Bloqueo como obra cinematográfica no es una buena película. No está bien construida, no tiene interpretaciones memorables, ni un apartado técnico que nos haga tirar cohetes. Es un producto más que se deja ver. Sin embargo, su importancia y dimensión está en otro lado. Bloqueo es un interesante documento histórico y tanto su génesis como los motivos por los que fue realizada, tanto sus dificultades de producción y su complicada exhibición, hacen que esta obra cinematográfica tenga un valor histórico y un hueco en la historia del cine.

Si analizamos Bloqueo como película entraría en la categoría de producto bélico propagandístico. En el apartado artístico se encuentran estrellas del momento como Henry Fonda y Madelaine Carroll y secundarios de prestigio como Leo Carrillo, John Halliday o Vladimir Sokoloff. La dirigió un director importante y hoy muy olvidado como William Dieterle, la dirección de fotografía fue realizada por Rudolph Maté, el guión —donde hubo varias manos— finalmente fue firmado por John Howard Lawson y el productor interesado en que la obra saliera adelante fue Walter Wanger.

Hay dos libros que ya he mencionado más de una vez y que recomiendo que nos cuentan mucha información sobre esta película y sus vicisitudes (Hollywood censurado de Gregory D. Black y La brigada de Hollywood. Guerra española y cine americano). Y ustedes se estarán preguntando, vale Hildy, y ¿todo este rollo a cuento de qué? ¿Qué nos quieres contar? ¿Por qué puede ser interesante ver Bloqueo? Pues bien Bloqueo es de las poquísimas producciones de Hollywood que toman partido en la Guerra Civil Española en el mismo momento que está ocurriendo. La película toma partido por la República y además insta a terminar con el neutralismo americano y exigir la acción. Pero durante su producción se toparon con tantas dificultades para el desarrollo del guión de un tema tan contemporáneo y tan complejo políticamente que finalmente quedó un producto descafeinado y con muchas dificultades para reflejar el conflicto bélico (dificultades ante el Código Hays y la oficina de Breen, dificultades con la Legión de la Decencia y la Iglesia Católica…, por supuesto fue una película que no se estrenó en España). El argumento termina siendo un embrollo y además la representación de España y sus gentes es ingenua y muy poco realista. Pero Bloqueo argumenta también la existencia de un Hollywood que miraba la realidad y que se posicionaba: directores, actores, técnicos y guionistas que formaron sus grupos y se implicaron, primero, en un apoyo a la República que era también un modo de reflejar su repulsa por el fascismo que estaba asolando Europa y también América.

Por ejemplo, en ningún momento se nombra en la película las palabras Guerra Civil Española. Ni se especifica la existencia de dos bandos enfrentados, ni se reconocen sus uniformes. De tal manera que el conflicto bélico salta como por arte de magia, no entendemos por qué (a no ser que al vivir en esos momentos o conocer la historia estemos suficientemente informados como para darnos explicaciones). Por otra parte, tampoco se especifica en qué lugar de España transcurren los hechos. Es una localidad imaginada al lado del mar (puede ser Andalucia, Cataluña o País Vasco o Valencia) y tampoco ayuda la población civil, que aunque se realiza un casting impresionante de rostros de mujeres, hombres y niños…, parece más bien que nos encontramos en una localidad mexicana. Nuestro héroe español recibe el nombre de Marco (¿un poco italiano, no?) y tiene el rostro de Henry Fonda y la heroína es una joven que huyó de la revolución rusa y no tiene ni patria ni hogar con el elegante rostro de Madeleine Carroll.

La trama principal es que en la localidad en cuestión la población civil está muriendo de hambre porque se hace todo lo posible por bloquear la zona y que no lleguen los barcos que transportan las provisiones. La trama romántica (una de las imposiciones) es entre Marco y la joven sin patria. Él un soldado, se entiende que de la República, y ella una espia extranjera doble (en esta trama de espias extranjeros —que se alían con un bando y con otro— se da a la guerra una dimensión internacional de intereses políticos) que toma conciencia del horror de la guerra que atenta sobre todo contra la población civil inocente e indefensa.

La película termina con el improbable héroe español con rostro de Henry Fonda (aunque siempre correcto) dando un discurso a cámara y denunciando la situación del pueblo español y apelando a que no se puede ser neutral:

“Nuestro país ha sido convertido en un campo de batalla. No hay seguridad para los viejos y los niños. Las mujeres no pueden tener a salvo a sus familiares en sus hogares. Se carece de seguridad en los propios campos. Iglesias, escuelas y hospitales son blancos para bombardeos. Esto no es una guerra: la guerra es cosa de soldados. Esto es un asesinato. Asesinato de gente inocente. No hay sentido alguno en ello. El mundo puede detenerlo. ¿Dónde está la conciencia del mundo?”.

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