{"id":5859,"date":"2021-03-30T18:38:05","date_gmt":"2021-03-30T16:38:05","guid":{"rendered":"https:\/\/hildyjohnson.es\/?p=5859"},"modified":"2021-03-30T18:38:05","modified_gmt":"2021-03-30T16:38:05","slug":"quiereme-o-dejame-love-me-or-leave-me-1955-de-charles-vidor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/hildyjohnson.es\/?p=5859","title":{"rendered":"Qui\u00e9reme o d\u00e9jame (Love me or Leave me, 1955), de Charles Vidor"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_5860\" style=\"width: 710px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/hildyjohnson.es\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/quieremeodejame.jpg?ssl=1\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-5860\" class=\"wp-image-5860 size-large\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/hildyjohnson.es\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/quieremeodejame.jpg?resize=584%2C229&#038;ssl=1\" alt=\"\" width=\"584\" height=\"229\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/hildyjohnson.es\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/quieremeodejame.jpg?resize=1024%2C402&amp;ssl=1 1024w, https:\/\/i0.wp.com\/hildyjohnson.es\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/quieremeodejame.jpg?resize=300%2C118&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/hildyjohnson.es\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/quieremeodejame.jpg?resize=768%2C301&amp;ssl=1 768w, https:\/\/i0.wp.com\/hildyjohnson.es\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/quieremeodejame.jpg?w=1280&amp;ssl=1 1280w, https:\/\/i0.wp.com\/hildyjohnson.es\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/quieremeodejame.jpg?w=1168&amp;ssl=1 1168w\" sizes=\"(max-width: 584px) 100vw, 584px\" data-recalc-dims=\"1\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-5860\" class=\"wp-caption-text\"><em>Qui\u00e9reme o d\u00e9jame,<\/em> una pel\u00edcula m\u00e1s en la que James Cagney deja una interpretaci\u00f3n para el recuerdo.<\/p><\/div>\n<p class=\"western\" align=\"justify\">Cuando escrib\u00ed un breve art\u00edculo en el blog con motivo de la muerte de Doris Day (el 13 de mayo de 2019), varios lectores y amigos mencionast\u00e9is una pel\u00edcula que a\u00fan no hab\u00eda visto, <i>Qui\u00e9reme o d\u00e9jame.<\/i> Y se me qued\u00f3 la copla. Ya sab\u00e9is que pienso que hay pel\u00edculas que nos llaman y llegan hasta nosotros por diferentes caminos. Esa fue la primera llamada que tuve con la pel\u00edcula de Vidor.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\">Hace poco en una de mis vueltas por una librer\u00eda, no pude resistir la tentaci\u00f3n de comprarme una nueva edici\u00f3n de un libro de cine de Fran\u00e7ois Truffaut, <i>Las pel\u00edculas de mi vida<\/i> (Cult Books, 2021). Curiosamente en esta recopilaci\u00f3n de cr\u00edticas de Truffaut se encontraba una sobre esta producci\u00f3n. Y en un momento del texto, el cr\u00edtico y cineasta franc\u00e9s recuerda una frase de Jean Renoir para explicar su mirada sobre <i>Qui\u00e9reme o d\u00e9jame<\/i>: \u201cNo hay realismo en el cine americano. Nada de realismo, sino algo que importa mucho m\u00e1s: una gran verdad\u201d y entonces a\u00f1ade que en el musical sobre la cantante Ruth Etting se narra la historia de una pareja con \u201cuna crueldad desgarradora y tiene una sonoridad m\u00e1s tr\u00e1gica, m\u00e1s atroz. En definitiva, suena a m\u00e1s real y toca m\u00e1s el coraz\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\">No hace mucho acud\u00ed a una tienda de DVD, que para todo amante del cine cl\u00e1sico es una gozada. Y cuando me puse a mirar pel\u00edculas, escog\u00ed a voleo una de sus m\u00faltiples torres hasta arriba de carcasas. Y, de repente, al retirar la primera pel\u00edcula me top\u00e9 con el dvd de <i>Qui\u00e9reme o d\u00e9jame.<\/i> Y no perd\u00ed ni un segundo, cog\u00ed el dvd y me lo llev\u00e9. No pod\u00eda ser de otra manera.