{"id":3079,"date":"2014-02-25T14:09:21","date_gmt":"2014-02-25T13:09:21","guid":{"rendered":"http:\/\/hildyjohnson.es\/?p=3079"},"modified":"2014-02-25T14:16:57","modified_gmt":"2014-02-25T13:16:57","slug":"la-ciudadela-the-citadel-1938-de-king-vidor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/hildyjohnson.es\/?p=3079","title":{"rendered":"La ciudadela (The citadel, 1938) de King Vidor"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/hildyjohnson.es\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/laciudadela.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-3080\" alt=\"laciudadela\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/hildyjohnson.es\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/laciudadela-300x211.jpg?resize=300%2C211\" width=\"300\" height=\"211\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/hildyjohnson.es\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/laciudadela.jpg?resize=300%2C211&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/hildyjohnson.es\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/laciudadela.jpg?w=880&amp;ssl=1 880w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" data-recalc-dims=\"1\" \/><\/a><\/p>\n<p>\u2026 King Vidor proporcionaba a sus mejores pel\u00edculas dosis de autenticidad, una autenticidad que traspasa la pantalla. Por c\u00f3mo cuenta las historias, por los detalles que imprime, por los int\u00e9rpretes elegidos\u2026 Y <i>La ciudadela<\/i> no es una excepci\u00f3n en esta caracter\u00edstica de su cine. As\u00ed la pel\u00edcula pivota entre un tema principal con m\u00faltiples ramas que enriquecen su visionado. Si bien observamos un camino entre los ideales y la vocaci\u00f3n profesional y la p\u00e9rdida de estos ante el enriquecimiento f\u00e1cil, la falta de \u00e9tica y un olvido del fin de la profesi\u00f3n\u2026 tambi\u00e9n se refleja la complicidad posible entre un matrimonio o la fuerza de las verdaderas amistades&#8230;<\/p>\n<p>Tengo la inmensa suerte de \u2018pasearme\u2019 por distintos blogs riqu\u00edsimos en contenidos de los que aprendo cada d\u00eda. Y en esos blogs descubro nuevas miradas, otras visiones, pel\u00edculas que no conoc\u00eda, otras que no recordaba u otras que nunca he podido ver, an\u00e1lisis originales\u2026 y mucha, mucha pasi\u00f3n por el cine. As\u00ed que, como es habitual, me encontraba un d\u00eda navegando por uno de ellos, viajando por la sala oscura de Victor y empec\u00e9 a leer su texto, siempre filos\u00f3fico, siempre desde una mirada especial, sobre <i>La ciudadela<\/i>. Y me dije: esta pel\u00edcula tengo que conseguirla como sea y que salga pronto del ba\u00fal de pel\u00edculas pendientes. Y misi\u00f3n cumplida. Gracias, Victor.<\/p>\n<p>En la imprescindible autobiograf\u00eda de King Vidor, <i>Un \u00e1rbol es un \u00e1rbol,<\/i> el cineasta recuerda con cari\u00f1o y placidez su viaje a Inglaterra para el rodaje de la pel\u00edcula. Recuerda un rodaje agradable, placentero, tranquilo\u2026 y eso se \u2018respira\u2019 mientras vas viendo la pel\u00edcula. \u2018Respiras\u2019 que todos los implicados est\u00e1n disfrutando con lo que nos est\u00e1n contando.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s King Vidor alaba a todos sus actores, y en especial realiza una hermosa radiograf\u00eda (y transformaci\u00f3n) de su protagonista, Robert Donat. C\u00f3mo trabajaba cuidadosamente hasta el m\u00e1s m\u00ednimo detalle de su personaje. Y esos matices tambi\u00e9n el espectador los siente. Vidor explica que le llam\u00f3 la atenci\u00f3n lo enfermizo y poquita cosa que le pareci\u00f3 Donat (protagonista tambi\u00e9n de <em>39 escalones<\/em>&#8230;)\u00a0la primera vez que le vio\u2026 y luego c\u00f3mo se fue entusiasmando por la entrega generosa del actor a su personaje y a la pel\u00edcula\u2026 y c\u00f3mo se va transformando ante su mirada en una gran presencia\u2026<\/p>\n<p>Otra cosa importante que se\u00f1ala es c\u00f3mo hubo un momento que no sab\u00edan c\u00f3mo continuar la historia (su material de origen era una novela). El bache se encontraba en c\u00f3mo hacer que el protagonista \u2018despertara\u2019 y volviera de nuevo a sus ideales y a su vocaci\u00f3n intacta. Que realmente escuchara a su sabia esposa cuando en un momento le dice que \u00e9l no trabaja para ganar dinero sino para transformar a la humanidad (y esta premisa no es v\u00e1lida tan s\u00f3lo para la profesi\u00f3n que ejerce el protagonista sino para la mayor\u00eda de profesiones). Hasta que de pronto se les ocurri\u00f3 que el mejor amigo del protagonista podr\u00eda sufrir un accidente de tr\u00e1fico y que \u00e9ste fuese operado por uno de los nuevos amigos de profesi\u00f3n del protagonista\u2026 a partir de lo que ah\u00ed ocurre\u2026 el despertar doloroso cobra todo su sentido.