{"id":2710,"date":"2013-07-19T12:33:36","date_gmt":"2013-07-19T10:33:36","guid":{"rendered":"http:\/\/hildyjohnson.es\/?p=2710"},"modified":"2013-07-19T12:33:36","modified_gmt":"2013-07-19T10:33:36","slug":"the-master-de-paul-thomas-anderson","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/hildyjohnson.es\/?p=2710","title":{"rendered":"The Master de Paul Thomas Anderson"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/hildyjohnson.es\/wp-content\/uploads\/2013\/07\/themaster.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-2711\" alt=\"themaster\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/hildyjohnson.es\/wp-content\/uploads\/2013\/07\/themaster.jpg?resize=584%2C315\" width=\"584\" height=\"315\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/hildyjohnson.es\/wp-content\/uploads\/2013\/07\/themaster.jpg?w=800&amp;ssl=1 800w, https:\/\/i0.wp.com\/hildyjohnson.es\/wp-content\/uploads\/2013\/07\/themaster.jpg?resize=300%2C162&amp;ssl=1 300w\" sizes=\"(max-width: 584px) 100vw, 584px\" data-recalc-dims=\"1\" \/><\/a><\/p>\n<p>En el mismo a\u00f1o que John Huston mostraba en un documental, <i>Let there be light<\/i> (1946)<i>,<\/i> los traumas que provocaba la guerra en un grupo de soldados, Edward Dmytryk estrenaba una pel\u00edcula, <i>Hasta el fin del tiempo<\/i> (<i>Till the end of time<\/i>), donde en clave de ficci\u00f3n se narraba la dificultad con la que se encontraban tres soldados para incorporarse a la sociedad civil despu\u00e9s de la contienda. En la pel\u00edcula de Dmytryk se incorporaba una escena final escalofriante en la que un grupo de hombres en un bar trataban de captar a los tres protagonistas, totalmente desubicados, para formar parte de una asociaci\u00f3n que presum\u00eda de querer \u2018arreglar\u2019 Am\u00e9rica pero exig\u00eda unos requisitos para pertenecer a ella: \u201cni negros, ni jud\u00edos, ni cat\u00f3licos\u201d. Este hecho sirve para despertar a los tres excombatientes que pelean contra estos hombres y su naciente fascismo (paradojas de la vida, contra lo que se hab\u00eda combatido) y como revulsivo para volver a la sociedad como ciudadanos libres.<\/p>\n<p>Diez a\u00f1os despu\u00e9s Nicholas Ray dirig\u00eda <i>M\u00e1s poderoso que la vida<\/i> (<i>Bigger than life<\/i>) donde un padre de familia de clase media cae bajo los efectos de una droga y se transforma en un personaje tir\u00e1nico y ultrareligioso. Ray de esta manera advert\u00eda sobre los sentimientos ocultos pero latentes en la sociedad de clase media norteamericana de los a\u00f1os cincuenta (<i>american way of life<\/i>). Una sociedad que part\u00eda de unos comportamientos enfermizos capaz de generar intolerancia, crueldad, fanatismo religioso y crear un vac\u00edo a todo aquel que supone una amenaza de ese \u2018orden\u2019 porque vive, piensa o siente de otra manera. Curiosamente <i>Let there be light<\/i> no la distribuy\u00f3 el Ej\u00e9rcito de los Estados Unidos (pues fue encargado por este organismo a Huston) hasta 1980, <i>Till the end of time<\/i> cay\u00f3 pronto en olvido y trajo problemas a su realizador durante la Caza de Brujas, y por \u00faltimo, <i>Bigger than life<\/i> es de las pel\u00edculas m\u00e1s olvidadas de Ray. Sin embargo las tres documentan y analizan un periodo hist\u00f3rico de Norteam\u00e9rica, un periodo que trata de ser ocultado pero que est\u00e1 ah\u00ed, que existe, y que constituye parte del alma de un pa\u00eds. Paul Thomas Anderson sigue esta estela inc\u00f3moda, esta forma de contar la historia, ese relato que comienza despu\u00e9s de la Segunda Guerra Mundial donde un pa\u00eds traumatizado levanta sus cimientos para continuar. Y as\u00ed entendemos el surgimiento de grupos religiosos y pol\u00edticos, el <i>american way of life<\/i>, el anticomunismo que desemboca en la Caza de Brujas, los primeros cimientos para la Guerra Fr\u00eda\u2026<\/p>\n<p>Paul Thomas Anderson sigue as\u00ed su trayectoria de cronista hist\u00f3rico de Am\u00e9rica\u00a0 pero desde una perspectiva especial. Disecciona los mecanismos de poder y sus efectos perniciosos, las complejas relaciones humanas en una comunidad determinada, la psicolog\u00eda oscura del ser humano, y la vulnerabilidad y fragilidad de las personas\u2026 aspectos que se convierten en motores de la Historia. Los a\u00f1os setenta tuvieron su radiograf\u00eda en <i>Boogie nights<\/i>, los noventa quedaron reflejados en <i>Magnolia<\/i>, la Am\u00e9rica anterior a la crisis del 29 que construye las bases del capitalismo en <i>Pozos de ambici\u00f3n<\/i> y la Am\u00e9rica de los 50 en <i>The Master<\/i>.