Charles Laughton y Elsa Lanchester, un matrimonio más allá de los convencionalismos

Charles Laughton y Elsa Lanchester se conocieron en los escenarios a finales de los años veinte y no se separaron hasta la muerte de Laguhton en 1962. A través de las películas que protagonizaron juntos advertimos su complicidad y cómo fueron una ‘extraña pareja’. Laughton no pudo terminar sus memorias… así tan sólo quedó el testimonio de Lanchester tras la muerte del eterno esposo. Ambos dos protagonizaron un matrimonio más allá de los convencionalismos… Desde el principio Elsa supo que su señor amado era homosexual y llegaron ambos al acuerdo de permanecer juntos para siempre y así no alterar a la bienpensante sociedad británica y después al Hollywood conservador. Su relación, como todas las relaciones tuvo luces y sombras… no fue nada fácil pero capearon las tormentas del escándalo. Ante todo a los dos les unía un amor exacerbado hacia su profesión de actores. Y juntos lo demostraron varias veces. De sus andanzas en los escenarios nada nos queda (más lo que nos cuentan) pero sí del celuloide que compartieron.

Su primer éxito juntos fue la británica La vida privada de Enrique VIII del director y productor Alexander Korda a principios de los años treinta. La película supuso tal triunfo que sobrepasó las fronteras y los ecos llegaron a Hollywood. Él obviamente se convirtió en Enrique VIII y ella fue una de sus esposas, Ana de Cléves (de las que ‘corrió’ mejor suerte). Continuaron ambos fieles a Alexander Korda y al cine histórico así ambos protagonizaron Rembrandt. Laughton fue el ilustre pintor y ella la mujer que le amó cuando se encontraba más hundido…

Vuelan al otro lado del charco y deleitan en un capítulo maravilloso de una película del realizador francés Julien Duvivier. Se trata de Seis destinos, 1942, película mágica que narra la historia de diferentes personajes que poseen un mismo frac. El fragmento de Laughton y Lanchester es un pequeño relato emocionante e intimista sobre un pobre músico y su esposa. Junto al protagonizado por Edward G. Robinson son las dos historias que más me llegan. Al año siguiente también salen en otra película de episodios esta vez de varios directores y con el escenario único de una casa por la que pasan distintos inquilinos. No la he visto nunca y se llama Siempre y un día.

Después ambos se embarcan en un entretenido thriller donde él es el malo malísimo y ella una secundaria excéntrica, una pintora bohemia. El divertimento se llama El reloj asesino (1948) de John Farrow. 

Y se despiden de todos nosotros con otra película de intriga maravillosa, divertida y entretenida… Testigo de cargo (1957) de Billy Wilder. Y los dos vomitan complicidad como el abogado enfermo y la enfermera quisquillosa… pero que finalmente ambos se admiran y se quieren… a su manera.

Charles Laughton y Elsa Lanchester, un hombre y una mujer complejos, con luces y sombras, que supieron sin embargo unirse y romper convencionalismos sociales… Y de paso dejarnos su huella en metros y metros de fotogramas.

Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

2 comentarios en “Charles Laughton y Elsa Lanchester, un matrimonio más allá de los convencionalismos

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