{"id":4825,"date":"2017-10-09T21:11:53","date_gmt":"2017-10-09T19:11:53","guid":{"rendered":"http:\/\/hildyjohnson.es\/?p=4825"},"modified":"2017-10-09T21:11:53","modified_gmt":"2017-10-09T19:11:53","slug":"los-condenados-no-lloran-the-damned-dont-cry-1950-vincent-sherman","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/hildyjohnson.es\/?p=4825","title":{"rendered":"Los condenados no lloran (The Damned Don\u2019t Cry, 1950) de Vincent Sherman"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_4826\" style=\"width: 610px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/hildyjohnson.es\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/loscondenadosnolloran.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-4826\" class=\"size-full wp-image-4826\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/hildyjohnson.es\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/loscondenadosnolloran.jpg?resize=584%2C714\" alt=\"Joan Crawford en los brazos de Steve Cochran.\" width=\"584\" height=\"714\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/hildyjohnson.es\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/loscondenadosnolloran.jpg?w=600&amp;ssl=1 600w, https:\/\/i0.wp.com\/hildyjohnson.es\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/loscondenadosnolloran.jpg?resize=245%2C300&amp;ssl=1 245w\" sizes=\"(max-width: 584px) 100vw, 584px\" data-recalc-dims=\"1\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-4826\" class=\"wp-caption-text\">Joan Crawford en los brazos de Steve Cochran.<\/p><\/div>\n<p class=\"western\" align=\"justify\"><i>Los condenados no lloran<\/i> gira alrededor del rostro de Joan Crawford. Y ese rostro tiene dos momentos clave en esta pel\u00edcula que revolotea entre el buen cine negro y el gran melodrama con una enorme sombra de pesimismo envolvi\u00e9ndolo todo. El primer rostro es el de una madre que ve c\u00f3mo su vida se parte en dos, cuando pierde a la persona que m\u00e1s quiere en este mundo. Es el rostro del desgarro. A partir de ese momento, abandona una vida de sometimiento y decide subir escalones sociales y una posici\u00f3n sea como sea&#8230; Aunque tenga que perder su nombre y su origen. Y el segundo rostro es el de una mujer golpeada con violencia, que es consciente de que ya todo est\u00e1 perdido, que de nada le ha servido la huida. Que estaba siendo igualmente sometida. Que sabe que volver\u00e1 otra vez a sus or\u00edgenes y que recupera su identidad a golpes. Es el rostro de la derrota.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\"><!--more--><\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\">Y a la Crawford la acompa\u00f1an tres hombres, tres actores que nunca fueron estrellas, pero que construyen a la perfecci\u00f3n sus personajes: David Brian, Kent Smith y Steve Cochran (con una vida llena de tormenta y final oscuro, y con un magnetismo especial que la pantalla supo captar en sus papeles de chico malo). Los tres personajes masculinos van atando el destino de la protagonista en un callej\u00f3n sin salida. Esta pel\u00edcula de la Warner fue orquestada por Vincent Sherman, un director olvidado y a tener en cuenta, que dirigi\u00f3 a grandes divas como Bette Davis, Ann Sheridad, Ida Lupino&#8230; y Joan Crawford.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\">La protagonista de <i>Los condenados no lloran<\/i> es Ethel Whitehead (que se transformar\u00e1 en la millonaria Lorna Hansen Forbes) y es una ama de casa que vive en casa de sus padres, junto a su marido y su hijo. Es pobre y vive sometida por la dureza de su padre y de su marido, que adem\u00e1s no gana el dinero suficiente para una vida mejor. Un suceso le har\u00e1 romper con su vida e ir convirti\u00e9ndose en Lorna Hansen Forbes. Su nuevo objetivo es alcanzar un estatus social&#8230; Y si para ello tiene que relacionarse con la mafia, no dudar\u00e1 ni un solo instante. Y para trepar se sirve de un honrado contable que por ella ir\u00e1 cayendo en el infierno, y no dudar\u00e1 en vengarse y amargarse, aunque nunca podr\u00e1 esconder sus sentimientos hacia Ethel. A trav\u00e9s de \u00e9l, la protagonista avanzar\u00e1 en un mundo de hombres, y lo har\u00e1 empleando su inteligencia y su sexualidad (pues solo as\u00ed los poderosos la dejan entrar en su mundo). De ese modo llegar\u00e1 hasta el caballero mafioso, la cumbre de la pir\u00e1mide, que esconden tras la apariencia elegante a un verdadero ser brutal. Y que le har\u00e1 saber de la manera m\u00e1s salvaje, que solo es un objeto en sus manos para alcanzar sus intereses (como todos los dem\u00e1s que le rodean), para trepar y trepar. Entre el contable y el mafioso poderoso, surgir\u00e1 la tercera figura: el mat\u00f3n que no se esconde tras ninguna apariencia y que realmente s\u00ed cae a los pies de la que quer\u00eda ser una mantis religiosa para solo comprobar que todo se le ha escapado de las manos.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\">Vincent Sherman no solo encuentra el equilibrio entre el mejor cine negro y el melodrama m\u00e1s desatado, sino que muestra su buen uso del lenguaje cinematogr\u00e1fico y de la puesta en escena. <i>Los condenados no lloran<\/i> tiene una estructura que atrapa desde el primer momento. La pel\u00edcula empieza de manera magistral con el descubrimiento de un cad\u00e1ver, el inicio de una investigaci\u00f3n y la huida de una mujer. Una mujer que regresa a casa de sus padres y all\u00ed, otra vez en su cuarto, coge una fotograf\u00eda&#8230; y empieza un largo <i>flash back<\/i> que explica c\u00f3mo ha llegado a esa situaci\u00f3n. Despu\u00e9s, vuelta al presente y la resoluci\u00f3n final con un \u00faltimo mazazo pesimista por parte de los comentarios de dos periodistas, que cierran la historia.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\"><i>Los condenados no lloran<\/i> cuenta con una escena crud\u00edsima de violencia de g\u00e9nero donde el personaje de Joan Crawford es brutalmente golpeado y donde la c\u00e1mara no se esconde. Y ese momento es toda una rareza, pues no se sol\u00eda explicitar de esa manera este tipo de violencia. Es una pel\u00edcula cruda y directa, donde efectivamente los condenados no lloran, sino que tratan de huir de sus destinos&#8230; Y no pueden.<\/p>\n<div class=\"post-content\">\n<p class=\"western\" align=\"justify\">Esta obra est\u00e1 bajo una\u00a0<a href=\"http:\/\/creativecommons.org\/licenses\/by-nc-nd\/3.0\/es\/\" target=\"_blank\">licencia de Creative Commons<\/a>.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los condenados no lloran gira alrededor del rostro de Joan Crawford. 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