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\">Ya la he visto dos veces, y s\u00e9 que no ser\u00e1 la \u00faltima. Su an\u00e1lisis no es f\u00e1cil. Efectivamente, hay una verdad que sobrecoge, y que se convierte en totalmente cre\u00edble gracias a c\u00f3mo se construye y se refleja la relaci\u00f3n que establecen Ruth Etting (Doris Day) y el g\u00e1nster Martin Snyder (James Cagney). Pero adem\u00e1s James Cagney consigue un milagro con su interpretaci\u00f3n, pues nos sobrecogemos al empatizar con un hombre con todas las caracter\u00edsticas para tacharlo sin ning\u00fan escr\u00fapulo: chantajista, mat\u00f3n, violento, machista, maltratador, capaz de humillar al otro una y otra vez&#8230; Pero a la vez se dibujan otros aspectos del personaje que nos hacen entender c\u00f3mo es (que no justificarlo) y tambi\u00e9n destaca la energ\u00eda indestructible que tiene para lo bueno y para lo malo.<\/p>\n<p align=\"justify\"><!--more--><\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\">Vidor y sus guionistas (Daniel Fuchs y Isobel Lennart) toman como punto de inspiraci\u00f3n una historia real, pero la convierten en un elegante melodrama musical en cinemascope con una trabajada psicolog\u00eda de sus personajes principales. De una historia real que copar\u00eda las p\u00e1ginas de la prensa sensacionalista, nace una pel\u00edcula que trata de entender a sus personajes.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\">Cagney es un antagonista de oro para varios de los personajes que pululan a su alrededor. Por una parte, es el antagonista de Ruth Etting con la que construye una compleja relaci\u00f3n que se alarga a lo largo de los a\u00f1os. Los intereses de ambos se van mezclando en una red t\u00f3xica que los convierte en una pareja que choca desde el primer momento que se encuentran. Primero, son mat\u00f3n y protegida; luego establecen una especie de extra\u00f1a amistad; y, m\u00e1s tarde, \u00e9l obliga y somete a Ruth para que se convierta en su esposa y ser su \u00fanico y absorbente m\u00e1nager; se separan de manera tormentosa y tr\u00e1gica para dar una vuelta de tuerca y llegar finalmente a un raro respeto mutuo.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\">Tambi\u00e9n es el antagonista de Johnny Alderman (Cameron Mitchell), un pianista que tambi\u00e9n bebe los vientos por Ruth y que adem\u00e1s se complementa maravillosamente con ella en el terreno profesional. Entre los tres conforman el tri\u00e1ngulo amoroso que complica m\u00e1s la trama. El personaje de Cagney le tratar\u00e1 primero como un empleado hasta que va siendo consciente de que este no solo no le respeta en absoluto como persona, sino que tambi\u00e9n quiere a Ruth. Los dos tienen los mismos or\u00edgenes complicados en las calles de Chicago, pero ambos siguen caminos distintos.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\">Y, por \u00faltimo, su personaje establece otras dos relaciones que nos dibujan algo m\u00e1s su personalidad: con su guardaespaldas particular (Harry Bellaver), un amigo de la infancia, fiel y leal, que aguanta todas las humillaciones posibles a su lado, y que nunca le abandona. Y con un representante de Nueva York (Robert Keith) que consigue ganarse la amistad y la confianza del g\u00e1nster y de la artista.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\">El logro de este g\u00e1nster vulgar que encarna Cagney es que al lado de su brutalidad y falta de sensibilidad, se dibujan sus vulnerabilidades, remarcadas en esa cojera que arrastra el personaje. La forma que tiene de andar representa ese personaje oscilante, capaz de ser un tirano, y, a continuaci\u00f3n, convertirse en un hombre que no quiere ser aplastado (\u201co dominas o te dominan\u201d), que no soporta la burla, que arrastra varios complejos y que sobre todo no sabe ni amar ni retener a la mujer que realmente quiere, solo sabe hacerlo de una forma muy da\u00f1ina.