Michael Curtiz, artesano por antonomasia, el director de los mil géneros. El húngaro con mala leche tiene en su filmografía títulos interesantes y algunos tan míticos como Casablanca o Robin de los bosques.

Este artesano realizaba tan bien su trabajo que creaba clásicos como quería. Y ahí están películas que no hay que deja escapar como Ángeles con caras sucias, La vida privada de Elizabeth y Essex, El trompetista, las de aventuras de Errol Flynn, incluso dirigió al mítico Elvis Presley en una de sus mejores películas, King Creole… y Alma en suplicio o Mildred Pierce (el nombre de la protagonista).

Aquí el estudio Warner pone en pie otra adaptación de la obra de James M. Cain que siempre funciona bien (El cartero siempre llama dos veces o Perdición) y le da la batuta a Curtiz que pone en pie una película con aires de cine negro mezclado con lluvia de melodrama creando así una obra muy especial.

Y es que Alma en suplicio es de esas películas apasionantes que ofrece diversas lecturas. Todas interesantes. Mildred Pierce es una película con el espíritu de 1945. Una América de luces y sombras, de final de guerra, de tiempos duros, de etapa ideal para cine negro y para plantear otros temas subyacentes.

Y como es una historia negra y melodramática tuvieron que vérselas con el código de censura…y como su protagonista es una mujer, sirvió para sacar de las cenizas a una estrella que en aquellos momentos necesitaba un éxito para dejar de ser veneno para las taquillas. La película resultó el renacimiento de Joan Crawford que se convirtió en ilustre e imprescindible estrella con cuarenta años…, momento delicado para muchas actrices de la época (y desgraciadamente ahora también).

La Crawford sabía que ese papel tenía que ser suyo y luchó con uñas y dientes hasta que se convirtió en Mildred. Y ¿qué cuenta Alma en suplicio?

Contemos varias historias:

Primera historia

Primera escena. Un hombre abatido por los disparos en una casa en la playa. Una mujer sale de la casa en coche. Mildred llora y trata de suicidarse pero un policía lo impide. En un bar se encuentra con un socio con el que hay una relación tirante. Mildred lo lleva a la casa de la playa… y lo deja solo. Junto al cadáver. En esto llega la policía y lo detiene.

Siguiente escena. Todos los sospechosos acaban en comisaría. Nos enteramos de que el muerto es el esposo de Mildred. Conocemos primero a su hija Veda, cuando van a buscar a su madre para llevarla a comisaría, después a su mejor amiga y posteriormente a su ex al que acusan del asesinato. Entonces Mildred se desespera y empieza a contar su vida al comisario para mostrar la inocencia del ex. Flash Back. Se nos va desvelando cómo se llegó a esa noche de la casa de la playa y el asesinato. Midred va dejando huellas y pistas en su relato que todo lo explican.

Final. Resolución del caso. Mildred se va con su ex del brazo.

Segunda historia

Mildred es una mujer luchadora y emprendedora, una madre capaz de todo por sus dos hijas. La mayor le sale absolutamente rebelde y materialista, sólo la mueve el dinero y la posición social y desprecia a su madre porque se tiene que ganar la vida tras su divorcio como camarera y por no darle la calidad de vida y el estatus social que ella desea. Mildred sin embargo consigue convertirse en una gran empresaria, en una mujer emprendedora, que monta un gran negocio, un restaurante que funciona increíblemente bien. Ella se basta y se sobra. También tiene una amiga con carácter y cínica que la ayuda en su empeño. Su única desgracia es encontrarse por el camino con inútiles (primero su ex —aunque es el menos malo—, luego el socio que es caradura y por último el vago de su segundo marido que lo único que tiene es un apellido) a los que atrae como imanes. Inútiles que además la traicionan a todas horas…, y una hija que la quita el sueño, una y otra vez. Pero ella siempre, siempre avanza y logra perdonar.

Tercera historia

Oh, oh, acaba de terminar la Segunda Guerra Mundial. Y durante este tiempo ante la ausencia del hombre en casa… muchas mujeres han salido del ámbito privado y se han puesto a trabajar y además lo han hecho muy bien. Pero la guerra termina, los hombres regresan, faltan puestos de trabajo…, van a llegar los cincuenta y la familia perfecta de nuevo es el marido que trabaja y la mujer al ámbito privado que está ahí muy bien y muy guapa. Hay que hacer regresar a la mujer al ámbito privado, a la buena madre de familia. La independencia alcanzada de momento no conviene.

Entonces Mildred es una abnegada ama de casa, que ya la avisa su ex que está malcriando a las niñas sobre todo a la mayor (es pepito grillo durante la proyección). Entonces se separan cuando él está en paro y además es un poquillo infiel (pero su esposa es lo primero). Él siempre estará ahí recordando a la esposa sus deberes (y muy cabreado cuando la niña pequeña enferma y se les muere y claro no encuentra a la esposa en casa para que se ocupe del tema). Y Mildred triunfa como mujer empresaria pero su vida privada es un desastre con los hombres que conoce y con la relación que se establece con su hija mayor. Su mejor amiga es una frívola solterona que se lo pasa de miedo. Pero menos mal que el ex siempre está ahí finalmente se la lleva del brazo aunque esté arruinada.

Cuarta historia

Ésta es la historia de una compleja relación entre madre e hija que se autodestruyen la una a la otra. Como reviviendo el mito de Medea. La relación entre ambas es enfermiza desde un primer momento. Además, Veda, la hija tiene cara de ángel y todos los ingredientes de una femme fatale que reparte desgracia allá por donde pasa y con todo aquel con el que se relaciona. Inolvidable la escena de la escalera (ay, las escaleras en el cine) donde Veda humilla a la madre hasta extremos impensables y la abofetea.

¿Alguien duda de que Alma en suplicio no es un clásico que merece la pena revisitar? Y muchos más análisis quedan en el tintero. Además de una Joan Crawford esplendorosa con unos ojos enormes, nos encontramos a la dulce Ann Blyth en uno de sus primeros papeles (luego sería una actriz que dejaría el recuerdo de mujer encantadora) donde clava su personaje de femme fatale con cara de ángel. Y, ojo, banda sonora de Max Steiner y una fotografía genial, benditas sombras y espejos, de Ernest Haller.

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