Diccionario cinematográfico (172)

Eternidad: si hay una cualidad que siempre me hace pensar en el cine es que atrapa la eternidad. Y las sombras atrapadas en la pantalla blanca son eternas. Una sombra de cine: un personaje, una ciudad, una habitación, un gesto, un vestido, un sonido… se vuelve perdurable (a pesar de las dificultades de conservación de los materiales cinematográficos que han sufrido defunciones, sombras que nunca veremos, que no regresarán a la pantalla blanca…, nunca faltan las contradicciones).

Cuando alguien a quien quieres desaparece. De pronto aquellas imágenes grabadas en super 8, en vídeo, o ahora en cámaras digitales o teléfonos móviles… cambian de sentido. El ausente no desaparece. Su forma de moverse, de mirar, de hablar…, sus gestos cobran vida una y otra vez. Sus imágenes fijas reciben otro valor: la eternidad.

Lo eterno está presente también en el argumento de algunas películas. El juego con el tiempo o los tiempos crea eternidades. Y no olvidemos que lo eterno pulula en dos acepciones en la RAE, ni principio, ni fin, lo perpetúo. Aquello de duración dilatada por los siglos de los siglos. O el sentido religioso, la vida interminable del Dios Todopoderoso o la vida después de la muerte, la eternidad.

… Los vampiros son eternos. Son seres que tienen una duración dilatada por los siglos de los siglos…, aunque son vulnerables a perder esa eternidad que a veces es un castigo horrible (que se lo digan a Louis de Entrevista con el vampiro).

El amor, dicen por ahí, que también es eterno. Y muchas películas no dudan en mostrarlo una y otra vez. El amor más allá de la muerte. Algunas lo muestran con más o menos fortuna. Me fascinó cómo lo mostraba Hathaway en Sueño de amor eterno. O ese amor atormentado y fantasmagórico en Cumbres borrascosas.

Y la palabra fantasmagórico me devuelve a la cabeza otro concepto de eternidad. El alma en pena o no en pena que pulula por los siglos y las casas deshabitadas u otros espacios… El clásico fantasma eterno. Que también puede enamorarse… de alguien de carne y hueso, y esperar que le llegue la eternidad al ser amado. ¿Recuerdan esa delicia que es El fantasma y la señora Muir?

Otras veces lo eterno se cuela en un lugar, que se encuentra en un punto que no está ubicado en los mapas y donde quizá se puede conservar la eterna juventud o curiosamente se encuentra oculto en otro tiempo o dimensión y sólo aparece en ciertas ocasiones para disfrute fugaz de los mortales… Así podemos terminar en Horizontes perdidos, en Shangri-La o celebrar el despertar de Brigadoon, una aldea escocesa que cada siglo sólo amanece un día.

Hay personajes que sabemos eternos… y muy relacionados con la religión cristiana. La muerte (que es la que no permite que seamos eternos… y a veces es vencida a través de un milagro, de una lucha encarnizada que pierde, o porque ella misma se convierte en protagonista e incluso se enamora y se olvida de sus obligaciones), el diablo, Dios, los ángeles…

Así hay películas con la muerte como protagonista. A veces el amor es quién la vence en la lejana Las tres luces. A veces ella misma decide enamorarse y olvidarse de su labor en La muerte de vacaciones. En otras el protagonista es el diablo, que puede causar terror (El corazón del ángel) o ser retratado amablemente (las menos veces… pero ahí tenemos El diablo dijo no). O tampoco faltan los ángeles eternos de buen corazón, que sólo quieren unas alas (¡Qué bello es vivir!) o ángeles complejos (El cielo sobre Berlín).

A veces jugar con el tiempo crea una sensación de eternidad. Así que se repita un único día en tu vida, siempre el mismo, trae una eternidad desesperante a Bill Murray pero también una fuerza transformadora de su personalidad en Atrapado en el tiempo (o El día de la marmota). O en la ciencia ficción que se repitan unos cuantos minutos vitales puede dar la oportunidad al héroe de conseguir la eternidad, en la buenísima Código fuente. O cómo el mundo de los sueños puede transformarse en un no retorno parecido a la eternidad en Origen.

Lo eterno va unido al cine. No hay duda. Las sombras siempre nos acompañan… y nuevos espectadores con su mirada las revisten de nuevos significados o vidas…

Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

2 comentarios en “Diccionario cinematográfico (172)

  1. Con las películas viajamos siempre a través del tiempo y morimos menos.Siempre descubrimos que todo sucede siempre la primera vez en la pantalla. Es como una especie de condena de lo eterno. Ni la muerte ni el tiempo existen para el cine. Los sentimientos no son el lugar donde vivimos, sino donde soñamos, y la eternidad dura lo justo.

    Bonito post que roza lo esencial de todo lo que no tenemos,por eso vamos al cine.

    Besos,Hildy

  2. «Ni la muerte ni el tiempo existen para el cine…»
    ¡Efectivamente! Una película siempre está viva y siempre es mirada por otros que la otorgan distintos sentidos o vierten distintos sentimientos. Y esa obra cinematográfica es mirada en tiempos distintos. En años distintos. En momentos distintos. En estaciones distintas. Con estados de ánimo distintos…
    Ufff, qué profundos nos hemos puesto.
    Besos
    Hildy

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