Sally Bowles, la mujer extraña

Te regalo un fotograma.

De Sally Bowles.

Mujer extraña.

Grandes ojos.

Enormes pestañas.

Kilométricas piernas.

Lunar en la cara.

Sonrisa siempre puesta.

Vestiduras excéntricas.

Y nunca olvida un sombrero.

Voz portentosa.

Mentirosa compulsiva.

Crea mundos maravillosos.

Grita cuando pasa un tren.

Se enamora de uno, de dos o de tres.

Es buena amiga.

Ante la realidad negra

prefiere disfrazarla.

Meterse en una habitación.

Encender un gramófono.

E imaginar que todo va bien.

Que todo es divertido.

Fumar, beber, reír junto a un buen amigo.

Y si es posible terminar amándose en una cama.

A veces se da cuenta de sus mentiras

y llora.

La encanta cantar.

Y cuando canta

siente

y hace sentir.

 

Su amigo está preocupado.

Hace mucho que no sabe de ella.

Quizá hubo un momento en que ya no pudo huir…

 Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

9 comentarios en “Sally Bowles, la mujer extraña

  1. … como cada una de las secuencias de Cabaret.
    Qué maravilla.
    Yo soy algo más optimista, querido Alfredo, y creo que también en el siglo XXI hay buenos personajes, secuencias, melodías, imágenes imborrables, imperecederas, eternas…
    Por cierto creo que me voy esta noche a ver Drive.
    Besos
    Hildy

  2. Los hay, claro que sí, pero no perduran porque raramente se ven, porque vivimos deprisa, porque una película con una semana ya es antigua, porque si una cinta no va envuelta en los oropeles promocionales de la estupidez del Hollywood mediático no tiene minutos en las televisiones, porque se está perdiendo el visionado reposado, reflexivo, porque las películas no se saborean, porque el público -que también hizo grande al cine- ya no es público, sino un conjunto de consumidores de películas. La cantidad mata la calidad, la prisa mata el tiempo, el exceso de oferta mata la atención, la sobreabundancia de datos y frentes mata la memoria.
    Besos

  3. ¡Buen día Hildy! Mi recorrido por los musicales ayer tuvo su parada en Cabaret. Nunca la había visto y la verdad me quedé como embobada mirando esos números musicales electrizantes, sobre todo los protagonizados por Liza Minnelli y su increíble fuerza magnética. Su personaje me hizo acordar un poco al de Holly Golightly, ¿no te parece?
    Mirándola me sorprendió, una vez más, cómo cambiaron las cosas de una década a la otra en el mundo y en el cine: un musical así hubiera sido imposible tan sólo diez años antes y no volvió a repetirse probablemente hasta «Chicago», la cual es heredera de «Cabaret»… Son tonterías que pienso entre una escena y otra…
    Un beso grande, Bet.-

  4. Querida Bet, CABARET es un musical que me gusta mucho. Y me encanta el paralelismo que has encontrado entre Sally Bowles y Holly Golightly. Nunca lo había pensado y son dos personajes que me fascinan pero ahora que tú lo planteas me ha resultado muy interesante encontrar sus puntos en común, que efectivamente son muchos. Fíjate si me gusta Sally como personaje que así se llama mi gata… Y en el salón de mi casa cuelga un cartel con Holly Golightly.

    Si se habla de Cabaret, se nombra a Bob Fosse, que como coreógrafo y director a mí me parece buenísimo. Siete años después de CABARET, realizó otro musical que a mí me encanta y no sé si lo habrás visto pero si no lo has visto, creo que también te gustaría: aquí se tituló EMPIEZA EL ESPECTÁCULO pero su título original es All that jazz. Además es un musical muy autobiográfico. Como coreógrafo descubrí hace unos dos años un musical que me volvió absolutamente loca: se llama JUEGO DE PIJAMAS (The pajama games, 1957)… el musical se desarrolla en un sitio y un momento que no suele ser habitual en el género: en una fábrica de pijamas durante una huelga…, con Doris Day de trabajadora reivindicativa. Una pequeña joya, de verdad. Y tiene coreografías que se nota la mano de Fosse. Fascinantes.

