{"id":998,"date":"2011-02-20T22:46:05","date_gmt":"2011-02-20T21:46:05","guid":{"rendered":"http:\/\/blog.cine.com\/hildy\/2011\/02\/20\/daisy-kenyon-daisy-kenyon-1947-de-otto-preminger\/"},"modified":"2011-09-05T21:43:52","modified_gmt":"2011-09-05T19:43:52","slug":"daisy-kenyon-daisy-kenyon-1947-de-otto-preminger","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/hildyjohnson.es\/?p=998","title":{"rendered":"Daisy Kenyon (Daisy Kenyon, 1947) de Otto Preminger"},"content":{"rendered":"<p><span>Sorpresas te sigue dando el cine. El cine de te da sorpresas. Y as\u00ed con estas afirmaciones alegres analizo una de las obras de ese director por el que siento cari\u00f1o y cierta predilecci\u00f3n, Otto Preminger. A pesar de su fama de ogro y de ser complejo a la hora de trabajar con \u00e9l por su car\u00e1cter fuerte y sus gritos m\u00edticos. A pesar digo de todos sus defectos como persona (ten\u00eda un f\u00edsico temible) logr\u00f3 sacar adelante una filmograf\u00eda interesante y llena de extra\u00f1as joyas. A Otto no hab\u00eda que tocarle las narices y por eso tambi\u00e9n hizo funciones de productor. Otto quer\u00eda contar historias y fue a uno de los que les molestaba terriblemente la existencia del C\u00f3digo Hays, ese c\u00f3digo que imped\u00eda hablar directamente de temas que le interesaban para ofrecer historias que quer\u00eda transmitir. Con toda su complejidad. Por eso toda su carrera en el cine cuenta otra intrahistoria, el salto de obst\u00e1culos y muros para poder contar lo que quer\u00eda contar. Y sus transgresiones y burlas contin\u00faas a los que quer\u00edan \u201cdecencia\u201d que confund\u00edan con \u201chipocres\u00eda\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span><\/span><span>As\u00ed Otto habl\u00f3 de homosexualidad, de drogodependencia, de corrupci\u00f3n en el poder (pol\u00edtico o eclesi\u00e1stico), de relaciones sexuales y otros asuntos turbios, de violaciones y virginidad, de relaciones interraciales, de enamoramientos m\u00e1s all\u00e1 de la muerte\u2026 y toc\u00f3 todos los g\u00e9neros posibles algunos con mayor fortuna y otros con algo menor (pero siempre con apuntes interesantes).<\/span><\/p>\n<p><span><\/span><span>Y de pronto en 1947 nos encontramos con <em>Daisy Kenyon<\/em>. Un melodrama si melo, sin desmelene, sin emociones fuertes\u2026 la historia fuerte de pasiones y dem\u00e1s est\u00e1 ah\u00ed\u2026 pero con una visi\u00f3n civilizada y racional. Como si todos los seres humanos fu\u00e9ramos capaces de dejar las emociones a un lado y arreglar los asuntos del coraz\u00f3n de manera civilizada. De una manera totalmente racional. Y eso es lo que hace a <em>Daisy Kenyon<\/em> una pel\u00edcula at\u00edpica, interesante\u2026 y todav\u00eda moderna. Porque, se\u00f1ores y se\u00f1oras, somos hijos e hijas del melodrama\u2026historias fuertes, emociones desatadas y la l\u00f3gica brillando por su ausencia\u2026, y de pronto, Otto nos obsequ\u00eda con un melodrama matem\u00e1tico y racional que finalmente nos deja escapar una sonrisa de los labios. Porque no hay drama. No, se\u00f1or. Me quito el sombrero.<\/span><\/p>\n<p><span><\/span><span>Contemos la historia. Daisy Kenyon (ella es la reina del melo, Joan Crawford) es una mujer moderna de finales de los a\u00f1os cuarenta. Acaba de terminar la Segunda Guerra Mundial y ella es una mujer trabajadora, dise\u00f1adora, independiente, con apartamento propio en Nueva York y muy due\u00f1a de s\u00ed misma. Ah, por supuesto mucho desencanto a cuestas. Su vida sentimental es un caos porque est\u00e1 atada emocionalmente a un abogado prestigioso pero que es hombre casado y con dos hijas a las que adora. El tipo en cuesti\u00f3n es un ejecutivo enamorado de s\u00ed mismo, de su \u00e9xito y encantado de poseer las emociones de Daisy. El rostro de esta joya de la corona es Dana Andrews que adem\u00e1s consigue que sea un ser humano que encima no te caiga mal. Aparece el tercero en cuesti\u00f3n, un Henry Fonda, como soldado desencantado que ha vivido el horror de la guerra y ahora no s\u00f3lo se siente desubicado sino que arrastra la ausencia de su mujer (que muri\u00f3 en un accidente de coche) y desde ese momento es un muerto en vida pero con ganas\u2026 de volver a intentarlo. Y ese volver a intentarlo es con Daisy