{"id":5568,"date":"2020-03-30T17:04:48","date_gmt":"2020-03-30T15:04:48","guid":{"rendered":"https:\/\/hildyjohnson.es\/?p=5568"},"modified":"2020-03-30T17:04:48","modified_gmt":"2020-03-30T15:04:48","slug":"tiempo-de-comedia-4-un-ladron-en-la-alcoba-trouble-in-paradise-1932-de-ernst-lubitsch-una-mujer-para-dos-design-for-living-1933-de-ernst-lubitsch","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/hildyjohnson.es\/?p=5568","title":{"rendered":"Tiempo de comedia (4). Un ladr\u00f3n en la alcoba (Trouble in Paradise, 1932) de Ernst Lubitsch\/ Una mujer para dos (Design for living, 1933) de Ernst Lubitsch"},"content":{"rendered":"<p class=\"western\" align=\"justify\">Lubitsch es necesario ahora. No ha sido un fin de semana f\u00e1cil. As\u00ed que este tiempo que dedico a la comedia me permite un respiro, un recargo de bater\u00eda y energ\u00eda, una hora y media de dar valor a la carcajada, un rato para relajarme y para retomar despu\u00e9s con fuerza la jornada, la incertidumbre y las noticias que tengan que venir. S\u00ed, no es mucho, pero a m\u00ed me est\u00e1 sirviendo, y espero que a m\u00e1s gente tambi\u00e9n.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\">Y Ernst Lubitsch es uno de los maestros fundamentales de la comedia sofisticada y elegante con su famoso toque. O lo que es lo mismo con su dominio absoluto del lenguaje cinematogr\u00e1fico y del gag visual: el empleo del sonido, de las puertas, las ventanas y los balcones, de los objetos, el uso inteligente de la elipsis&#8230;, sugerir, antes que mostrar. Lubitsch ya llevaba a las espaldas una filmograf\u00eda importante, pero en 1932, en pleno periodo pre code, comenz\u00f3 la etapa de sus comedias maestras. Y una de sus musas fue Miriam Hopkins. As\u00ed la hero\u00edna lubitschiana protagoniza dos pel\u00edculas frescas, libres y modernas, que rompen con gracia las convenciones sociales y las relaciones amorosas.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\"><b>Un ladr\u00f3n en la alcoba (Trouble in Paradise, 1932) de Ernst Lubitsch<\/b><\/p>\n<div id=\"attachment_5569\" style=\"width: 710px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/hildyjohnson.es\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/unladronenlaalcoba.jpg?ssl=1\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-5569\" class=\"size-full wp-image-5569\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/hildyjohnson.es\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/unladronenlaalcoba.jpg?resize=584%2C443&#038;ssl=1\" alt=\"\" width=\"584\" height=\"443\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/hildyjohnson.es\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/unladronenlaalcoba.jpg?w=700&amp;ssl=1 700w, https:\/\/i0.wp.com\/hildyjohnson.es\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/unladronenlaalcoba.jpg?resize=300%2C228&amp;ssl=1 300w\" sizes=\"(max-width: 584px) 100vw, 584px\" data-recalc-dims=\"1\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-5569\" class=\"wp-caption-text\">Lubitsch en uno de sus momentos m\u00e1gicos y visuales, haciendo alarde de su toque.<\/p><\/div>\n<p class=\"western\" align=\"justify\">Ya desde los cr\u00e9ditos Lubitsch nos est\u00e1 contando sonora y visualmente la historia. La canci\u00f3n alegre nos anuncia problemas en el para\u00edso. La primera visi\u00f3n es una Venecia nocturna, y un gondolero que est\u00e1 recogiendo las basuras, aquello que la sociedad no quiere ver. Justamente se est\u00e1 produciendo un robo en un hotel, y un hombre elegante queda tendido en el suelo. Con un travelling exterior, salimos de la habitaci\u00f3n del robo y danzamos por distintas ventanas hasta llegar a un balc\u00f3n, al que est\u00e1 asomado un hombre sofisticado que da instrucciones a un camarero para una velada rom\u00e1ntica. Es alguien de la alta sociedad, un bar\u00f3n. Y este pide al camarero que quiere la luna en una copa de champ\u00e1n, y este, diligente, toma nota. Tras el guion de <i>Un ladr\u00f3n en la alcoba<\/i> est\u00e1 uno de los colaboradores de Lubitsch (repetir\u00eda varias veces junto a \u00e9l), el guionista Samson Raphaelson.