Las reglas de oro para una comedia de éxito

Decía Preston Sturges:

«Una chica bonita es mejor que una fea.

Una pierna, mejor que un brazo.

Un dormitorio, mejor que una sala de estar.

Una llegada, mejor que una partida.

Un nacimiento, mejor que una muerte.

Una persecución, mejor que una charla.

Un perro, mejor que un paisaje.

Un gatito, mejor que un perro.

Un bebé, mejor que un gatito.

Un beso, mejor que un bebé.

Y una buena caída, mejor que ninguna otra cosa.»

Que lo de las caídas se lo pregunten a Henry Fonda, en las Tres noches de Eva o Edward Arnold y Ray Milland en Una chica afortunada.

Que lo de las chicas más que guapas, interesantes y alocadas se lo digan a Claudette Colbert, Veronika Lake, Jean Arthur o Barbara Stanwyck…

Persecuciones todas las que queráis y más. Sólo hay que ver sus películas.

Y, un beso, ay, un beso, siempre de colofón final para historias de amantes alocados y divertidos. Y al final, su carcajada.

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