Kenyon. As\u00ed que los dos, Daisy y \u00e9l, unen sus cuerpos sin mentirse, \u00e9l tiene que recuperar la ilusi\u00f3n por vivir y saber desprenderse de la ausencia de la esposa, y ella, sabiendo que no est\u00e1 con el hombre con qui\u00e9n realmente le gustar\u00eda estar, herida de coraz\u00f3n. Pero ambos deciden darse una oportunidad y construirse una vida juntos, desde cero\u2026 pero entonces \u00bfd\u00f3nde est\u00e1 la historia? \u00bfCu\u00e1l es el impedimento? Por supuesto en Dana Andrews que no se retira tan f\u00e1cilmente y en acontecimientos futuros que precipitan el divorcio de \u00e9ste e implican a Daisy en un juicio (y as\u00ed Preminger se va entrenando en cine judicial para luego posteriormente ofrecernos otros juicios que le elevar\u00edan a los altares&#8230;).<\/span><\/p>\n<p><span><\/span><span>Andrews no puede romper ese lazo emocional que les une. Y Daisy tampoco. Es un lazo de recuerdos y dependencias. \u00c9l no s\u00f3lo humilla de continuo a la esposa sino que adem\u00e1s quiere tambi\u00e9n tener\/poseer a la amante, mujer de esp\u00edritu independiente. Y de nuevo Otto, genial, nos ofrece a una esposa que no recibe el benepl\u00e1cito del p\u00fablico (y eso que debe ser duro aguantar a tal personaje). Porque la esposa es la \u00fanica que se deja arrastrar por las emociones, la \u00fanica que se desata, la \u00fanica que no emplea la l\u00f3gica\u2026 y la \u00fanica que aparece como una inestable mental incapaz de arreglar su vida o imponerse. La \u00fanica que paga su debilidad con dos hijas que no hacen m\u00e1s que demostrar su amor al padre y su menosprecio a la madre que desata su furia sobre todo con la m\u00e1s peque\u00f1a.<\/span><\/p>\n<p><span><\/span><span>As\u00ed de pronto la pel\u00edcula nos ofrece un tri\u00e1ngulo amoroso que se re\u00fane varias veces alrededor de una mesa o una habitaci\u00f3n para arreglar su situaci\u00f3n. Todo de manera tan civilizada que no s\u00f3lo provoca la sonrisa de los protagonistas sino la nuestra tambi\u00e9n. Henry Fonda en ning\u00fan momento es el marido enga\u00f1ado, Daisy no es la mujer que se rompe ante dos amores y Dana se va haciendo m\u00e1s humano y pierde con la dignidad del que de pronto lo ten\u00eda todo y se da cuenta lo f\u00e1cil que es perderlo todo. Descubre que en su brillante carrera puede perder un caso importante, que su c\u00f3moda vida familiar puede derrumbarse y que la mujer a la que ten\u00eda atada emocionalmente se le escapa de las manos porque no viv\u00edan una relaci\u00f3n real. No constru\u00edan nada.<\/span><\/p>\n<p><span><\/span><span>As\u00ed me parece interesante la cantidad de subtramas que ofrece la pel\u00edcula. Y como Otto dirige a sus\u00a0personajes de manera tan civilizada que no llegan a perder los estribos. Y todo va confluyendo hacia la calma. Y la sonrisa final. Como una broma. Quiz\u00e1 la \u00fanica que sale perdiendo es la pobre mujer de Dana\u2026 que s\u00f3lo sabe dejarse llevar por sus emociones y claro se desboca y no regresa a su ser\u2026<\/span><\/p>\n<p><span><\/span><span>Buen trabajo para recuperar a Joan y a Fonda. Pero aqu\u00ed voy a pedir mi aplauso por aquel que nunca fue considerado una estrella, Dana Andrews y sin embargo trabaj\u00f3 siempre con buenos directores y cre\u00f3 personajes para el recuerdo cin\u00e9filo dif\u00edciles de olvidar. Miremos la n\u00f3mina de directores que contaron m\u00e1s de una vez con Dana: Otto Preminger, Fritz Lang, Jacques Tourneaur, Elia Kazan, William Wyler, Lewis Milestone\u2026 Y recre\u00e9monos en una de sus interpretaciones.<\/span><\/p>\n<p><span><\/span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><font face=\"Times New Roman\" color=\"#000000\">Esta obra est\u00e1 bajo una <\/font><a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/creativecommons.org\/licenses\/by-nc-nd\/3.0\/es\/\"><span><font face=\"Times New Roman\" color=\"#0066cc\">licencia de Creative Commons<\/font><\/span><\/a>.<\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span>\u00a0<\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span>\u00a0<\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span> <\/span><\/span><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sorpresas te sigue dando el cine. 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