Diccionario cinematográfico (99)

Rockeros y rockeras: La Rosa se sube borracha en el escenario y canta apasionada y rota. Le hace compañía un John Norman (Kristofferson) en el declive de su carrera con mucha droga en las venas. Los chicos de la moto, los Easy Rider van de festival en festival siempre con buena banda sonora en sus vidas, son libres, y a poco gente le gusta…, ya se sabe, por el tema del miedo. El ídolo del rock antes de hincharse y demostrar que seguía siendo grande a pesar de sus pantalones de campana, seguía con voz especial y movimientos de cadera, se subió a la cima del celuloide, yo le recuerdo rebelde en buena película, triste, El rock de la cárcel. Elvis vestido de cine regalaba voz. El maldito Iggy Pop, de rockero trasnochado, daba la nota en Cry baby, donde ya Depp nos demostraba sus gustos musicales. Juntos, cantando a dúo, uno con su guitarra y otro con su piano, ritmo en las venas y algo de pena en el alma, ahí nos deleitan Johny Cash (con cara de Phoenix) o el vital Jerry Lee Lewis (ahí está el loco de Quaid). El anárquico y acelerado Jim Morrison (ahí se quedó Val Kilmer) nos recuerda una vida de sexo, drogas, ira y alcohol en biopic mediocre, The doors. Y ahí va un rockero tierno, del pasado, con sus aires de divo acabado, pero todavía con ganas de humor y de comerse la vida, ¿recuerdan las entrevistas al personaje con cara Bill Nighy y su versión rock-navideña? Ayer fui a escuchar a un grupo, con soul en las venas y un poco de rock, sus miembros están rotos antes de formarse y viven en Dublín, The Commitments. A Alan Parker ya le había gustado atrapar la esencia rockera con Pink Floyd contra un muro. Ahora me apetece reírme un rato y sigo a esos filandeses con enorme tupe, los leningrad cowboys, o me apetece llorar cuando escucho en marginal karaoke, Try a little tenderness o Free as a bird, con las voces de Paul Giamatti y André Braugher en esa película menor pero tierna, A dúo.

Letras, músicas y rock and roll han servido de bandas sonoras de nuestras vidas y celuloide. Aún lloro o me emociono escuchando… Me apetece un recuerdo para ese ser extraño que se llamaba Freddie Mercury, que venía de otro planeta, y demostró una y otra vez que era un enamorado de Metrópolis de Fritz Lang. Todavía espero película que me emocione con su interpretación de Bohemian Rhapsody.

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