¿Quién fue Franchot Tone?

Hay actores y actrices que han caído en el olvido y luego están los olvidadísimos y apenas nombrados. Los nunca recordados. Ayer, de pronto, se me apareció Franchot Tone. Galán de cara extraña, del mismo tipo que otro actor olvidadísimo tan sólo recordado por ser el tercero en discordia en Casablanca, Paul Henreid. Pero el pobre Tone no tiene algo parecido a Casablanca en su filmografía y claro el nombrarle y decir cinco películas suyas en un minuto es misión imposible.

El bueno de Tone apareció, como he dicho en el primer párrafo, ayer. Sí, sí, sí, no me estoy volviendo loca. Ni hay otro inmortal entre ustedes. No. Ayer estuve viendo un completo documental sobre la vida de Joan Crawford y cuentan que después de su primer matrimonio con Fairbanks Junior llegó Franchot Tone. Inteligente, culto, elegante, refinado… que alimentó las ansias que tenía Joan en convertirse en una mujer de bien y también con algo de cultura y dejar atrás sus años de flappers.

Tone, primero, fue actor de teatro. Le encantaban los autores clásicos y fundó junto a muchos otros compañeros el Group Theatre. Sin embargo, fue el primero de la compañía que cogió sus maletas y se fue a Hollywood. En los años treinta llegó al mundo del cine. Y fue el galán por excelencia de dos damas de la Metro: la rubia platino y sex symbol Jean Harlow y su futura esposa Joan Crawford (estuvieron casados cuatro años). Dos mujeres de armas tomar con un galán de rostro extraño, se diría que algo exótico y distante. También tuvo en sus brazos a Bette Davis o Katharine Hepburn.

Es de los olvidados, olvidadísimos, pero los cazadores de clásicos verán su cara y su interpretación, siempre correcta, en varias películas que pueden recuperar su rostro.

En los treinta le podemos recordar en Alma de bailarina cuando la Crawford iba camino a estrella resplandeciente. La indómita junto a la explosiva Harlow. Una de aventuras belicas muy popular, a Tone varias veces le pusieron el uniforme, Tres lanceros bengalíes. La primera versión de El motín de la Bounty junto a Gable y Laughton con nominación al Oscar incluida. Una de las obras más recordadas de Borzage, Tres camaradas.

En los años cuarenta viste de nuevo el uniforme en una entretenida película de aventuras de Billy Wilder, Cinco tumbas en el Cairo. O también se mete a héroe trágico en películas de cine negro: Siodmak le da a conocer a La dama desconocida. O junto Merle Oyeron visita Aguas turbias.Poco a poco en los cincuenta regresa de nuevo al mundo del teatro y se introduce también en el mundo de la televisión. Llegó a llevar él mismo a la pantalla de cine su versión de El tío Vania. Y aún en los sesenta aparece como secundario en películas como Tempestad sobre Washington.

Olvidado, olvidadísimo. Por lo menos hoy, le recordamos un poquito.

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