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\"><i>Qui\u00e9reme o d\u00e9jame <\/i>dibuja tambi\u00e9n las sombras de la pareja de amantes. Ruth ve en Snyder la \u00faltima oportunidad para triunfar, y accede a ir aceptando las distintas puertas que le va abriendo el g\u00e1nster. Es m\u00e1s, incluso le sugiere c\u00f3mo hacer para que ella vaya consiguiendo lo que realmente quiere: cantar en solitario. Lo que pasa que llegar\u00e1 un momento en que el juego se le vaya de las manos y se sienta atrapada, humillada y sometida a una relaci\u00f3n que no quiere. Y el pianista, como le se\u00f1ala Ruth, se comporta al principio con ella como todos los hombres que la rodean, como Snyder: solo quieren aprovecharse de ella. Sin embargo, se enamora de la cantante y se da a entender que s\u00ed sabr\u00e1 quererla bien, adem\u00e1s de complementarse ambos profesionalmente.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\">Lo curioso de <i>Qui\u00e9reme o d\u00e9jame<\/i> es que los guionistas y el director tambi\u00e9n terminan empatizando con Snyder hasta el punto de que le regalan un final feliz a un tipo con dudosas actividades y comportamientos nefastos. Es como si ganase la humanidad y vulnerabilidad oculta del personaje. Y James Cagney y su interpretaci\u00f3n logran hacer cre\u00edble ese final. De pronto, Ruth Etting da un giro muy loco a su comportamiento en el momento cl\u00edmax, justo cuando Snyder pierde totalmente los estribos, trata de terminar de manera dr\u00e1stica con su verdadero amor y termina con sus huesos en prisi\u00f3n. Del terror, el desencanto y el maltrato que vive pasa a convertirse en su salvadora.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\">Quiz\u00e1 es la \u00fanica manera que se la ocurre de recuperar su libertad y hacer desaparecer el sentimiento de culpa que la acompa\u00f1a, le devuelve el favor a Snyder (\u00e9l la dio el empuj\u00f3n hacia la fama, ella hace que no se hunda como empresario), y finiquita as\u00ed una relaci\u00f3n tormentosa. De hecho ella misma est\u00e1 sorprendida de lo que va a hacer y le dice a su representante que ha cometido tantos errores en su relaci\u00f3n con Snyder, que qu\u00e9 m\u00e1s da uno m\u00e1s. Puede ser un final incomprensible, pero \u00bfqui\u00e9n ha dicho que la vida no sea compleja y llena de comportamientos y actuaciones contradictorias?<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\">Charles Vidor va encadenando con l\u00f3gica cada una de las canciones originales de Ruth Etting (menos dos de ellas que se crearon exclusivamente para la pel\u00edcula), versionadas para la voz de Doris Day, que tiene momentos bell\u00edsimos e inolvidables como cantante, mostrando su profesionalidad y versatilidad. Las letras de las canciones acompa\u00f1an tambi\u00e9n el momento que est\u00e1n viviendo los personajes y reflejan sus sentimientos. Adem\u00e1s van dibujando la historia de su ascenso como cantante, sobre todo por los escenarios donde van teniendo lugar cada una de sus actuaciones: en los tugurios de Chicago, en la radio, en escenarios importantes de Nueva York y de todo EEUU, en una pel\u00edcula de Hollywood y en sus estudios de grabaci\u00f3n&#8230;<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\"><i>Qui\u00e9reme o d\u00e9jame<\/i> no solo tiene buenas canciones, una historia que atrapa y momentos de buen cine, sino un personaje poderoso excepcionalmente construido por el actor que lo representa y que termina comi\u00e9ndose todo el metraje. James Cagney, una vez m\u00e1s, se queda grabado en la memoria.<\/p>\n<p align=\"justify\">Esta obra est\u00e1 bajo una\u00a0<a href=\"http:\/\/creativecommons.org\/licenses\/by-nc-nd\/3.0\/es\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">licencia de Creative Commons<\/a>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando escrib\u00ed un breve art\u00edculo en el blog con motivo de la muerte de Doris Day (el 13 de mayo de 2019), varios lectores y amigos mencionast\u00e9is una pel\u00edcula que a\u00fan no hab\u00eda visto, Qui\u00e9reme o d\u00e9jame. 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