<\/p>\n<p><i>La ciudadela<\/i> cuenta unos a\u00f1os cruciales en la vida de un joven m\u00e9dico (Robert Donat). Inicia su carrera m\u00e9dica con inexperiencia, ilusiones, sue\u00f1os, ideales y un fuerte sentido de la \u00e9tica m\u00e9dica que le hace enfrentarse con pacientes y compa\u00f1eros. Nada le para. Trabajador e investigador incansable ning\u00fan obst\u00e1culo se le pone en medio para ejercer con la mejor calidad posible su profesi\u00f3n y con el mayor respeto hacia sus pacientes, tan complejos, tan humanos. Sus primeros puestos son como m\u00e9dico rural en zonas mineras donde la pobreza y la ignorancia asolan a sus habitantes\u2026 y donde muchos compa\u00f1eros de profesi\u00f3n \u2018aprovechan\u2019 esa situaci\u00f3n. La lucha le desgasta hasta tales niveles que cuando empieza a trabajar en Londres y se encuentra con un grupo de nuevos m\u00e9dicos a los que les interesa m\u00e1s enriquecerse que la propia profesi\u00f3n, no duda en incorporarse al grupo. Le ha pillado en un momento en que se encuentra cansado de obst\u00e1culos y de ser \u2018expulsado\u2019 de todos los sitios donde trabaja, de no poder prosperar y llevar una vida tranquila junto a su mujer. Entonces con ese nuevo grupo de \u2018profesionales\u2019 (donde nos encontramos con un jovenc\u00edsimo Rex Harrison) siente tiene que luchar menos y que es m\u00e1s valorado por lo que tiene que por lo que es\u2026 hasta que su mejor amigo y su esposa (siempre a su lado, siempre cr\u00edtica) le recuerdan su verdadera pasi\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero luego hay otras muchas historias que complementan el devenir del joven m\u00e9dico. Y entre ellas se encuentra la relaci\u00f3n que establece con su compa\u00f1era de vida. La joven maestra del primer pueblo donde trabaja (una maravillosa, natural y aut\u00e9ntica Rosalind Russell). Todas las escenas protagonizadas por ambos son una aut\u00e9ntica delicia, \u2018otra pel\u00edcula\u2019 entra\u00f1able. Su primer encuentro infructuoso en la escuela, su conversaci\u00f3n en la consulta, una declaraci\u00f3n de amor absolutamente genial (donde aparentemente no hay c\u00e1bida para el romanticismo\u2026 y sin embargo lo hay, y mucho), los dos compartiendo una taza de chocolate despu\u00e9s de un momento de peligro, ambos trabajando juntos en la investigaci\u00f3n de enfermedades, ella preocupada ante la p\u00e9rdida de objetivos y de pasi\u00f3n de su amado\u2026<\/p>\n<p>La pel\u00edcula de Vidor est\u00e1 llena de detalles y matices que hacen inolvidable su visionado. La vida y las duras condiciones de trabajo en los pueblos mineros, el cuidado en el reflejo de los interiores de las casas humildes, la falta de dotaci\u00f3n y medios de los m\u00e9dicos rurales en sus consultas, la lucha infructuosa contra las altas instancias para la investigaci\u00f3n y erradicaci\u00f3n de enfermedades\u2026 Y por otra parte en Londres, c\u00f3mo algunas cl\u00ednicas privadas se aprovechan de sus clientes para sacarles la m\u00e1xima cantidad de dinero posible con tratamientos in\u00fatiles o la falta de atenci\u00f3n y abandono para aquellos ciudadanos que no tienen posibilidad de pagar por su curaci\u00f3n\u2026, las luchas entre colegas por mantener su influencia de poder, las trabas a la investigaci\u00f3n y a la denuncia de malas pr\u00e1cticas\u2026<\/p>\n<p>Y por \u00faltimo King Vidor vuelve a mostrar que es grande como director. Con aparente sencillez realiza puro cine. As\u00ed es capaz de en un paseo de un m\u00e9dico feliz que acaba de salvar la vida a un reci\u00e9n nacido, enfrentarle con la muerte y la enfermedad cuando a trav\u00e9s de la ventana ve c\u00f3mo unos vecinos se encuentran alrededor de una tumba y c\u00f3mo en la ventana hay un c\u00e1rtel que anuncia las fiebres tifoideas que est\u00e1 en manos de la administraci\u00f3n solucionarlas (un arreglo y cambio de las alcantarillas) pero no quieren iniciar las obras ni gastar el dinero que supone\u2026 El doctor en un instante se da cuenta de que su lucha tiene que ser contin\u00faa e incansable. O la citada declaraci\u00f3n de amor a una Rosalind Russell en bicicleta y con boina de un hombre que tiene claro que ella es su compa\u00f1era y que adem\u00e1s la necesita para que le den un puesto de trabajo\u2026 O la bajada a los infiernos, una mina insegura, para salvar la vida a un compa\u00f1ero atrapado\u2026 As\u00ed como el reflejo natural de los momentos cotidianos como las comidas en un restaurante italiano\u2026<\/p>\n<p>No ser\u00e1 la \u00faltima vez que la vea.<\/p>\n<p>Esta obra est\u00e1 bajo una <a href=\"http:\/\/creativecommons.org\/licenses\/by-nc-nd\/3.0\/es\/\" target=\"_blank\">licencia de Creative Commons<\/a>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; \u2026 King Vidor proporcionaba a sus mejores pel\u00edculas dosis de autenticidad, una autenticidad que traspasa la pantalla. 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