    El género musical nunca ha muerto y sigue renovándose y metamorfeándose. Chicago consiguió algo que efectivamente también Cabaret logró… y es que incluso el espectador reticente al género sintiera la necesidad de saltarse la regla… y acudir al cine. Y sobre todo que en los medios especializados se volviera a hablar del musical como género cinematográfico capaz de contar buenas historias y crear no solo coreografías sino personajes, momentos, situaciones… En fin a mí me resulta un género apasionante que sigue su curso, su camino.

    Besos
    Hildy

  5. Pongo en mi lista de espera los dos musicales de Fosse que mencionás, sobre todo Juego de Pijamas (me encanta Doris Day, siempre tengo en mi memoria una peli con James Garner, «Move over Darling» que vi cuando era chica) y ya me pegaré una vuelta por tu comentario sobre ella.-
    Una de las cosas que más me gustó en «Cabaret» y menos en «Chicago» (hay que ver cómo son las cosas) es el uso del montaje en los números musicales. En ambos se utilizan planos muy breves y una edición rápida, pero en «Cabaret» eso aporta a la sensación de vértigo de una Alemania que estaba quemando todo antes del desastre (y Fosse tampoco abusa de eso, también sabe respetar el trabajo de sus artistas y les dedica buenos planos largos), mientras que en «Chicago» la edición estilo video musical llegó a molestarme y atenta contra los propios actores que sin duda se deben haber esforzado para aprender sus rutinas. Siempre me parece curioso ver cómo un mismo recurso puede ser efectivo en algunos casos y en otros no…
    Pensar que hasta hace tres meses atrás nunca me hubiera sentado a ver un musical y ahora estoy totalmente fascinada y he aprendido bastante sobre los códigos del género. La semana pasada recibí nuevas películas que encargué, entre ellas cuatro de Fred Astaire y Ginger Rogers, y cuatro de Judy Garland y todavía estoy descubriéndolas.-
    Un beso grande, Bet.-

  6. Guau, qué elegancia la de Fred Astaire y Ginger Rogers. Fíjate, que me ha dado tanta envidia sana, que me he puesto una escena de Sombrero de copa… cuando los dos se ponen a bailar una canción que me encanta ademas, Cheek to cheek. Y mira que Fred Astaire es feillo y delgadillo… pero ¡qué caballero, qué elegante y cómo baila! Deseas volar en sus brazos. En solitario, de Astaire, me encanta Melodías de Broadway 1955 (The Band Wagon) donde su pareja es la maravillosa Cyd Charisse. ¿Entre las de Judy está Ha nacido una estrella (A Star is Born)…? Ay, es que me encanta.

    Besos
    Hildy

  7. En la colección de Astaire y Rogers viene «Sombrero de Copa», ¿viste las plumas que vuelan en ese número? Quedó la anécdota famosa de que a partir de esa escena Astaire odió las plumas el resto de su vida, jaja. También vienen «Swing time», «Shall we dance» (mis dos favoritas del cuarteto) y «La alegre divorciada».-
    Las de Judy que compré son «For me and my gal» y «Summer stock» (en realidad las compré por Gene Kelly, confieso) y una colección de cuatro pelis en donde viene «Meet me in St. Louis» e «Easter parade», además de «The Bang Wagon» (no puedo creer lo talentosa que era Cyd Charisse, me mata) y «Cantando bajo la lluvia» (me vino bien para reemplazar la versión que compré anteriormente, porque esta se ve mejor). «Ha nacido una estrella» quedará para otra compra… Mientras tanto, ya hice un pedido nuevo en donde tienen que venir «Silk stockings», también con Astaire y Charisse y «Brigadoon» (¡estoy a tiempo completo con los musicales!)
    Yo creo que aprendería a bailar si me invitara Fred Astaire. Es como decís, no parece gran cosa hasta que empieza a moverse y lo que me gusta particularmente de los números con Ginger es ver cómo se divierten (o al menos eso parece aún después de tantos ensayos y tantas tomas). Muchas veces me distraigo mirando sus caras en lugar de sus pies. Gene Kelly, por otro lado, aún sentado en una silla era guapísimo, así que para cuando empieza a bailar ya es casi demasiado, jaja.-
    Un beso grande, Bet.-

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