Diccionario cinematográfico (83)

Sugar: rubia despampanante con ojos tristes, que guarda una petaca de whisky en la liga para ahogar sus penas. De andares sensuales, canta con voz celestial tristes canciones de amor y toca el ukalele. A veces parece la chica más alegre de la fiesta, pero su corazón siempre se lo rompen músicos de jazz que no dudan en dejarla tirada y llevarse sus pocos ahorros. Ella es ingenua e insegura pero siempre tiene fe en volver a enamorarse, en encontrar a alguien que la quiera. Entrega su corazón a toda persona que le aporte cariño. Sugar encuentra dos buenas amigas, Daphne y Josephine, las nuevas componentes de su grupo musical y las cuenta sus penas de amor. Las cuenta que ahora se niega totalmente a que otro hombre la haga daño o la engañe y que va en busca de millonario que la haga vivir una vida cómoda y feliz, sin penalidades. De pronto, aparece un joven y tímido millonario con gafas de concha, y ella cae a sus pies, porque es tan galante y educado. Es tímido y se siente incapaz de que alguien le ame. Ella hará todo lo posible por curarle su dolencia. Y le reparte besos y besos con cariño y sensualidad. El millonario con gafas de concha no es otro que Josephine. Sus nuevas amigas son dos músicos de jazz disfrazados de mujeres a quienes les persiguen los mafiosos. Sugar se sabe de nuevo engañada y enamorada de otro músico que sin duda la romperá el corazón, pero no duda en seguirle…, de nuevo está enamorada. Quizá por un tiempo deje de darle a la petaca. Nunca se sabe.

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