Shine a light

Ésta es la historia de un director de los setenta a quien le apasiona el cine y la música y de una banda de rock, de las de siempre, de las míticas, que recibe el nombre de los Rolling Stones. Y todos se unen en un proyecto común: Shine a light. 

Cuentan que el líder inmortal de la banda de rock, Mick Jagger, quería una película que inmortalizara la gira que llevaron a cabo en el 2006. Y que el director elegido fue el gran Martin Scorsese que ya los amaba desde hacía tiempo. Y es que el gran amante del cine, Scorsese, también es amante de la música de los años setenta y ya había dejado para la posteridad El último vals (el último concierto de The Band) y en el 2005 había sorprendido con un documental sobre Bob Dylan. 

Así que manos a la obra. Y esos hombres que van de un espectro de edad de los 67 a los 58 años regalaron al gran público su pasión: la música en concierto. La magia de unos rockeros que llevan toda la vida haciendo lo que les gusta: cantar y tocar en los escenarios, y el sueño de un director que ama el cine, filmar, contar y también un todoterreno en lo musical. Así nace un documental vital que se llama Shine a light. 

El director convenció a los rockeros que lo bonito sería atrapar la esencia de un concierto de los suyos en un gran teatro. Y los rockeros le hicieron caso. Así que Martin se rodeó de los mejores cámaras con los que podía contar (todos reputados directores de fotografía) y se metieron en la magia de un concierto que dieron los Stones en el teatro Beacon de New York. 

Y el documental atrapa la pasión, la vitalidad, la comunicación entre músicos, entre los Rolling y un público entregado, entre un cineasta enamorado de la imagen y de la música, para ofrecer puro espectáculo en Shine a light. 

Porque este documental no sólo permite escuchar nuevas y viejas canciones del grupo, o admirar cómo disfrutan con estrellas invitadas (un vital y alucinado Jack White, un fantástico Buddy Guy y una Christina Aguilera distinta a la que estamos acostumbrados) o dejarnos llevar por su sentido del espectáculo sino que este documental muestra cómo una pasión en la vida te mantiene vivo, entusiasmado y vital…, da igual los años que tengas. Mick Jagger tenga veinte o sesenta años siempre se seguirá moviendo como él lo hace. No hace falta tener 20 años para tener como filosofía de vida el desenfado, la anarquía y el dejarse llevar por las pasiones. No hace falta tener 20 años para tener sentido del humor para incluso cumplir con compromisos que te pueden traer al pairo (genial, el saludo a toda la familia Clinton incluida la mamá de Hilary –que se lo pregunten a un Keith Richards cariñoso y educado pero muerto de la risa o a un Charlie Watts despistado…, pasaba por ahí). No hace falta tener 20 años para sentirse joven y lleno de vida, para llenar un escenario, para hacer bien lo que siempre se ha sabido hacer bien. 

Además Scorsese corta las distintas intervenciones del concierto del Teatro Beacon con unas acertadas imágenes de archivo de los Rollings que nos los regalan divertidos, surrealistas, anarquistas, libres y apasionados por lo que hacen. Shine a light te regala los rostros siempre con múltiples mensajes de unos llamativos y divertidos Mick Jagger, Keith Richards (genial en su cuelgue perpetuo pero cómo dice su compañero Ronnie: es un tío muy moral y muy muy cariñoso), el dulce batería (con su cara de pasaba por ahí y estoy reventado) Charlie Watts, y un apasionado de la música como Ronnie Wood. Y, de fondo, las canciones de ayer, las de hoy, las de siempre…, rock, baladas, country, jazz…, y mucha música, mucha vida. 

Y, Scorsese, como siempre, hombre apasionado.

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