El rostro de Ewan McGregor

¿Qué tiene este chico de pelo rojo, sonrisa traviesa y mirada pícara? Creo que le vi por primera vez en un papel duro pero lleno de carisma. Se trataba de Trainspotting (1996). McGregor realizaba un camino pesadilla por el mundo de las drogas. Se deslizaba por un tobogán agobiante. Una carrera de traiciones y desesperación. Con su pelo al cero, sus pantalones pitillo, sus “monos” y malos viajes se metía muy adentro.

Después no sé si llegó antes Tocando el viento (1996) o el visionado en dvd de Tumba abierta (1994). En ambas McGregor sobrecogía. En una se metía de lleno en una comedia social británica con el protagonismo de una banda de música de unos mineros cuya mina corre peligro de ser cerrada. Él es el joven con cara de esperanza y lucha. En la otra, cuya oscura historia era un triste tratado de amistades, dinero y traiciones, McGregor presentaba su rostro más canalla.

Una noche de insomnio y desespere, echaban por la tele Una historia diferente (1997) y me enamoré irremediablemente de ese secuestrador patoso e inútil que se enamora como un tonto de la millonaria pija (Cameron Diaz). La escena musical sobre la barra de un bar ya presagiaba películas futuras. Una película entretenida sin más que se mantiene por la química entre los intérpretes. La película cuenta con un componente celestial. Unos ángeles muy alejados del Clarence de Que bello es vivir.

El éxtasis llega con Moulin Rouge (2001) un loco y futurista musical en un París imaginario de libertad, bohemia y amor. Un cuento de cortesana y escritor bohemio. De amor y muerte. McGregor canta, baila, ríe, llora, se enfurece, se enamora locamente, se desespera de celos…, una gozada de personaje. Le perdono su caracterización de Obi Wan Kenobi. Yo soy así de nostálgica así como adoro la primera trilogía de La guerra de las galaxias, me aburre soberanamente la segunda trilogía, ni un atractivo McGregor la pone en pie.

En 2003 me deslumbra con tres películas. Todas muy diferentes. Ewan McGregor tiene algo de camaleónico. Young Adam le aleja del registro de comedia y lo sitúa en un drama seco y frío en unas enormes barcazas en los años cincuenta en Glasgow. Una historia de pasión, sexo y asesinato. McGregor se deja llevar por su lado oscuro.

Abajo el amor logra parodiar con toda su mala baba las comedias y la mentalidad conservadora de los años cincuenta. Renée Zellweger y McGregor se transforman en Doris Day y Rock Hudson con una ración de mala leche. La lucha de sexos es una comedia loca con el rostro de un reportero estrella de sonrisa pícara.

La apoteosis llega con su caracterización de un tierno cuentacuentos. Un hombre que sale de su mediocre vida contando historias fantásticas, ¿reales o ficticias? Ewan McGregor enriquece Big Fish como joven aventurero al que la pecera se le ha quedado demasiado pequeña y recorre mundos fantásticos.

Llevo cuatro años sin disfrutarle. Se que ha puesto voces a robots y valiants. Que hace poco volvió con Renée transformada en Miss Potter. Y que antes se fue a una isla junto a Scarlett…, pero no me ha apetecido verle. Espero con ansia otra de sus apariciones donde me devuelva su sonrisa o su lágrima. Le espero en un personaje de esos en los que sabe transformarse y hacer volar. Quizá en la próxima de Woody Allen, quién sabe. 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.