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\">El bar\u00f3n espera a una dama glamurosa que llega en g\u00f3ndola. Cuando entra en la habitaci\u00f3n como aire fresco, preocupada le dice que ha sido vista por un marqu\u00e9s, y que ya ser\u00e1 la comidilla de toda la alta sociedad. Le explica que ya est\u00e1 cansada de los de su clase. \u00c9l le r\u00ede todo y la mira extasiado. Los dos \u201crepresentan\u201d un papel como de opereta (como las pel\u00edculas anteriores del realizador) y se divierten. Juegan y entran en el juego del otro. Se cortejan y seducen. Cuando llega, de pronto, un momento m\u00e1gico y natural, la revelaci\u00f3n. Despu\u00e9s de que un camarero les informe de un robo en unas habitaciones del hotel, los dos se desenmascaran como si nada, sin inmutarse, cenando. Se confiesan que son ladrones y tambi\u00e9n su atracci\u00f3n pasional el uno por el otro. \u00c9l es Gaston Monescu (Herbert Marshall), el ejecutor del robo en el hotel; y ella es una carterista, Lily (Miriam Hopkins). Y dan rienda suelta, sin perder la compostura, a uno de los gags visuales m\u00e1s divertidos de la pel\u00edcula: los dos se demuestran sus habilidades y se roban continuamente el uno al otro. Su relaci\u00f3n ha quedado consolidada. La secuencia termina con un cartel en la puerta de que no se moleste a los inquilinos&#8230;<\/p>\n<p align=\"justify\"><!--more--><\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\">Pero volveremos a saber de ellos un a\u00f1o despu\u00e9s en Par\u00eds. Siguen juntos y trabajan a la par. Pero se avecinan problemas en el para\u00edso de su amor. Una tercera en discordia. En concreto una de las v\u00edctimas de su pr\u00f3ximo robo. Una viuda millonaria y despreocupada, due\u00f1a de un negocio de perfumes, que adem\u00e1s juguetea tambi\u00e9n con sus pretendientes. Sobre todo con dos: el alcalde y un empresario, que curiosamente es el hombre al que Gaston rob\u00f3 en Venecia.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\">Despu\u00e9s de un calculado robo de un monedero con diamantes en la \u00f3pera, ante la recompensa que ofrece la viuda por recuperarlo, Gaston y Lily deciden devolverlo. Cuando Gaston acude para cobrar la recompensa, terminar\u00e1 siendo contratado como secretario de la viuda. Y de nuevo este entra en el juego de la seducci\u00f3n ante una Lily, compa\u00f1era, que ve su puesto en peligro. Mientras los dos est\u00e1n preparando un robo a la caja fuerte de la millonaria.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\">Merece la pena se\u00f1alar un par\u00e9ntesis tambi\u00e9n c\u00f3mico, pues muestra como tanto Hetch como Lubitsch sab\u00edan en qu\u00e9 mundo viv\u00edan, cuando la viuda organiza el \u201crescate\u201d de su monedero, antes de que llegue Gaston, entra a la sala un hombre con las caracter\u00edsticas de un revolucionario ruso (Leonid Kinskey), y le grita a la dama perpleja cuatro verdades sobre lo que piensa de ella y su frivolidad con el bolso tal y como est\u00e1 el mundo. El espectador entiende y se pone al lado del iracundo ruso, adem\u00e1s de protagonizar un momento muy divertido, pero que deja a la viuda en muy mal lugar con su despreocupaci\u00f3n siempre a cuestas.