{"id":3749,"date":"2015-05-12T13:34:43","date_gmt":"2015-05-12T11:34:43","guid":{"rendered":"http:\/\/hildyjohnson.es\/?p=3749"},"modified":"2015-05-12T13:34:43","modified_gmt":"2015-05-12T11:34:43","slug":"descubriendo-a-robert-wise-nadie-puede-vencerme-the-set-up-1949la-torre-de-los-ambiciosos-executive-suite-1954","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/hildyjohnson.es\/?p=3749","title":{"rendered":"Descubriendo a Robert Wise. Nadie puede vencerme (The set up, 1949)\/La torre de los ambiciosos (Executive Suite, 1954)"},"content":{"rendered":"<p class=\"western\" align=\"justify\">Hay directores a los que se les recuerda por sus pel\u00edculas m\u00e1s populares y as\u00ed quedan m\u00e1s ocultas grandes obras de su filmograf\u00eda. A Robert Wise se le suele descubrir por <i>West side story<\/i> y <i>Sonrisas y l\u00e1grimas, <\/i>dos pel\u00edculas de g\u00e9nero musical. Pero de pronto indagando un poco en su obra cinematogr\u00e1fica, surge uno de esos directores de Hollywood que dominan el lenguaje visual y saben aplicarlo a todo tipo de g\u00e9neros: buen cine negro, drama, terror o ciencia ficci\u00f3n. As\u00ed van surgiendo otras pel\u00edculas por las que se le identifica como <i>Ultim\u00e1tum a la tierra<\/i> o <i>La mansi\u00f3n encantada<\/i>. Despu\u00e9s empiezas a fijarte en grandes dramas que llevaban su firma como <i>\u00a1Quiero vivir!<\/i> O <i>Marcado por el odio. <\/i>Y seg\u00fan vas indagando, descubres verdaderas joyas en su legado u otras que te demuestran que su puesta en escena y su dominio de la narraci\u00f3n cinematogr\u00e1fica es total. Como las dos pel\u00edculas que conforman esta sesi\u00f3n doble.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\"><strong>Nadie puede vencerme (The set up, 1949)<\/strong><\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/hildyjohnson.es\/wp-content\/uploads\/2015\/05\/thesetup.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-large wp-image-3750\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/hildyjohnson.es\/wp-content\/uploads\/2015\/05\/thesetup-1024x640.png?resize=584%2C365\" alt=\"thesetup\" width=\"584\" height=\"365\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/hildyjohnson.es\/wp-content\/uploads\/2015\/05\/thesetup.png?resize=1024%2C640&amp;ssl=1 1024w, https:\/\/i0.wp.com\/hildyjohnson.es\/wp-content\/uploads\/2015\/05\/thesetup.png?resize=300%2C187&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/hildyjohnson.es\/wp-content\/uploads\/2015\/05\/thesetup.png?w=1280&amp;ssl=1 1280w, https:\/\/i0.wp.com\/hildyjohnson.es\/wp-content\/uploads\/2015\/05\/thesetup.png?w=1168&amp;ssl=1 1168w\" sizes=\"(max-width: 584px) 100vw, 584px\" data-recalc-dims=\"1\" \/><\/a><\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\">Siempre los cr\u00e9ditos te aportan y te descubren informaci\u00f3n interesante. As\u00ed <i>The set up<\/i> es la adaptaci\u00f3n de un poema narrativo de Joseph Moncure March. Y aunque no conozco ese poema original (donde adem\u00e1s el protagonista es un boxeador negro), si destaco este punto es porque la pel\u00edcula, en cierto modo, es un poema visual sobre la figura del perdedor. No hay m\u00e1s que leer el nombre de algunos locales decadentes de esa plaza donde transcurre la trama que hacen referencias al para\u00edso y a los sue\u00f1os. La historia de <i>The set up<\/i> transcurre en un breve periodo de tiempo, como se\u00f1ala el reloj de la calle que abre y cierra la pel\u00edcula&#8230;, donde el boxeador con rostro de Robert Ryan no solo tendr\u00e1 su \u00faltima noche de gloria sino que tambi\u00e9n le seguir\u00e1 la sombra del fracaso y del destino cruel&#8230; o quiz\u00e1 el camino, como cree su desencantada esposa (Audrey Totter), para una nueva oportunidad en la vida.