Natalie Wood

Natalie Wood pasó de niña a adulta en el mundo del celuloide. Todo el mundo la vio crecer. Bella, de sonrisa mágica, y ojos enormes su historia terminó en drama. El hombre de su vida fue un Robert Wagner con el que se casó dos veces, se amaban y se odiaban.  Se odiaban y se amaban. 

Wood murió de la manera que más miedo la daba, ahogada, a los 43 años de edad. Se encontraba en su barco The Splendor junto a Wagner y el amigo de ambos, Walken, y por accidente acabó en el agua donde encontró la muerte. 

Natalie tuvo una carrera irregular, a veces no eligió bien sus papeles y fue desaprovechada…, pero, sobre todo tres papeles le han dado la inmortalidad y un hueco en el Olimpo de los actores. A la Wood no se la olvida. 

De niña protagonizó varias películas que la convirtieron en popular. Como siempre en estos casos de niños prodigios detrás había una madre que empujaba y con ambición respecto la carrera de su hija. De su periodo infantil podemos rescatar dos: De ilusión también se vive (1947), un clásico navideño, y su presencia en una historia de amor original e inolvidable, El fantasma y la señora Muir, del mismo año. 

Ya adolescente consigue uno de los papeles inolvidables y forma parte del elenco de un western mítico de John Ford. Nicholas Ray para hacer su película sobre jóvenes ricos que son rebeldes sin causa se rodea de un elenco de actores inolvidables: James Dean, Sal Mineo y la propia Natalie Wood, por ahí, también está un jovencísimo Dennis Hopper. Una película premonitoria pues los tres jóvenes protagonistas murieron trágicamente. Cuentan las leyendas cinematográficas, y existen fotografías que lo corroboran, que surgió una fuerte relación entre los tres jóvenes y entre los tres jóvenes y su director. No hace falta decir que estoy hablando de Rebelde sin causa. Corría el año 1955 y Wood borda su papel de adolescente perdida y sin cariño que encuentra el amor en Dean. Sus escenas con el pintalabios, o cuando agita el pañuelo para que empiece una dramática carrera automovilística o su escena de amor en piscina abandonada forman parte de la memoria cinéfila de muchos espectadores. 

Al año siguiente aparece como la joven blanca secuestrada de niña por una tribu india que la cría entre los suyos y que olvida su pasado. Su búsqueda es el tema principal de Centauros del desierto de John Ford. 

Pero sin duda su año, el año que sube a los altares, el año que alcanza la gloria es 1961 por dos papeles que van irremediablemente unidos a la figura de Natalie Wood. Uno de los primeros musicales innovadores y modernos, West Side Story, como la joven puertorriqueña María. Romeo y Julieta en Nueva York.  Su retrato de María es dulce y trágico. Wood se llevó una desilusión porque a pesar de la popularidad de la película, ella quería que las canciones hubieran aparecido con su voz original, pero finalmente decidieron doblarla. 

Y uno de los más tristes retratos de la Depresión en la figura de dos jóvenes que nunca pueden culminar su historia de amor y que tiene trágicas consecuencias para ambos, Esplendor en la Hierba de Elia Kazan, donde Natalie Wood es la sensible Dennie Loomis. Él era Warren Beatty y sin duda fueron una de las parejas más hermosas y trágicas de los años sesenta. 

Y aquí comenzó el declive. Nunca volvió a brillar con la misma intensidad que este año. Quizá se deba a una mala elección de papeles. Cierto es que muchas de las películas que protagonizó después de esta fecha no han tenido una buena distribución. 

Sólo mencionaremos algunas.  Primero, una que aún no he visto pero que es mítica por emparejarse con otra estrella del momento, Steve Mcqueen y crear una pareja con química en comedia dramática, Amores con un extraño (1963). Los fotogramas indican que es una película que merece la pena rescatar. 

En los dos años siguientes decidió decantar su carrera en el camino de la comedia disparatada con Richard Quine y Blake Edwards. Así se convierte en comediante en La pícara soltera (1964) y en La carrera del siglo (1965). 

En dos películas es la protagonista junto al galán del momento el rubio Robert Redford y ambos son los personajes de dos dramas que tienen elementos que merecen la pena pero que no llegaron a cuajar: La rebelde (1965) y Propiedad condenada (1966). 

Su último éxito de taquilla se rodó en 1969, una película que fue la sensación del momento por tratar de manera divertida el intercambio de pareja que reflejaba la revolución sexual de toda una generación, Bob, Carol, Ted y Alice. 

Natalie Wood pronto se convierte en una has been y va protagonizando películas de ciencia ficción que han caído en el olvido, Meteoro en los setenta junto a Sean Connery y la película que estaba rodando cuando murió, Proyecto Brainstorm (1983) que rodaba junto a Christopher Walken. 

Los cinéfilos siempre recordaremos esa sonrisa especial que la hizo irrepetible… porque la belleza siempre subsiste en el recuerdo.

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