{"id":884,"date":"2010-08-03T12:42:29","date_gmt":"2010-08-03T11:42:29","guid":{"rendered":"http:\/\/blog.cine.com\/hildy\/2010\/08\/03\/la-mujer-x-madame-x-1966-de-david-lowell-rich\/"},"modified":"2010-08-03T12:42:29","modified_gmt":"2010-08-03T11:42:29","slug":"la-mujer-x-madame-x-1966-de-david-lowell-rich","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/hildyjohnson.es\/?p=884","title":{"rendered":"La mujer X (Madame X, 1966) de David Lowell Rich"},"content":{"rendered":"<p><span>Los a\u00f1os sesenta en Hollywood son una d\u00e9cada muy interesante porque, por una parte, trata de sobrevivir un cine que se sustentaba en el sistema de estudios y que estaba acostumbrado (pese a sus defectos) a crear grandes cl\u00e1sicos. Un cine de g\u00e9nero que Hollywood dominaba a la perfecci\u00f3n donde todo un equipo de profesionales se pon\u00eda al servicio de una pel\u00edcula y donde todav\u00eda las grandes estrellas de anta\u00f1o ten\u00edan su peso. Y por otro, algo se estaba removiendo en un Hollywood donde precisamente ese sistema de estudios estaba desapareciendo, estaba surgiendo otra generaci\u00f3n de actores y profesionales, el c\u00f3digo Hays ten\u00eda sus d\u00edas contados y hab\u00eda ganas de renovar el lenguaje cinematogr\u00e1fico, salirse de los g\u00e9neros y los temas tratados, emplear nuevas miradas y enfoques. En esta lucha de titanes surge el nuevo cine americano y muere el Hollywood cl\u00e1sico que ofrece sus \u00faltimos cantos de sirena. Algunas grandes estrellas en activo se reciclan, otras sobreviven en el medio televisivo que alarga la vida de las viejas glorias y otras desaparecen dejando sus \u00faltimos papeles en lo que denominaremos f\u00f3rmulas de anta\u00f1o.<\/span><\/p>\n<p><span><\/span><span>Pero hay otros dos aspectos important\u00edsimos. El p\u00fablico tambi\u00e9n cambia y busca otro tipo de cine. Las nuevas generaciones buscan reconocerse. Sandra Dee pasa de moda en unos pocos a\u00f1os as\u00ed como sus galanes a lo Bobby Darin. Las pel\u00edculas del viejo Hollywood envejecen antes de su estreno\u2026, pero eso no quiere decir que alguna de esas obras est\u00e9n perfectamente narradas y contadas. Es m\u00e1s ahora que no son contempor\u00e1neas ganan.Y uno de los g\u00e9neros que envejece pero que sigue dando frutos es mi amad\u00edsimo melodrama. El melodrama de sentimientos desaforados, familias con rencillas, traiciones, amores, odios, l\u00e1grimas sin contenci\u00f3n, ambientes aristocr\u00e1ticos y rancios, hijos rebeldes, suegras perversas, maridos infieles sufre una transformaci\u00f3n curiosa. La gente ya no va a los cines a sufrir con los melodramas. Los grandes directores como Stahl, Minnelli, Douglas Sirk y otros bien se han retirado, dan sus cantos de cisne o han ido desapareciendo&#8230;, y lo que ocurre es que esta f\u00f3rmula se alarga y multiplica\u2026, y se deteriora en la televisi\u00f3n (donde adem\u00e1s acoge, sobre todo, a grandes damas del melodrama). Y entre los a\u00f1os setenta y ochenta proliferan grandes familias con tintes melodram\u00e1ticos: <em>Dinast\u00eda, Dallas, Los Colby, Falcon Crest<\/em>\u2026<\/span><\/p>\n<p><span><\/span><em><span>La mujer X<\/span><\/em><span> que hoy nos ocupa puede decirse que es uno de los \u00faltimos melodramas cl\u00e1sicos con todos los ingredientes de una pel\u00edcula de Sirk pero con su notabil\u00edsima ausencia. La Universal y el productor Ross Hunter conocen perfectamente c\u00f3mo funciona este g\u00e9nero. Y reunen todo lo necesario. Lo \u00fanico que no consigui\u00f3 fue el regreso de Sirk. Un melodrama sin Sirk pero que logra arrastrarte por sus recovecos con un poco menos de arte pero s\u00ed dosis de pa\u00f1uelo y emociones a\u00f1ejas. Y, de veras, la f\u00f3rmula funciona muy bien. Lo primero que hicieron fue encontrar el material de partida en un famoso melodrama de d\u00e9cadas anteriores.<\/span><\/p>\n<p><span><\/span><em><span>La mujer X<\/span><\/em><span> cuenta con toda una estrella del melodrama que como otras actrices del pasado logra en su madurez triunfar en este g\u00e9nero (siguiendo la estela de Joan Crawford, Barbara Stanwyck, Susan Hayward o Jane Wyman): Lana Turner. Por otra parte, \u00e9ste ser\u00eda su \u00faltimo broche despu\u00e9s de ser la mujer m\u00e1s sufrida y desgarrada en <em>Vidas borrascosas<\/em>, <em>Imitaci\u00f3n a la vida<\/em> y <em>Retrato en<\/em> <em>negro<\/em>. Y en La mujer X ofrece todo un recital de sufrimiento exasperado y hasta el extremo donde Lana envejece y se deteriora en cada fotograma. En la primera mitad vemos a la Turner que triunf\u00f3 en este tipo de pel\u00edculas: glamurosa, en ambientes aristocr\u00e1ticos que le permiten lucir diversos peinados y vestidos maravillosos. En la segunda parte asistimos a su decadencia y nos encontramos a una Turner alcoh\u00f3lica y envejecida. Acabada. Que ofrece uno de esos finales que sus fervientes seguidores exig\u00edan para tener los ojos hinchados de l\u00e1grimas y kleenex por el suelo.