Diccionario cinematográfico (103)

Jesse y Céline: antes del amanecer, creíamos que el tiempo no pasaba. Y soñábamos. Aquel encuentro fue especial. No faltó un tren y Viena. Teníamos sueños y jamás pensábamos que íbamos a crecer. Fue un momento especial y quedamos en la estación de Viena, sin teléfonos, ni dirección, sin ni siquiera saber los apellidos… a la misma hora, en el mismo sitio pasados seis meses. Son locuras que se hacen porque se está seguro de tener muchas oportunidades. Porque parece imposible tener la sensación de que el tiempo pase.

A los seis meses no hubo encuentro.

Pasan nueve años. Y es antes del atardecer. Y ya no tenemos veinte años. Y ya hemos sentido. Y ya hemos sido felices pero también hemos recibido palos. Y ya nos hemos desencantado. Y sabemos que no siempre hay oportunidades. Y el romanticismo ha pasado a segundo plano. Y estamos en París. Pero seguimos teniendo deseos, y tenemos un momento siempre recordado en nuestra vida. Un recuerdo imborrable. Un encuentro que marcó nuestras vidas. ¿Y qué hubiera pasado? Y si me tocan me desintegro. Y déjame que te cante un vals. Y el mundo está fatal. Y me rompo por dentro pero sigo adelante. Y me hace daño recordar, y me da miedo sentir, y también comprometerme. Y yo he caído en la rutina. Pero ambos seguimos sintiendo. Y mi gato se llama Che. Y cántame una canción. ¿Y estuviste en la estación de Viena? Suena Nina Simone. No, también suena mi voz y te cantó a ti Jesse un vals. Si me tocas me desintegro. Y vas a perder el avión. Sí, ya lo sé. ¿Y qué pasa? No lo sé. Quizá vuelva a escribir. Quizá nos desintegremos. Quizá sólo nos quedará París. Quizá sólo funcione el encuentro. ¿Y si no es así?

Dos momentos en los que saben seguro que han sido felices. Lo saben. Algunos jamás consiguen un momento feliz.

Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

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