<\/p>\n<p><i>The Master<\/i> no es una pel\u00edcula f\u00e1cil porque presenta una estructura cinematogr\u00e1fica hipn\u00f3tica e inconexa. Atrae de manera poderosa pero es un relato cinematogr\u00e1fico fracturado donde el espectador debe entrar en el juego. Es como si Paul Thomas Anderson aplicara al espectador \u2018la terapia\u2019 a la que somete el gur\u00fa Lancaster Dodd (Philipp Seymour Hoffman) a su disc\u00edpulo Freddie Quell (Joaquin Phoenix). Como si Anderson aplicara la hipnosis y nos dejara al descubierto el inconsciente y su desorden para poder construir un armaz\u00f3n coherente. As\u00ed ante los ojos del que mira se suceden una serie de im\u00e1genes con una carga simb\u00f3lica que ha de descifrar\u2026<\/p>\n<p>Los que esperan, por tanto, un retrato que se inspire en el creador de la Cienciolog\u00eda, Ron Hubbard no encontrar\u00e1n los que buscan. Lo que plantea Paul Thomas Anderson va m\u00e1s all\u00e1. Los que buscan un retrato \u2018identificado\u2019 de los a\u00f1os cincuenta tal y como se ha reflejado en el cine, se encontrar\u00e1n con unos a\u00f1os cincuenta metaf\u00f3ricos, con una radiograf\u00eda de una d\u00e9cada con achaques y enfermedades. Ya lo explica Freddie Quell en un momento determinado, cuando va en busca de un recuerdo, una chica llamada Doris\u2026 pero que, como dice de manera ir\u00f3nica, no es como la Doris Day del cine. Doris Day represent\u00f3 esos \u2018a\u00f1os cincuenta\u2019 que s\u00ed perduran en la memoria cin\u00e9fila entre confidencias de medianoche.<\/p>\n<p><i>The Master<\/i> es de esas pel\u00edculas que no es suficiente con verlas una sola vez. Que con cada nuevo visionado se descubrir\u00e1 una nueva capa de la cebolla. A pesar de que Paul Thomas Anderson opt\u00f3 por rodarla en 65 mm (el negativo de las pel\u00edculas \u00e9picas a lo <i>Lawrence de Arabia<\/i>) es una pel\u00edcula de un intimismo escalofriante que desnuda almas. Y sin embargo hay escenas de deslumbrante belleza que nos hipnotizan: todo ese para\u00edso perdido que transcurre en el mar donde Quell sinti\u00f3 algo parecido a la felicidad junto a una mu\u00f1eca de arena desnuda. Esa huida de Quell en unos campos de cultivo tras un inesperado accidente. O esas carreras en moto hacia un punto determinado\u2026 Pero tambi\u00e9n esos interrogatorios o sesiones de terapia que encierran al espectador en un habit\u00e1culo junto a los protagonistas. Todo regado con una m\u00fasica inquietante y disonante de Jonny Greenwood o con esas canciones tristes de los a\u00f1os cincuenta convirti\u00e9ndose la banda sonora en un personaje m\u00e1s, en una pieza m\u00e1s que encajar en el puzle.<\/p>\n<p>Una de las claves fundamentales de <i>The Master<\/i> es esa relaci\u00f3n reflejada entre el gur\u00fa y el hombre traumatizado por la guerra (que arrastraba ya otros traumas) que interpretan de manera especial y excepcional Philipp Seymour Hoffman y un prodigioso Joaquin Phoenix (que habla con ese cuerpo encorvado). Y que refleja magistralmente la cr\u00edtica final de Paul Thomas Anderson a la manipulaci\u00f3n, mentira y fracaso de las \u2018nuevas religiones\u2019. Es esa relaci\u00f3n la que nos ayuda a construir el puzle y a salir del estado de hipnosis, es esa relaci\u00f3n donde Thomas Anderson nos deja claro lo que cuenta. As\u00ed asistimos al intento de Dodds de aplicar sus \u2018ense\u00f1anzas\u2019 a la bestia incontrolada. Y, con regocijo, somos testigos del \u2018fracaso\u2019 del lavado de cerebro continuo al que someten a Quells (el elemento perturbador que nunca deja de serlo). Quells devastado y errante \u2018parodia\u2019 al final con una mujer en la cama las ense\u00f1anzas del maestro, \u00e9l ha optado por la libertad personal (por seguir su libre albedr\u00edo) aunque siga en el camino de la soledad y por aferrarse a su propio para\u00edso (ese mar con una mu\u00f1eca de arena desnuda). \u00c9l ha optado por su manera de \u2018mirar\u2019 el mundo (una de sus muchas profesiones es la de fot\u00f3grafo).