<\/span><\/p>\n<p><span><\/span><span>La historia que ofrece tiene ni\u00f1o de por medio. Mujer de clase media baja que se enamora y se casa con millonario que aspira a pol\u00edtico y que entra a formar parte de las clases altas y envaradas, todo apariencias. La esposa y madre amamant\u00edsima tiene que soportar la soledad absoluta por los cada vez m\u00e1s largos viajes del se\u00f1or esposo. La esposa y madre amamant\u00edsima cae en la tentaci\u00f3n y cae rendida \u2014porque no puede soportar su soledad\u2014 en los brazos de un playboy. Un acontecimiento cambiar\u00e1 su vida y la har\u00e1 descubrir adem\u00e1s que su suegra siempre ha actuado con una careta y la odia. La suegra malvada es un punto fundamental. La esposa y madre amamant\u00edsima se sacrifica por amor, por el amado esposo y el hijo. Y vaga por el mundo castig\u00e1ndose para siempre y convirti\u00e9ndose en alcoh\u00f3lica y mujer pecadora. No se da ni siquiera una segunda oportunidad al lado de un concertista enamorado. Cada vez los hombres que la acompa\u00f1an son de peor car\u00e1cter moral hasta que otro acontecimiento la hace terminar en un juicio\u2026, que oh maravilloso mundo de las casualidades y melodramas\u2026, su ahora joven hijo se convierte en su eficiente abogado defensor. Y, no puedo mentir, las andanzas de la Turner enganchan como a ella la absenta.<\/span><\/p>\n<p><span><\/span><span>Para que este tipo de melodrama funcione necesita buena m\u00fasica de fondo y Ross no duda en que la partitura la haga el experimentado Frank Skinner. La fotograf\u00eda para Russell Metty que ya conoce bien el g\u00e9nero de la mano de Sirk. El elemento que hace que no estallemos de gozo es que Ross encarga la direcci\u00f3n a un desconocido que no har\u00eda ninguna pel\u00edcula notable, David Lowell Rich, que se limita a dirigir correctamente no a contar con la magia y las profundidades y la importancia de los espacios y el color que lograban Sirk o Minnelli.<\/span><\/p>\n<p><span><\/span><span>La Turner te atrapa porque la secundan, como pasaba en sus melodramas de \u00e9xito, de unos repartos donde todos los actores cumpl\u00edan su cometido con creces. <em>La mujer X<\/em> no es una excepci\u00f3n. Los hombres por los que se sacrifica Turner son el posteriormente televisivo John Forsythe y un joven actor del nuevo cine americano que logr\u00f3 la inmortalidad con <em>2001 Una odisea del espacio<\/em>, Keir Dullea. El amante que la arrastra a un fatal destino es el cl\u00e1sico playboy, Ricardo Montalban y el segundo hombre que la rompe en pedazos es el estafador con cara de secundario magn\u00edfico, Burgess Meredith. La segunda oportunidad se la da el actor holand\u00e9s John Van Dreelen. Pero quien est\u00e1 espectacular en papel de malvada y fr\u00eda suegra, que adem\u00e1s no recibe castigo alguno, es una estrella del cine cl\u00e1sico de los a\u00f1os treinta, mujer como Lana de vida escandalosa y gran estrella en su momento que hab\u00eda ca\u00eddo en olvido: Constance Bennett (c\u00e9lebre hermana de la menos olvidada Joan). Magistral, hermosa y elegante como se\u00f1ora de alta alcurnia que hace imposible la vida de la protagonista. Fue su \u00faltimo papel.<\/span><\/p>\n<p><span><\/span><span>As\u00ed, quiz\u00e1, <em>La mujer X<\/em> se convierte en uno de los \u00faltimos melodramas cl\u00e1sicos\u2026, p\u00f3nganse c\u00f3modos en el sill\u00f3n, con un paquete de pa\u00f1uelos de papel, oscurezcan su sala y preparense para un banquete de emociones y sentimientos exagerados que les hagan llegar al paroxismo de la emoci\u00f3n. Cierto, sin el toque Sirk.<\/span><\/p>\n<p><span><\/span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span>Esta obra est\u00e1 bajo una <a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/creativecommons.org\/licenses\/by-nc-nd\/3.0\/es\/\"><span><font color=\"#0066cc\">licencia de Creative Commons<\/font><\/span><\/a>.<\/span> <\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los a\u00f1os sesenta en Hollywood son una d\u00e9cada muy interesante porque, por una parte, trata de sobrevivir un cine que se sustentaba en el sistema de estudios y que estaba acostumbrado (pese a sus defectos) a crear grandes cl\u00e1sicos. 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