{"id":824,"date":"2010-05-10T10:02:33","date_gmt":"2010-05-10T09:02:33","guid":{"rendered":"http:\/\/blog.cine.com\/hildy\/2010\/05\/10\/una-chica-angelical-the-good-fairy-1935la-gran-prueba-friendly-persuasion-1956-de-william-wyler\/"},"modified":"2010-05-10T10:02:33","modified_gmt":"2010-05-10T09:02:33","slug":"una-chica-angelical-the-good-fairy-1935la-gran-prueba-friendly-persuasion-1956-de-william-wyler","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/hildyjohnson.es\/?p=824","title":{"rendered":"Una chica angelical (The good fairy, 1935)\/La gran prueba (Friendly persuasi\u00f3n, 1956) de William Wyler"},"content":{"rendered":"<p><span>Ya he escrito en ocasiones mi predilecci\u00f3n y cari\u00f1o por la obra cinematogr\u00e1fica de William Wyler. Esta vez escribo sobre dos obras: una de sus primeras creaciones en las que ya apuntaba como director de prestigio y una de sus \u00faltimas obras. Ninguna de las dos es excesivamente recordada y las dos se salen de las coordenadas m\u00e1s conocidas de este autor cinematogr\u00e1fico. Adem\u00e1s las inscribo en la lista de pel\u00edculas-medicina o pel\u00edculas que elevan el \u00e1nimo. No son obras redondas pero logran que durante su visionado no pierdas una sonrisa.<\/span><\/p>\n<p><span><\/span><em><span>Una chica angelical<\/span><\/em><span> y <em>La gran prueba<\/em> adem\u00e1s tienen unos ingredientes no muy habituales en el cine de Wyler cierto sentido del humor. William se prodig\u00f3 muy poco en el campo de la comedia siendo especialmente recordado por sus magn\u00edficos melodramas o dramas a secas.<\/span><\/p>\n<p><span><\/span><span>Por otra parte, ambas pel\u00edculas logran recuperar los rostros de dos actrices muy olvidadas que raramente, en la actualidad, son recordadas pero que en su momento fueron actrices de relevancia: Margaret Sullavan y Dorothy McGuire. <\/span><\/p>\n<p><span><\/span><span>William Wyler, como digo, no es recordado por la comedia, tan s\u00f3lo, hay una comedia rom\u00e1ntica que ha perdurado en la memoria cin\u00e9fila y es <em>Vacaciones en Roma<\/em>, un cuento de princesa que fue el descubrimiento de un rostro, el de Audrey Hepburn. Una obra que le hizo volver a su pasado y recordar una de las pel\u00edculas que le dio cierto prestigio y tambi\u00e9n con aires de cuento de hadas contempor\u00e1neo, <em>Una chica angelical<\/em> que cont\u00f3 con un gui\u00f3n del futuro director Preston Sturges.<\/span><\/p>\n<p><span><\/span><span>Como varias obras del director, <em>Una chica angelical<\/em> era una adaptaci\u00f3n de una famosa obra teatral. Una obra europea del h\u00fangaro Ferenc Moln\u00e1r. Autor de un pu\u00f1ado de obras de teatro que fueron adaptadas al cine como <em>Liliom<\/em> que dio el musical <em>Carrusel<\/em>. <em>El cisne<\/em>, sobre todo recordada por se la \u00faltima aparici\u00f3n cinematogr\u00e1fica de Grace Kelly. <em>Uno, dos, tres<\/em>, una de las comedias de Billy Wilder o la adaptaci\u00f3n de su novela en la fallida <em>Esc\u00e1ndalo en la corte<\/em>. <\/span><\/p>\n<p><span><\/span><em><span>Una chica angelical<\/span><\/em><span> tiene un cierto aire a\u00f1ejo que la reviste todav\u00eda de un encanto m\u00e1gico. Es una pel\u00edcula llena de inocencia, frescura y espontaneidad donde es inevitable no dejar escapar una sonrisa. La protagonista es una hu\u00e9rfana con cara de Sullavan que sale del centro en el que ha estado encerrada para enfrentarse a un mundo desconocido y hostil. Ya la avisa la buena directora del centro, ojo con los hombres. La huerfana de nombre Luisa y apellido impronunciable (uno de los gags de la pel\u00edcula) sale para trabajar como acomodadora en un gran cine de m\u00e1s de 3000 espectadores, cuando los cines eran verdaderos y enormes templos (las escenas en el gran cine tienen mucho encanto y desprenden nostalgia adem\u00e1s del poder hipnotizador de las pel\u00edculas). A partir de ah\u00ed, con una inocencia espont\u00e1nea empieza a relacionarse con distintos hombres\u2026, pero ella s\u00f3lo tiene un deseo: convertirse en un hada contempor\u00e1nea, hacer feliz a otro. As\u00ed capea entre un camarero de un hotel de lujo (que se convierte en un divertido padre adoptivo y pepito grillo), un millonario empresario de la carne absolutamente exc\u00e9ntrico que quiere llenarla de caprichos y pieles y un honrado, honesto, gris y joven abogado.