Sé adonde voy (I know where I’m going, 1945) de Michael Powell y Emeric Pressburger

A veces se dan uniones profesionales únicas, así ocurrió en el cine británico, en tiempo de guerra dos hombres unieron sus destinos laborales y surgió un mundo al otro lado de la pantalla. Un mundo de lugares escarpados, un mundo extraño, casi onírico, o a veces difícilmente explicable a través de la razón…, un mundo donde las fronteras del tiempo y el espacio son otras, donde la gente funciona de otra manera ya sea a través del drama, la aventura, la comedia o el musical. Un mundo maravilloso de efectos especiales increíbles, de una fotografía y ambientación sorprendente. Un mundo mágico ya se plasme en blanco y negro o se haga un uso atrayente del color. El mundo especial creado por Michael Powell y Emeric Pressburger que no sólo eran productores sino también directores, guionistas…

Adentrarse en sus películas es toda una sorpresa. Y siempre, por lo menos para la que esto escribe, una agradable sorpresa. Sus mundos creados son un descubrimiento. Su sello, a parte de la forma de plasmarlo, es un argumento con un toque distinto y original. Su cine es distinto. Sus historias son distintas. O conectas o no conectas.

Hasta ahora mi viaje con Powell y Pressburger me ha hecho inmiscuirme en esa maravilla, entre mística y sensual, que es Narciso negro. El arte de la danza y los entresijos de un mundo complejo me dejan siempre en el sitio en Las zapatillas rojas. Un viaje entre el amor, la muerte y la vida es posible en A vida o muerte. Un musical absolutamente delirante es posible en Los cuentos de Hoffmann… Sin embargo, por suerte, aún me queda mucho por descubrir de ambos y le ha tocado el turno a Sé adonde voy, comedia romántica siempre con el toque original de Powell y Pressburger tanto en el planteamiento como en su aspecto formal.

Ya desde los créditos nos enganchan. Sé adonde voy es de sus obras cinematográficas en tiempos de guerra… y así dan al espectador una ‘pausa mágica’ a una guerra terrible. De esta manera viajamos junto a la protagonista, Joan Webster, a las Highlands escocesas. Los directores nos han puesto en antecedentes…, nuestra protagonista desde que era una bebé tiene claro adónde va. Es una heroína pragmática, realista e independiente que culmina su camino a los 25 años cuando va a casarse con un gran magnate que vive en una lejana y, suponemos que paradisiaca (no la visitaremos nunca), isla escocesa.

Y ahí que acompañamos a nuestra heroína en su viaje para encontrarse con el hombre elegido. Cuando llega a un territorio, Port Erraig, que le permitirá coger el barco que le deposite en la isla de su destino, Kirolan, sufrirá un contratiempo ajeno a sus ganas de finalizar el camino trazado. La inclemencia del tiempo, las fuerzas de la naturaleza no posibilitan la llegada a la isla. A partir de este momento nuestra protagonista se encuentra con un mundo nuevo que nada tiene que ver con su realismo y pragmatismo… y  se encuentra atrapada en una tierra llena de bellas leyendas, llamativas costumbres, rodeada de naturaleza salvaje, y gentes que encuentran otros motivos para vivir, no sólo el dinero. Nuestra protagonista disfruta con las celebraciones, las leyendas, las costumbres, el extraño gaélico… y con la salvaje naturaleza. Y sobre todo conoce al dueño de la isla Kirolan; su futuro esposo sólo la ha alquilado durante el periodo de guerra. El dueño se llama Torquil MacNeil… viene de la guerra, tiene un breve permiso y quiere disfrutar de la belleza de su isla. MacNeil, un hombre joven y vital, le cuenta a la protagonista que está sujeto a una maldición terrible, él y las distintas generaciones de su familia, no puede acceder a un castillo abandonado…

Así Joan, como los espectadores, se va abandonando a un mundo extraño pero atractivo. Un mundo al que no puede dominar… alejado de lo pragmático y realista… La fría –aunque divertida- Joan ve cómo sus planes se van cayendo uno a uno, el orden de su vida se desmorona, los vientos y las fuertes lluvias impiden su destino y le muestran otra realidad posible… al lado de MacNeil. Su magnate cada vez es más lejano… y eso asusta a Joan que quiere a toda costa huir de lo que está conociendo e ir a los brazos de la seguridad del camino trazado. Aunque arriesgue su vida y la de otros personajes…

