regresion

En Regresión de Amenábar hay varios puntos de análisis: vuelve de nuevo a sus raíces (con guiño final incluido a Tesis y con su crítica a los daños que pueden hacer los medios de comunicación) con la intriga y el thriller y lo adereza con gotas de cine terror y fantástico (género que le permitió su película más redonda para la que esto escribe, Los otros). Y en esa mezcla busca como resultado final la racionalidad y la lógica para desarrollar una idea inicial: el miedo y la histeria colectiva generan una sociedad enferma. Finalmente Regresión se convierte en una película correcta, que entretiene y se deja ver pero no vuela. Sí, sin embargo, pone de nuevo en órbita a Amenábar en unos géneros donde domina sus códigos y su lenguaje cinematográfico… Le pone en una senda donde su creatividad puede llegar a volar alto y donde puede conectar y transmitir al espectador.

Curiosamente querer meter la lógica y lo verosímil en el mundo cinéfilo demoniaco sobre sectas satánicas es lo que más lastra Regresión (y lo que en teoría daría más originalidad a la propuesta). No dejar una senda abierta a la ambigüedad. Dejar todo atado y masticado lleva a la película a una corrección que la hace gris (como el propio tono de la película… una ciudad gris, cielos encapotados, lugares sombríos como la casa de la joven, la comisario o la propia iglesia donde la protagonista se refugia). Y el director y guionista lo hace porque él, en realidad, quiere contar otra cosa. No quiere narrar una película sobre el demonio y sus seguidores sino que quiere tratar de explicar los mecanismos que llevan a esas creencias y su arraigo.

Otro punto que impide que la película salga de la corrección y normalidad es la indefinición y mala construcción de un personaje a priori interesante y con una teoría también importante para la trama (que incluso de esto surge el título) pero que se queda en el camino. Se diluye porque su intervención carece de conflicto y se queda en una presencia plana, sin evolución. Se trata del profesor Raines (David Thewlis) que aplica a sus clientes la técnica de la hipnosis regresiva y que tiene una frase clave para la trama (para cualquier trama): cada mente es un universo… y el universo es inabarcable… donde hay sitio para el caos y el orden (esto es un añadido).

Sus puntos más fuertes (pero no del todo bien resueltos) son el tratamiento del personaje de Ethan Hawke (el detective de la historia) y su mirada sobre la investigación, y algunos momentos de atmósfera de la película (cuando todo se ve bajo la mirada de personajes como el propio detective, el padre de la chica o la abuela) que sí permiten una sombra de ambigüedad… pero que se pierde sobre todo en los momentos de ensoñaciones y regresiones (con los encapuchados y los ritos satánicos que lejos de dar miedo, pueden resultar incluso ridículos). El personaje de Emma Watson (y la construcción y evolución de su relación con el detective) ofrecía muchas posibilidades para ser poderoso y comerse la trama pero tampoco logra convertirse en personaje redondo.

Al final Alejandro Aménabar no logra el encanto ni la atmósferas envolventes de películas que sí optaban por la irracionalidad, la ambigüedad y lo fantástico (como la interesante Corazón del ángel de Alan Parker o la clásica La semilla del diablo de Roman Polanski o si nos vamos más lejos se pueden encontrar otros antecedentes en La noche del demonio de Jacques Tourneaur o La séptima víctima de Mark Robson) y se queda con una obra cinematográfica realizada correctamente pero que no deja huella en la mente cinéfila (con las posibilidades que apuntan ese granero solitario…, la presencia de los gatos o el buen manejo que demuestra para momentos de suspense y tensión o sustos bien dados) y sí deja todo resuelto y bien atado, con mucha lógica… llegando a una contradicción con los géneros que domina, parece que dice al espectador…: No hay que dejarse llevar por el miedo, por la irracionalidad ni por el inconsciente. Todo tiene una explicación lógica y fría.

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