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\">El juego de seducci\u00f3n y sexualidad y el mismo robo permiten de nuevo una sucesi\u00f3n de gags geniales y de elipsis magistrales que van tejiendo los malentendidos, las atracciones sexuales y la lucha. Adem\u00e1s la identidad de ambos ladrones est\u00e1 en peligro, pues el pretendiente robado trata de recordar en todo momento de qu\u00e9 conoce a Gaston. <i>Un ladr\u00f3n en la alcoba<\/i> se convierte as\u00ed en una comedia sofisticada y chispeante con una de las despedidas m\u00e1s ambiguas y divertidas entre dos amantes. Gaston se despide de una de sus pretendientes, la viuda, lamentando lo que no ha podido ser. Cada uno se vuelve a situar en su lugar, a seguir sus diferentes vidas, en distintos para\u00edsos. Lily es la compa\u00f1era de Gaston, la que lo complementa. Pero lo que queda claro es que siempre alguno de los dos puede \u201crobar\u201d el coraz\u00f3n de otros o meterse en sus alcobas. Su relaci\u00f3n no pierde as\u00ed el esp\u00edritu de juego y de lucha continua.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\">Las comedias de Lubitsch son un deleite en cuanto galer\u00eda de personajes secundarios as\u00ed como el buen hacer de los actores que los llevan a cabo: es una gozada disfrutar de Kay Francis, Edward Everett Horton (uno de sus habituales), Charles Ruggles, C. Aubrey Smith o Robert Greig (en otro mayordomo hilarante, como el que har\u00eda a\u00f1os despu\u00e9s en <i>Los viajes de Sullivan<\/i>).<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\"><i>Un ladr\u00f3n en la alcoba<\/i> es m\u00e1gica, permite esconder la luna llena en una copa de champ\u00e1n.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\"><b>Una mujer para dos (Design for living, 1933) de Ernst Lubitsch<\/b><\/p>\n<div id=\"attachment_5570\" style=\"width: 970px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/hildyjohnson.es\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/unamujerparados.jpg?ssl=1\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-5570\" class=\"size-full wp-image-5570\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/hildyjohnson.es\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/unamujerparados.jpg?resize=584%2C438&#038;ssl=1\" alt=\"\" width=\"584\" height=\"438\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/hildyjohnson.es\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/unamujerparados.jpg?w=960&amp;ssl=1 960w, https:\/\/i0.wp.com\/hildyjohnson.es\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/unamujerparados.jpg?resize=300%2C225&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/hildyjohnson.es\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/unamujerparados.jpg?resize=768%2C576&amp;ssl=1 768w\" sizes=\"(max-width: 584px) 100vw, 584px\" data-recalc-dims=\"1\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-5570\" class=\"wp-caption-text\">Lubitsch descubre uno de los tr\u00edos amorosos m\u00e1s divertidos del cine.<\/p><\/div>\n<p class=\"western\" align=\"justify\">Cada vez me gusta m\u00e1s esta comedia. Me parece uno de los tri\u00e1ngulos amorosos m\u00e1s libres y divertidos del cine. Sin prejuicio alguno y que anuncia una felicidad total entre sus tres protagonistas. Lubitsch crea de nuevo una comedia chispeante llena de aciertos y de magn\u00edficos gags visuales. Un homenaje a una vida bohemia idealizada por el cine. Sus protagonistas lidian entre la pobreza y la riqueza, entre el \u00e9xito y el fracaso, entre la amistad y el amor&#8230; con el mismo desorden (pero a la vez extra\u00f1a armon\u00eda) que las burbujas en una copa de champ\u00e1n. Esta vez detr\u00e1s del guion est\u00e1 otro hombre que sabe de humor inteligente con un punto de cinismo y unas gotas de locura: Ben Hecht. Lo que hace es adaptar una obra de teatro de un dramaturgo que ya nos ha visitado en este tiempo de comedia: No\u00ebl Coward.