Rebuilding (2025) de Max Walker-Silverman

La reconstrucción de los lazos emocionales entre padre e hija, algo que no arrasa el fuego.

Rebuilding significa reconstrucción. Es el título de esta película y su protagonista, Dusty, es un cowboy que tiene su rancho familiar en una zona de Colorado, pero que ha sido arrasado por un incendio. Lo pierde todo menos el terreno. No le queda nada más que una caravana que le cede el Estado en un espacio en medio de la nada.

Dusty (Josh O’Connor) se siente algo perdido sin sus ranchos, sus animales, sus tierras, el establo azul (el color favorito de su madre), su caballo (que se lo cuida un vecino que no ha perdido ni si hogar ni la tierra, pero está ahogado económicamente). No sabe muy bien qué va a ser de él: si aceptará un trabajo provisional para la construcción de una carretera (pero no es lo suyo) o si se irá con una prima suya en Montana que tiene otro rancho y lo mismo puede echar una mano.

Pero esa reconstrucción, no significa solo volver a levantar su vida, su casa o empezar de cero. Sino también volver a reconstruir los lazos familiares y las relaciones sociales, algo que había olvidado porque el trabajo, que le apasionaba, lo tenía totalmente absorbido. En ese deambular de intentar recomponer su vida, llama a la puerta de su ex, con la que empezó a salir a los doce años. Y entonces esa puerta se abre.

Ahí está su pequeña hija Callie Rose, su ex y su novio y su ex suegra, una mujer que le quiere bien. Son muchos años conociendo a Dusty y a la que era su familia. Y, de pronto, Dusty se ve reconstruyendo un lazo con su hija, que había perdido. Lo restablece poco a poco. La niña se ilusiona. Y él también. No son de besos, abrazos, lágrimas y demás. Son más de silencios. Ellos son de otra manera. Son de gestos: de leerse un cuento, de decorar la caravana, de preocuparse el uno por el otro desde la distancia respetada…

También Dusty empieza a relacionarse con sus otros vecinos desde la distancia, tiene claro que esa caravana y esa explanada son solo un lugar de paso, no para echar raíces. Pero va compartiendo veladas de música y comida. Y también pequeños actos solidarios: que si hablamos un poco, que si te pongo el agua, que si te ayudo con los papeles para pedir las ayuda, que si te hago algo de comida o te canto una canción. Así conecta con otras personas que, como él, lo han perdido todo con el fuego y se ven obligados a recomenzar. Cada uno con sus historias a cuestas.

A Callie Rose le gusta esa otra casa de su padre, así como los nuevos vecinos: una mujer con su hija, dos ancianas que cultivan sus flores de colores, un hombre solitario que no habla con nadie, una pareja mayor que vive el momento y otro hombre al que no se le da mal la fontanería. Y crean unos vínculos y una especie de espíritu comunitario, tan necesario y tan olvidado.

Rebuilding es una película tremendamente sencilla y, sí, es bonita, muy bonita. Algo que siempre es sospechoso o fuera de lugar. Dusty no es cowboy a lo John Wayne. Es un hombre al que le cuesta expresar sus sentimientos, pero tremendamente sensible. Si tiene que llorar, llora. Adora la tierra que ha cultivado, cuidado y visto crecer, montar a caballo, estar entre sus vacas, cuidar el heno, vender huevos o hacer quesos.

Y el fuego le arrebata su modo de vida, pero le deja su terreno yermo. No sabe muy bien qué le ha quedado. Al menos le han quedado los lazos, pero tiene que aprender a restablecerlos. Y uno de los más importantes es recuperar el de su hija. El fuego no ha podido con los pilares emocionales, que van brotando, como también lo hace la tierra arrasada, que permite un atisbo de esperanza, de vida.