<\/span><\/p>\n<p><span><\/span><span>Preston Sturges tuvo que sortear a la censura y suavizar \u2018esas relaciones inocentes\u2019 que establece Luisa con los hombres que en resumidas cuentas la quieren llevar al huerto y logra una f\u00f3rmula amable llena de momentos entra\u00f1ables. As\u00ed la Sullavan toda candidez toda inocencia, pizpireta y divertida, ofrece una interpretaci\u00f3n llena de matices que la convierten en dama encantadora en su inconsciente inocencia. La Sullavan, mujer de vida desgraciada y personalidad compleja que fue una reconocida actriz de melodrama en su momento (pero que siempre ser\u00e1 recordada por una maravillosa comedia, tambi\u00e9n adaptaci\u00f3n de una obra teatral h\u00fangara de \u00e9xito, <em>El bazar de las sorpresas<\/em>), empez\u00f3 un romance que termin\u00f3 en boda con Wyler. La acompa\u00f1an actores tambi\u00e9n ahora olvidados pero que realizaron papeles secundarios inolvidables como el exagerado y divertido Frank Morgan (maravilloso tambi\u00e9n como la Sullavan en <em>El bazar de las sorpresas<\/em>), el gal\u00e1n que se transforma en un elegante abogado con ilusiones, Hebert Marshall o ese camarero-pepito grillo con rostro de Reginald Owen.<\/span><\/p>\n<p><span><\/span><span>En <em>La gran prueba<\/em>, Wyler se sumerge en una cultura y forma de vida distinta y distante as\u00ed pone en pantalla la vida cotidiana de una familia de cu\u00e1queros en el momento hist\u00f3rico en el que se desarrolla la guerra de secesi\u00f3n americana. Momento en que deben enfrentarse a sus creencias y a distintas cuestiones morales (todas ellas interesantes) sobre todo porque son absolutamente contrarios al empleo y uso de la violencia.<\/span><\/p>\n<p><span><\/span><span>Pel\u00edcula que conserva una mirada inocente, empieza desde la mirada del miembro m\u00e1s peque\u00f1o y travieso de la familia de cu\u00e1queros. Su ritmo es pausado y tranquilo a pesar de los dilemas que expresa, costumbrista y con toques de humor suave as\u00ed como momentos tr\u00e1gicos. Y de esta combinaci\u00f3n surge un ritmo acertado y una pel\u00edcula que se contempla con agrado.<\/span><\/p>\n<p><span><\/span><span>Est\u00e1 llena de momentos aislados realmente m\u00e1gicos sobre todo gracias a tres int\u00e9rpretes. Gary Cooper como padre de familia compone un personaje realmente lleno de encanto, lo que podr\u00edamos denominar un buen hombre con sus dudas y peque\u00f1as rebeld\u00edas y con un exacerbado y divertido sentido del humor. Una Dorothy McGuire como la estricta madre de familia que sigue los preceptos de su religi\u00f3n y creencias pero a la vez posee encanto y dulzura\u2026 Y por \u00faltimo un genial ganso de nombre Samantha que protagoniza escenas geniales con el peque\u00f1o de la familia y, por supuesto, con la madre que siente un gran amor por su peculiar animal de compa\u00f1\u00eda.<\/span><\/p>\n<p><span><\/span><em><span>La gran prueba<\/span><\/em><span> ofrece escenas llenas de encanto que siempre te dejan sonrisa y tranquilidad as\u00ed como una compleja y rica reflexi\u00f3n sobre guerra y pacifismo. Es imposible no recordar la escena de la familia entera de cu\u00e1queros en la feria, la compra de la pianola que genera un conflicto familiar, las carreras de caballos de Gary Cooper con su vecino o las escenas de la guerra en las que el joven adolescente Anthony Perkins (en su primera incursi\u00f3n importante\u00a0cinematogr\u00e1fica) y su padre Gary Cooper toman distintos caminos y decisiones.<\/span><\/p>\n<p><span><\/span><em><span>Una chica angelical<\/span><\/em><span> y <em>La gran prueba<\/em> puede convertirse en una sesi\u00f3n doble de tarde con lluvia en la que un espectador necesite una inyecci\u00f3n de pel\u00edculas-medicina o sonrisa.<\/span><\/p>\n<p><span><\/span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><font face=\"Times New Roman\">Esta obra est\u00e1 bajo una <\/font><a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/creativecommons.org\/licenses\/by-nc-nd\/3.0\/es\/\"><span><font face=\"Times New Roman\" color=\"#0066cc\">licencia de Creative Commons<\/font><\/span><\/a><font face=\"Times New Roman\">.<\/font><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span> <\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ya he escrito en ocasiones mi predilecci\u00f3n y cari\u00f1o por la obra cinematogr\u00e1fica de William Wyler. 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