{"id":958,"date":"2010-12-12T12:22:52","date_gmt":"2010-12-12T11:22:52","guid":{"rendered":"http:\/\/blog.cine.com\/hildy\/2010\/12\/12\/castillos-en-la-arena-the-sandpiper-1965-de-vincente-minnelli\/"},"modified":"2010-12-12T12:22:52","modified_gmt":"2010-12-12T11:22:52","slug":"castillos-en-la-arena-the-sandpiper-1965-de-vincente-minnelli","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/hildyjohnson.es\/?p=958","title":{"rendered":"Castillos en la arena (The Sandpiper, 1965) de Vincente Minnelli"},"content":{"rendered":"<p><em><span>Castillos en la arena<\/span><\/em><strong><span> <\/span><\/strong><span>es uno de los melodramas de los a\u00f1os sesenta m\u00e1s olvidados (recordemos que la nueva etapa dorada de este g\u00e9nero fue en los a\u00f1os cincuenta), quiz\u00e1 se mantiene en memorias cin\u00e9filas por dos posibles motivos: la banda sonora de Johnny Mandel (y ese leit motiv repetido\u2026 <em>La sombra de tu sonrisa<\/em>\u2026) y ser una de las pel\u00edculas protagonizadas por pareja m\u00edtica dentro y fuera del cine: Liz Taylor y Richard Burton.<\/span><\/p>\n<p><span><\/span><span>Pero no son esos sus \u00fanicos valores aunque s\u00ed importantes. <em>Castillos en la arena<\/em> es melodrama que alcanza extasis sin alcanzar el rid\u00edculo (que son siempre los riesgos que bordean este tipo de g\u00e9nero\u2026). Y esto es importante porque vuelve a mostrar c\u00f3mo Vincente Minnelli en una de sus \u00faltimas pel\u00edculas pone en evidencia que \u00e9l fue no s\u00f3lo un eficaz director de comedia musical y comedia a secas sino uno de los reyes del melodrama. Un melodrama que siempre enfocaba con ritmo y narraci\u00f3n sutil y elegante vali\u00e9ndose de la intensidad de los int\u00e9rpretes, de las posibilidades crom\u00e1ticas del color (aunque tambi\u00e9n mostr\u00f3 buen atino con el blanco y negro) y de una direcci\u00f3n implecable. Pero destaca sobre todo, siempre, el tremendo cari\u00f1o y respeto con el que trata a cada uno de los personajes implicados en la trama.<\/span><\/p>\n<p><span><\/span><span>As\u00ed un paseo por el melodrama de Minnelli nos lleva a pel\u00edculas tan valiosas como <em>Con \u00e9l lleg\u00f3 el esc\u00e1ndalo<\/em> o la maravillosa <em>Como un torrente<\/em> pasa por su amor a la pintura en <em>El loco del pelo rojo<\/em> o atrapa al cine dentro del cine en uno de sus dramas m\u00e1s analizados, <em>Cautivos del mal<\/em>. Se acerca a una juventud confundida pero igual que el mundo adulto en <em>T\u00e9 y simpat\u00eda<\/em>. Para desembocar de manera dulce y elegante en un melodrama a las orillas del mar en <em>Castillos en la arena<\/em>. Que s\u00ed bien es cierto no es la m\u00e1s perfecta, s\u00ed logra que el espectador quede atrapado con una historia de infidelidad elegante que protege a los tres protagonistas del tri\u00e1ngulo y en ning\u00fan momento los juzga\u2026<\/span><\/p>\n<p><span><\/span><span>Si echamos un vistazo a los melodramas citados, hay siempre algo que parece llama la atenci\u00f3n del director y es enfrentar a dos personas con distintos planteamientos de la vida o con diferentes caracteres\u2026 del choque suele surgir el drama. As\u00ed nos encontramos con padres d\u00e9spotas e hijos sensibles, con productores manipuladores y actrices delicadas, con pintores al borde de la locura y otros apasionados por la vida, con j\u00f3venes sensibles y damas con experiencias de vida, con prostitutas de buen coraz\u00f3n enamoradas de hombres atormentados y retorcidos\u2026, y todo siempre envuelto con una hipocres\u00eda social que hace m\u00e1s desgraciados a\u00fan a los protagonistas. <em>Castillos en la arena<\/em> no es una excepci\u00f3n. Los polos opuestos se atraen y terminan atray\u00e9ndose y por eso transform\u00e1ndose como personas aunque no sea posible el happy end.