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\">Todo es un poema visual. El ambiente de esa zona de la ciudad donde transcurre la trama. Mientras \u00e9l se prepara para la \u00faltima pelea en el ring, ella pasea reflexiva por las calles. Los rostros de los espectadores. La decadencia que se respira. Esa ventana del hotel que se enciende y se apaga&#8230; y supone una esperanza para el luchador porque es el reflejo de que alguien le espera. La importancia de las sombras, sobre todo en el momento m\u00e1s violento y triste del film donde las sombras de un grupo de jazz se proyectan en una pared de ladrillo, mientras la m\u00fasica adem\u00e1s tapa los gritos de una paliza nocturna que no hace falta que la c\u00e1mara la recoja pues sentimos toda la crudeza del momento. El propio combate, casi a tiempo real (como toda la pel\u00edcula), que modula y carga de tensi\u00f3n y emoci\u00f3n la fuerza de un boxeador fracasado que quiere demostrar a toda costa que a\u00fan puede vencer, porque es lo que sabe hacer, luchar en el ring. La soledad del campe\u00f3n en la habitaci\u00f3n de preparaci\u00f3n despu\u00e9s del combate&#8230; Los m\u00e1s cercanos a \u00e9l le han traicionado, menos su esposa, menos el vendedor de peri\u00f3dicos que admira sus viejas glorias, o los compa\u00f1eros que nada pueden hacer&#8230; La desesperaci\u00f3n del que se siente atrapado&#8230; pero que no ha sucumbido a la corrupci\u00f3n, al fr\u00edo g\u00e1nster de turno.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\"><i>Nadie puede vencerme<\/i> sigue el ritmo del rostro de Robert Ryan, que aflora todos los sentimientos posibles, de hombre duro y golpeado por la vida, de hombre tierno y enamorado, de hombre atormentado y fracasado, de hombre viviendo sus momentos de gloria, de hombre con el terror en el rostro, de hombre derrotado que pide ayuda&#8230;, de hombre que a pesar de los golpes&#8230; sabemos que va a volver a levantarse una y otra vez&#8230; <i>Nadie puede vencerme<\/i> sigue el ritmo de los golpes de la vida, que se reflejan en el ring y en el rostro de los otros compa\u00f1eros de combate del protagonista. Rostros esperanzados, rostros desencantados, rostros del fracaso y de los sue\u00f1os rotos. Y finalmente, <i>Nadie puede vencerme<\/i> sigue el ritmo del tiempo real, de las agujas del reloj que no se detienen a ritmo de jazz.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\"><strong>La torre de los ambiciosos (Executive Suite, 1954)<\/strong><\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/hildyjohnson.es\/wp-content\/uploads\/2015\/05\/latorredelosambiciosos.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-large wp-image-3751\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/hildyjohnson.es\/wp-content\/uploads\/2015\/05\/latorredelosambiciosos-1024x575.jpg?resize=584%2C328\" alt=\"latorredelosambiciosos\" width=\"584\" height=\"328\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/hildyjohnson.es\/wp-content\/uploads\/2015\/05\/latorredelosambiciosos.jpg?resize=1024%2C575&amp;ssl=1 1024w, https:\/\/i0.wp.com\/hildyjohnson.es\/wp-content\/uploads\/2015\/05\/latorredelosambiciosos.jpg?resize=300%2C168&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/hildyjohnson.es\/wp-content\/uploads\/2015\/05\/latorredelosambiciosos.jpg?w=1366&amp;ssl=1 1366w, https:\/\/i0.wp.com\/hildyjohnson.es\/wp-content\/uploads\/2015\/05\/latorredelosambiciosos.jpg?w=1168&amp;ssl=1 1168w\" sizes=\"(max-width: 584px) 100vw, 584px\" data-recalc-dims=\"1\" \/><\/a><\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\">Robert Wise no deja de sorprender en su manera de presentar las historias, de contarlas. En sus decisiones en la puesta en escena que crea potentes escenas, como ocurre con <i>La torre de los ambiciosos<\/i>, con un inicio brutal que atrapa y ya no suelta al espectador. As\u00ed, con c\u00e1mara subjetiva, nos narra los \u00faltimos momentos de un magnate de una empresa de muebles antes de caer fulminado en la calle por un ataque al coraz\u00f3n. A partir de ese momento la lucha por adquirir el puesto, la batalla est\u00e1 servida.