible.

—¿Ves?, eso es tan típico de ti. Dices cosas como ésa y haces que me resulte imposible odiarte. Y te odio, Harry. De veras, te odio. Te odio”.

Y los dos van acercándose hasta darse el beso que todos deseamos.

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