<\/span><\/p>\n<p><span><\/span><span>As\u00ed en un paisaje natural, de mar alucinante, casa en la playa y acantilado de ensue\u00f1o, se encuentran un estricto, inteligente y conservador pastor episcopaliano que se dedica al mundo de la ense\u00f1anza (e importante feliz hombre casado con dos hijos adolescentes y una esposa fiel y sumisa) y una pintora bohemia atea en comunicaci\u00f3n con la Naturaleza y cuya religi\u00f3n m\u00e1xima es un individualismo radical que la permita conocerse a s\u00ed misma, alejarse de los hombres (que no la han dado m\u00e1s que problemas con sus hipocres\u00edas) y construirse como mujer libre. De esta manera dos seres que nunca se hubieran encontrado por sus caracteres y modos de vida absolutamente opuestos se unen por una circunstancia: el hijo de la pintora, que hace que sus caminos se unan.<\/span><\/p>\n<p><span><\/span><span>Y de esta uni\u00f3n surge un amor aut\u00e9ntico nunca vivido por ambos protagonistas pero tambi\u00e9n un choque brutal con el mundo exterior. Y por ese amor ambos se transforman, aprenden de sus distintas concepciones de la vida y se respetan\u2026 pero desde el primer momento saben que es un amor imposible que adem\u00e1s finalmente les es imposible ocultar haciendo como no da\u00f1o a terceros.<\/span><\/p>\n<p><span><\/span><span>Y todo esto desde una elegancia contenida y una contin\u00faa comprensi\u00f3n de sus personajes. Sobre todo del tr\u00edo en cuesti\u00f3n: Richard Burton y Liz Taylor, apasionados y enamorados, y una Eva Marie Saint como esposa perpleja pero que finalmente trata de comprender aunque necesite un tiempo y una separaci\u00f3n del hombre junto al que ha permanecido a su lado siempre tratando de construir los sue\u00f1os de ambos\u2026 que han visto como se han ido sepultando a lo largo de los a\u00f1os\u2026 rodeados de una sociedad hip\u00f3crita que oculta pero da\u00f1a y rechaza y meti\u00e9ndose ellos de lleno en el juego.<\/span><\/p>\n<p><span><\/span><span>Quiz\u00e1 lo m\u00e1s endeble de la trama pero no molesta son los personajes-obst\u00e1culo-antag\u00f3nicos que hacen m\u00e1s compleja la relaci\u00f3n de infidelidad del pastor y la pintora. Porque as\u00ed como ellos muestran una relaci\u00f3n pura y hermosa que ha sido inevitable y tratan de quitar cualquier mancha o sensaci\u00f3n de culpa\u2026 hay dos personajes que con su mirada no hacen m\u00e1s que ensuciar la relaci\u00f3n de cara a los dos mundos a los que pertenecen los protagonistas. Y aunque la idea es buena, estos personajes secundarios no est\u00e1n del todo bien perfilados\u2026 aunque cumplen su funci\u00f3n y adem\u00e1s cuentan con el rostro de dos actores con carisma. Por una parte, del mundo de ella, nos encontramos con un artista bohemio que sin embargo rechaza de pleno en su mundo la entrada del conservador pastor y en cada una de sus escenas trata de humillarle y re\u00edrse de \u00e9l, de sacarle de sus casillas. El artista bohemio es Charles Bronson. Del mundo de \u00e9l es un hombre casado y ahora divorciado que tuvo una historia con Liz, por supuesto, rodeada de hipocres\u00eda (adem\u00e1s \u00e9l no la amaba s\u00f3lo la deseaba) que no tiene escr\u00fapulo alguno y es un rey en el mundo de las apariencias en una sociedad respetable o mejor dicho que quiere ser respetable. El hombre de negocios hip\u00f3crita tiene el rostro de Robert Webber.<\/span><\/p>\n<p><span><\/span><em><span>Castillos en la arena<\/span><\/em><span> te atrapa con su elegancia y delicadeza y te hace desear no salir de esa casa en la orilla del mar donde cada d\u00eda amanece de manera distinta, donde puedes caminar, pensar, aislarte\u2026 o estar disfrutando junto a la persona amada de tres d\u00edas de felicidad.<\/span><\/p>\n<p><span><\/span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><font face=\"Times New Roman\" color=\"#000000\">Esta obra est\u00e1 bajo una <\/font><a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/creativecommons.org\/licenses\/by-nc-nd\/3.0\/es\/\"><span><font face=\"Times New Roman\" color=\"#0066cc\">licencia de Creative Commons<\/font><\/span><\/a>.<\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span> <\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Castillos en la arena es uno de los melodramas de los a\u00f1os sesenta m\u00e1s olvidados (recordemos que la nueva etapa dorada de este g\u00e9nero fue en los a\u00f1os cincuenta), quiz\u00e1 se mantiene en memorias cin\u00e9filas por dos posibles motivos: la &hellip; 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