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\">Todo empieza en un vag\u00f3n de tren de tercera. Ah\u00ed duermen dos j\u00f3venes amigos, Thomas (Fredric March) y George (Gary Cooper). Uno es dramaturgo sin \u00e9xito a la vista y el otro pintor sin exposici\u00f3n que le d\u00e9 renombre. De pronto sube Gilda (Miriam Hopkins), caricaturista de una empresa publicitaria, y los mira con atenci\u00f3n. Saca su cuaderno, su l\u00e1piz y los pinta. Despu\u00e9s duerme un rato. Entonces los dos amigos espabilan y la ven. Despu\u00e9s los tres despiertan, discuten un rato&#8230; y \u00a1los lazos entre ellos ya est\u00e1n en marcha!<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\">Los l\u00edos empiezan cuando Gilda queda con los dos amigos sin que lo sepan entre ellos. Una vez que lo averiguan casualmente por una frase genial que suelta a los dos en distintos momentos el jefe de Gilda, quien tambi\u00e9n est\u00e1 detr\u00e1s de ella (aunque ejerce de amigo y mentor), y que queda plasmada para la eternidad en el primer \u00e9xito teatral de Thomas (\u201cLa inmoralidad puede ser divertida pero no lo suficiente para sustituir a un cien por cien de virtud y tres comidas al d\u00eda\u201d), el conflicto est\u00e1 servido. Aunque quien maneja las riendas de la relaci\u00f3n claramente es Gilda. Ella establece las reglas y tambi\u00e9n se las salta cuando conviene, pero Thomas y George est\u00e1n encantados de la situaci\u00f3n. Y adem\u00e1s tienen claro que, a pesar de la \u201ccompetici\u00f3n\u201d y los enfados entre ellos, preservar\u00e1n su amistad.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\">Parte de la pel\u00edcula transcurre en un espacio maravilloso: en el bohemio piso de Thomas y George en Par\u00eds. Y ah\u00ed Lubitsch vuelve a mostrarse como maestro de su toque y con unos gags visuales maravillosos. Llega el momento en que Gilda visita, por primera vez, el piso. El arreglo cutre que realizan ambos inquilinos es desternillante, as\u00ed como ese ansia de dejar sus trabajos art\u00edsticos a la vista de la dama. Pero cuando esta llega y va dando su favor a uno o a otro, ocurre un momento divertid\u00edsimo: ese sof\u00e1 en el que se termina echando Gilda&#8230; y la nube de polvo que se levanta a su alrededor.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\">En este tri\u00e1ngulo se lo pasan bien, se traicionan, se perdonan y vuelven a caer en la tentaci\u00f3n. Pero todo alegremente. Sin rencor. Porque no pueden evitarlo, los tres se lo pasan demasiado bien juntos. E incluso cuando Gilda trata de llevar una vida seria y segura al lado de su jefe, y se casa con \u00e9l, se da cuenta de que esa vida no es para ella. Y en cuanto en una aburrida fiesta de su marido, llegan de improviso Thomas y George, los tres lo saben de nuevo&#8230; Su vida es estar juntos. Y se parten de risa.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\">De nuevo Edward Everett Horton construir\u00e1 uno de sus secundarios de oro como el sufrido y siempre serio jefe de Gilda. Y tambi\u00e9n puede verse en un peque\u00f1o papel a Jane Darwell, otra de las secundarias de oro de Hollywood. <i>Una mujer para dos<\/i> es una pel\u00edcula protagonizada por el tri\u00e1ngulo amoroso m\u00e1s desprejuiciado del cine. La felicidad a tres bandas es posible. Lubitsch lo hace real.<\/p>\n<p align=\"justify\">Esta obra est\u00e1 bajo una\u00a0<a href=\"http:\/\/creativecommons.org\/licenses\/by-nc-nd\/3.0\/es\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">licencia de Creative Commons<\/a>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lubitsch es necesario ahora. No ha sido un fin de semana f\u00e1cil. 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