Powell y Pressburger logran así plasmar en un hermosísimo blanco y negro el encanto de una naturaleza salvaje y nos empapan de un increíble paisaje de las Highlands. Así el revuelo del paisaje y del clima es similar al que vive la protagonista en su espíritu. Nos dejan vislumbrar la niebla, las montañas, los vientos, el mar embravecido… Y también nos empapan de momentos íntimos: los protagonistas observando desde una escalera una celebración y baile, Joan en su cuarto… o instantes costumbristas (el baile, el viaje en el autobús, la comunicación con la isla con la radio…), todo envuelto con una música popular escocesa donde la melodía de las gaitas se convierte en algo mágico. La protagonista tampoco es ajena a una galería de personajes entrañables… y peculiares.

Los directores también, como acostumbran, nos dejan en esta agradable película momentos insólitos de gran belleza: esa cabina telefónica al borde de una cascada o uno de los momentos culminantes del viaje de la protagonista… cuando decide arriesgar la vida (por el miedo a los cambios que se están produciendo en su interior) y en una pequeña lancha en compañía de un joven y de Torquil tratan de enfrentarse a la tempestad para llegar a la isla… indescriptible.

Sé adonde voy… es un viaje a lo extraño recomendable. Powell y Pressburger son una garantía perfecta para asegurarnos un camino repleto de sorpresas y, sobre todo, de una belleza diferente.

Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

6 comentarios en “Sé adonde voy (I know where I’m going, 1945) de Michael Powell y Emeric Pressburger

  1. ¡Puñetas! Esta me falta… Pero esta pareja de dos nunca defrauda, así que me la apunto.
    Además, me pirra Escocia y sus circunstancias.
    Besos

  2. Yo tampoco la he visto. Si te digo la verdad, siquiera la conocía. Además de «El fotógrafo del pánico», desconocía que Powell hubiese dirigido más. Todo un descubrimiento!

  3. Powell dirigió varias películas muy especiales con Pressburger y recrean mundos muy especiales. A mí una de las que más me gustan de este peculiar dúo (aunque todavía me quedan por ver) es NARCISO NEGRO.
    Beso enorme
    Hildy

  4. Hola,
    hace tan solo unos días he visto «Sé adonde voy» y, casi al mismo tiempo, he descubierto tu blog, a través de plumasdecaballo.com. Qué casualidad!
    Gracias por la reflexión de la película, quizás el Powell-Pressburger más accesible con el que recuerdo haberme topado (me encantó la cabina al lado de la cascada. Sin ser humoristas, tienen toques deliciosos, como en Vida y muerte del coronel Blimp, donde vemos al militar leyendo el periódico en la sauna…)
    Por cierto, si te llamas Hildy Johnson, algo te gustará la comedia clásica norteamericana. Pues mira que (pre)novedad en DVD anuncian en FNAC. Ya era hora!:
    http://cine.fnac.es/a669431/La-comedia-de-la-vida-sin-especificar?PID=310
    Un saludo, te voy leyendo,
    Alfred

  5. … Alfred, qué bien que te hayas pasado por aquí. Bienvenido. Siempre son un placer los nuevos visitantes y sus miradas. Me encanta. Ah, qué bueno lo de Plumas de caballo, es un blog muy interesante.

    Lo que he visto de Powell-Pressburger me ha encantado y totalmente de acuerdo con lo de sus toques de humor. Veo que sí que has visto Vida y muerte del coronel Blimp, una de mis pendientes.

    Por cierto efectivamente soy la Hildy Johnson de Hawks, la de Luna Nueva, así que nos sabes cómo te agradezco la información sobre La comedia de la vida. Vamos, que en cuanto pueda voy de cabeza a por ese dvd. Y sí me apasiona la comedia norteamericana, la screwball comedy me fascina.

    Besos y hasta pronto

    Hildy

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