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\">La pel\u00edcula es un intenso drama con un reparto incre\u00edble donde los ejecutivos tienen solo unas horas para votar al sucesor. Seg\u00fan el hombre que consiga el poder, la empresa ir\u00e1 por un camino o por otro. Se encuentran los extremos, y los puntos intermedios pero fundamentales para inclinar la balanza a un lado o a otro. Y en esto la pel\u00edcula no ha perdido ni vigencia ni actualidad. Los extremos: ir a por los beneficios econ\u00f3micos, la fr\u00eda contabilidad, sin contar con el producto bien hecho ni preocuparse por el bienestar de los trabajadores y por su trabajo en equipo. Esta opci\u00f3n tiene el rostro de Fredric March. U optar por el trabajo bien hecho, por un producto de calidad y velar por los intereses de los trabajadores. Una opci\u00f3n con cara de William Holden. Despu\u00e9s est\u00e1n los puntos intermedios: la corrupci\u00f3n y el poder por el poder con rostro de Louis Calhern. El que ha estado siempre en la sombra y se sabe todos los entresijos y se maneja estupendamente en los pasillos pero no tiene madera de l\u00edder, un hombre de rostro cansado y desencantado como Walter Pidgeon. El manejable relaciones p\u00fablicas con la cara de Paul Douglas o el que cansado ya de todo solo piensa en su jubilaci\u00f3n con cara de Dean Jagger.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\">El reparto femenino es fuerte tambi\u00e9n en rostros pero sus personajes no est\u00e1n tan bien definidos pues nadan m\u00e1s en el estereotipo. Entre otras cosas porque no hay ninguna que sea ejecutiva determinante que opte tambi\u00e9n al puesto de poder como los hombres. Est\u00e1 el rol de la esposa que apoya y espera al guerrero luchador (June Allyson), la pobre ni\u00f1a rica que sufre en soledad \u2013primero a su padre el magnate y despu\u00e9s a su sucesor, el amante, ambos entregados en cuerpo y alma a la empresa\u2013 pero cuyo voto es fundamental como principal accionista (Barbara Stanwyck), la secretaria con personalidad, amante del relaciones p\u00fablicas que ve c\u00f3mo su relaci\u00f3n no va a ninguna parte (Shelley Winters) y, por \u00faltimo, quiz\u00e1 el personaje femenino m\u00e1s interesante la eficaz secretaria del gran ejecutivo, silenciosa pero que conoce las entra\u00f1as de la empresa y que su rostro lo dice todo hasta quiz\u00e1 reflejar m\u00e1s que la lealtad que sinti\u00f3 por su jefe (Nina Foch).<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\"><i>La torre de los ambiciosos<\/i> no solo tiene ritmo sino que est\u00e1 plagada de detalles que aporta informaci\u00f3n sobre cada uno de los personajes&#8230; a trav\u00e9s de la puesta en escena. Como la presentaci\u00f3n de cada uno de los ejecutivos cuando se les avisa de una importante reuni\u00f3n (d\u00f3nde est\u00e1n sentados y qu\u00e9 est\u00e1n haciendo en el momento en que se les pasa el recado o c\u00f3mo reaccionan&#8230; definen visualmente al personaje). Detalles que hablan y cuentan, como por ejemplo el movimiento de una silla en la sala de reuniones de los ejecutivos. <i>La torre de los ambiciosos<\/i> es otra lecci\u00f3n de cine que aporta Robert Wise sobre c\u00f3mo rodar una historia.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\">Esta obra est\u00e1 bajo una\u00a0<a style=\"color: #000000;\" href=\"http:\/\/creativecommons.org\/licenses\/by-nc-nd\/3.0\/es\/\" target=\"_blank\">licencia de Creative Commons<\/a>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hay directores a los que se les recuerda por sus pel\u00edculas m\u00e1s populares y as\u00ed quedan m\u00e1s ocultas grandes obras de su filmograf\u00eda. 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