{"id":5350,"date":"2019-06-03T16:17:05","date_gmt":"2019-06-03T14:17:05","guid":{"rendered":"https:\/\/hildyjohnson.es\/?p=5350"},"modified":"2019-06-03T16:17:05","modified_gmt":"2019-06-03T14:17:05","slug":"el-carnicero-le-boucher-1970-de-claude-chabrol","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/hildyjohnson.es\/?p=5350","title":{"rendered":"El carnicero (Le boucher, 1970) de Claude Chabrol"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_5351\" style=\"width: 778px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/hildyjohnson.es\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/elcarnicero.jpg?ssl=1\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-5351\" class=\"size-full wp-image-5351\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/hildyjohnson.es\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/elcarnicero.jpg?resize=584%2C329&#038;ssl=1\" alt=\"El carnicero\" width=\"584\" height=\"329\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/hildyjohnson.es\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/elcarnicero.jpg?w=768&amp;ssl=1 768w, https:\/\/i0.wp.com\/hildyjohnson.es\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/elcarnicero.jpg?resize=300%2C169&amp;ssl=1 300w\" sizes=\"(max-width: 584px) 100vw, 584px\" data-recalc-dims=\"1\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-5351\" class=\"wp-caption-text\">Los ojos azules de St\u00e9phane Audran cuentan esta triste historia de amor.<\/p><\/div>\n<p class=\"western\" align=\"justify\">El rostro de St\u00e9phane Audran, con su pelo corto rubio y sus enormes ojos azules, ocupa la pantalla en los momentos m\u00e1s intensos de <i>El carnicero<\/i>. La musa y tambi\u00e9n esposa de Claude Chabrol, otro de los personales directores de la Nouvelle Vague, se pone en la piel de Helene, la directora del colegio de un pueblo rural franc\u00e9s. Y Claude Chabrol la convierte en protagonista de una desgarradora historia amor. Porque Helene vuelve a sentir otra vez, su coraz\u00f3n late con el carnicero del pueblo (Jean Yanne), pero este esconde un secreto que convierte su amor en imposible: es un asesino en serie. A Helene y a Popaul no les separan las clases sociales de las que provienen cada uno, ni sus profesiones tan dispares, ni tampoco lo urbanita que es ella y lo rural que es \u00e9l&#8230;, les separan los instintos primitivos y oscuros que est\u00e1n agazapados en el interior del carnicero. Y Chabrol, sin embargo, es capaz de con ese material tan negro y macabro, filmar una triste, elegante y delicada historia de amor. Y eso incomoda. Si Hitchcock y Bu\u00f1uel vieron <i>El carnicero<\/i>, seguro que fue un plato <i>delicatessen<\/i> para ellos, pues bajo sus fotogramas laten las pulsiones y claves de sus filmograf\u00edas. La oscuridad y complejidad del amor revolotea en cada una de sus im\u00e1genes.<\/p>\n<p align=\"justify\"><!--more--><\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\">Adem\u00e1s Chabrol filma esta historia envolviendo todo de la tranquilidad, cotidianidad y el d\u00eda a d\u00eda de un pueblo franc\u00e9s. Con sus tradiciones, sus celebraciones, sus comercios, su vida tranquila, sus paisajes naturales maravillosos&#8230; Todo reflejado con los vivos y elegantes colores de su habitual director de fotograf\u00eda Jean Rabier, que crean contrastes que cuentan mucho de la historia, y que aportan m\u00e1s significados. Helene y Popuol viven su relaci\u00f3n entre celebraciones de boda, paseos por los alrededores del pueblo, estancias en la escuela o en la carnicer\u00eda&#8230;, como transcurre de tranquila la vida rural, en consonancia con las estaciones. De fondo algo altera el d\u00eda a d\u00eda de ese pueblo, pasan coches de polic\u00eda, y todos los vecinos comentan en las tiendas o los ni\u00f1os en el colegio la aparici\u00f3n de cuerpos de mujeres asesinadas violentamente.