La película la vi un día de agosto, en uno de esos días que los telediarios seguían hablando de los incendios que iban arrasando más y más hectáreas. Me tocó especialmente. Hoy he vuelto a verla. Y de nuevo me ha trastocado. Cinematográficamente hablando es de trazo sencillo y limpio, directo. Luego están esos paisajes aridos de tierra quemada, pero también esas montañas que muestran que el sitio, a pesar de estar arrasado, permite vislumbrar unas vistas preciosas para ver amaneceres, atardeceres o los truenos de una tormenta que se acerca.

Después, Rebuilding cuenta con una galería de actores que trabajan su expresión corporal, sus miradas, sus rostros y voces para reflejar una comunidad de personas que han perdido un hogar y tratan de enderezarse unos a otros.

Los sentimientos negativos quedan enterrados entre los fotogramas. Solo hay un grupo de personas, de ese salvaje oeste, que continúan siendo supervivientes y tirando hacia adelante, como pueden. Sin estridencias ni violencias, sino esperando lo que les depara el día.

Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

6 comentarios en “Rebuilding (2025) de Max Walker-Silverman”

  1. Hola Hildy
    Seguro que está muy bien contada pero parece que es de esas que después de verlas ya no necesitas echar azúcar al café durante una semana ¡Qué dulce todoooo!
    Desde «The Kid, Chaplin 1921» las pelis con niño son terreno resbaladizo; este verano he visto un montón de pelis malas -puedes dudar de mi criterio- pero entre las mejores, con mucha diferencia, «The Girl, David Riker 2013». Digamos que es la otra cara de la moneda Rebuilding, y del otro «tema de verano».
    Un saludo, Manuel.

  2. Ya la ví. Ante todo me parece una propuesta muy valiente en estos tiempos de Instagram y tik tok. Una mirada serena y contemplativa que indaga en el paisaje humano de forma muy serena. Permitiendo establecer una relación entre la cámara que observa y los actores que se expresan con libertad que no es nada común hoy en día.
    Comparto contigo esa apariencia de película sencilla. Pero detecto una Honda capacidad de observación, ese filmar cada silencio, cada gesto, esa forma impresionista de captar instantes de mucho valor.
    Merece mucho la pena ese ritmo pausado y esa captura de instantes. No estas sola Carla Simon. Y me parece bueno que no lo esté. Un abrazo Hildy y gracias por comentar esta película tan especial

  3. Manuelllll, fíjate que Rebuilding no tiene azúcar. Solo reúne unas cuantas buenas personas. Si quieres hay una dulzura austera.
    Las películas con niño son un buen y complejo terreno cinematográfico, capaz, efectivamente, del azúcar más salvaje o todo lo contrario o ser una pieza fundamental y protagonista para el discurrir de la historia.
    Doy fe de que hay buenísimas películas con niño sin ser cursis, edulcoradas o demás epítetos. Me he visto raciones y raciones de ellas, jajaja.
    Rebuilding solo habla de restablecer vínculos y afectos en una situación en la que se empieza de cero.
    Qué maravilla tu recomendación, no he visto The Girl, David Riker 2013, pero me la apunto ya.

    Beso
    Hildy

    .

  4. Qué alegría leerte, querido Victor.
    Qué bueno que te haya gustado Rebuilding tanto como a mí.
    Sí, cierto totalmente lo de la mirada serena.
    Y también la capacidad de observación que destila la película.
    Es vedad, capta momentos de mucho valor para la historia que narra.
    La vida rural y su tempo.
    Es cierto, Carla Simón también ha sabido reflejarlo. Qué bella me pareció Alcarrás.
    Beso
    Hildy

  5. Hola Hildy. Parece una pelicula del tipo que me puede gustar. Ahora que nos has hablado de ella la apuntare en mi memoria para verla algun dia. En cuanto tenga ocasion.

    Un beso.

  6. Queridísimo Luis, estoy segura de que te va a gustar. Ya me contarás cuando puedas verla algún día, en cuanto tengas ocasión. Ya lo comentamos varias veces, ¿verdad?, las películas siempre nos esperan, como los libros, no hay prisa alguna para descubrirlos.

    Beso
    Hildy

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