<\/p>\n<p>El gur\u00fa es consciente de que ha sido vencido por el alumno en esa conversaci\u00f3n final entre los dos en Inglaterra en la cual le dice que si puede vivir sin servir a ning\u00fan hombre que le avise, que le cuente la f\u00f3rmula para conseguirlo\u2026 para entonar a continuaci\u00f3n una especie de canci\u00f3n de amor que hace a Quells echar una l\u00e1grima furtiva. Esta conversaci\u00f3n ejemplifica la rica y compleja relaci\u00f3n que se ha establecido entre ambos desde su primer encuentro. El gur\u00fa envidia (y ama) esa \u2018libertad\u2019 del perdedor Quells, nadie apuesta por \u00e9l pero nadie le doblega. Y a Quells la relaci\u00f3n con el gur\u00fa le ha servido para \u2018elegir\u2019 libremente su sino. Para tener un espejo en el que reflejarse.<\/p>\n<p>El tercer personaje que parece sacado de una pel\u00edcula de terror es la fr\u00eda, compleja e impasible Peggy (Amy Adams), la mujer de Dodds, y el verdadero cerebro de la \u2018nueva religi\u00f3n\u2019. En realidad, ella sabe emplear el carisma de su esposo y agazapar su animalidad para \u2018enga\u00f1ar\u2019 a los otros y formar as\u00ed una sociedad recta donde nadie se salga del camino, que preserve el american way of life. Peggy quiere eliminar de su camino a Quells porque es claramente una pieza discordante que hace saltar en mil pedazos su enga\u00f1osa filosof\u00eda. Act\u00faa en la sombra y sin alterarse en exceso, poco a poco afianza el imperio. Da\u00f1ina, es m\u00e1s peligrosa que Dodds, ya que \u00e9ste se muestra imperfecto en varios momentos y vulnerable. Ella apenas pierde los nervios y su sonrisa helada.<\/p>\n<p><i>The Master<\/i> de Paul Thomas Anderson deja m\u00faltiples puertas abiertas. En cada visionado cruzaremos un umbral diferente\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><i>(Este texto lo publiqu\u00e9 en el blog Cinefilias y cinofobias el 8 de enero de 2013)<\/i><\/p>\n<p>Esta obra est\u00e1 bajo una <a href=\"http:\/\/creativecommons.org\/licenses\/by-nc-nd\/3.0\/es\/\" target=\"_blank\">licencia de Creative Commons<\/a>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el mismo a\u00f1o que John Huston mostraba en un documental, Let there be light (1946), los traumas que provocaba la guerra en un grupo de soldados, Edward Dmytryk estrenaba una pel\u00edcula, Hasta el fin del tiempo (Till the end &hellip; <a href=\"https:\/\/hildyjohnson.es\/?p=2710\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","enabled":false},"version":2}},"categories":[9],"tags":[261,173,231,164,260,58,259,34,119],"class_list":["post-2710","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-criticas-para-el-siglo-xxi","tag-anos-50","tag-cine-belico","tag-cine-y-filosofia","tag-creencias-religiosas","tag-edward-dmytryk","tag-john-huston","tag-nicholas-ray","tag-sexualidad","tag-violencia"],"jetpack_publicize_connections":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v23.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>The Master de Paul Thomas Anderson - El blog de Hildy Johnson<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/hildyjohnson.es\/?p=2710\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"The Master de Paul Thomas Anderson - El blog de Hildy Johnson\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"En el mismo a\u00f1o que John Huston mostraba en un documental, Let there be light (1946), los traumas que provocaba la guerra en un grupo de soldados, Edward Dmytryk estrenaba una pel\u00edcula, Hasta el fin del tiempo (Till the end &hellip; 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