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\">La pel\u00edcula se abre con una boda. Un profesor de la escuela, donde Helene es directora, se casa. Y ah\u00ed entre los invitados est\u00e1 la directora y el carnicero, que ha vuelto quince a\u00f1os despu\u00e9s, tras la muerte de su padre, para ocuparse de la tienda. Este ha sido militar y ha luchado en Indochina o Argelia, ha padecido el horror de la guerra y de los cuerpos mutilados, y es algo que le pesa. Ahora regresa al pueblo y a la tienda&#8230; y conoce a Helene, que destaca entre todos los dem\u00e1s. Ella es muy querida en el pueblo; a pesar de los diez a\u00f1os que lleva all\u00ed sigue siendo urbanita, fuma por las calles, cuida su aspecto, es inteligente, solitaria e independiente. De alguna manera, conectan sus soledades y empiezan una bonita amistad. Los dos encuentran agradable la compa\u00f1\u00eda del otro. Y se van contando intimidades en distintas situaciones cotidianas: ella decidi\u00f3 prescindir del amor, pues la rompieron el coraz\u00f3n, pero es feliz con su profesi\u00f3n y con su entrega con los alumnos; \u00e9l arrastr\u00f3 toda su vida una mala relaci\u00f3n con su padre y le han marcado la guerra, la violencia y los horrores vividos. Los dos van avanzando y construyendo una relaci\u00f3n plat\u00f3nica que a ambos les llena.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\">El giro de la pel\u00edcula es en un momento bello cuando Helene lleva a sus ni\u00f1os a las cuevas de Cougnac para estudiar al hombre de cromagnon y les habla de sus instintos primitivos y de supervivencia; de c\u00f3mo era en todo humano, pero sus circunstancias y su entorno eran diferentes; de c\u00f3mo los deseos se terminaron convirtiendo en aspiraciones; de c\u00f3mo se expresaba a trav\u00e9s de las pinturas y de c\u00f3mo si viviera ahora entre ellos, tendr\u00eda que adaptarse para poder sobrevivir. Y a la salida se oye decir a un ni\u00f1o algo as\u00ed como que pobre hombre de cromagnon, que no le gustar\u00eda que muriese, moviendo a la compasi\u00f3n. Cuando se disponen a merendar, una ni\u00f1a advierte a la profesora que est\u00e1 lloviendo, y esta le dice que es imposible, mirando hacia un cielo azul. La ni\u00f1a insiste y da un grito: ha ca\u00eddo una gota de sangre en su bocadillo. Miran hacia arriba y ven una mano ensangrentada. Helene sube y encuentra el cad\u00e1ver de una mujer asesinada con violencia, pero de pronto algo la estremece: tirado en el suelo, el encendedor que d\u00edas antes hab\u00eda regalado a Popuol por su cumplea\u00f1os.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\">A partir de ese momento todo cambia. Y la relaci\u00f3n id\u00edlica de ambos recorre otros recovecos m\u00e1s intrincados, retorcidos y oscuros. La tensi\u00f3n, la sospecha y el suspense van creciendo hasta llegar a la magistral secuencia final, donde adem\u00e1s no solo eclosionan los sentimientos de ambos, sino que se desencadena la tragedia y la imposibilidad de culminar ese amor. As\u00ed Claude Chabrol da rienda suelta a su manejo del suspense cuando deja a su profesora sola en la noche en la escuela, un edificio grande y antiguo, y o\u00edmos fuera c\u00f3mo el carnicero dice su nombre y quiere entrar. Escaleras, cerrojos, puertas y ventanas&#8230; van pintando esta secuencia de terror creciente. Pero tambi\u00e9n cuando llega el cl\u00edmax con un fundido a negro, Claude Chabrol se convierte en el director m\u00e1s rom\u00e1ntico, y se desvela una declaraci\u00f3n de amor preciosa, pero angustiosa, terrible y tr\u00e1gica. De tal manera, que lleva al espectador de la mano a una historia truculenta de dos almas solitarias&#8230; Entre un hombre que no puede reprimir sus instintos primitivos y una mujer erudita, que hab\u00eda renunciado al amor. Una historia donde uno de los dos no puede sobrevivir, donde un coraz\u00f3n tiene que dejar de latir. La angustia de los dos amantes, los silencios, lo que pudo ser y no fue discurren en un viaje estremecedor en coche, donde uno de ellos puede ver pasar delante de sus ojos el movimiento de las ramas y las hojas de los \u00e1rboles oto\u00f1ales. Chabrol cuenta con el c\u00edrculo rojo de un ascensor para escenificar una muerte y con las notas disonantes de su banda sonora para avisar de que hay algo inc\u00f3modo tras la placidez y el color del mundo rural. Estas notas suenan desde los t\u00edtulos de cr\u00e9dito. Y, s\u00ed habr\u00e1 beso entre los dos amantes, pero no para un final feliz, con probabilidad de un futuro&#8230;<\/p>\n<p align=\"justify\">Esta obra est\u00e1 bajo una\u00a0<a href=\"http:\/\/creativecommons.org\/licenses\/by-nc-nd\/3.0\/es\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">licencia de Creative Commons<\/a>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El rostro de St\u00e9phane Audran, con su pelo corto rubio y sus enormes ojos azules, ocupa la pantalla en los momentos m\u00e1s intensos de El carnicero. 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