{"id":2442,"date":"2013-03-09T19:46:32","date_gmt":"2013-03-09T18:46:32","guid":{"rendered":"http:\/\/hildyjohnson.es\/?p=2442"},"modified":"2013-03-09T19:53:10","modified_gmt":"2013-03-09T18:53:10","slug":"12-hombres-sin-piedad-12-angry-men-1957-de-sidney-lumet","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/hildyjohnson.es\/?p=2442","title":{"rendered":"12 hombres sin piedad (12 angry men, 1957) de Sidney Lumet"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/hildyjohnson.es\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/docehombressinpiedad.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-large wp-image-2443\" alt=\"docehombressinpiedad\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/hildyjohnson.es\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/docehombressinpiedad-1024x576.png?resize=584%2C328\" width=\"584\" height=\"328\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/hildyjohnson.es\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/docehombressinpiedad.png?resize=1024%2C576&amp;ssl=1 1024w, https:\/\/i0.wp.com\/hildyjohnson.es\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/docehombressinpiedad.png?resize=300%2C168&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/hildyjohnson.es\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/docehombressinpiedad.png?w=1920&amp;ssl=1 1920w, https:\/\/i0.wp.com\/hildyjohnson.es\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/docehombressinpiedad.png?w=1168&amp;ssl=1 1168w, https:\/\/i0.wp.com\/hildyjohnson.es\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/docehombressinpiedad.png?w=1752&amp;ssl=1 1752w\" sizes=\"(max-width: 584px) 100vw, 584px\" data-recalc-dims=\"1\" \/><\/a><\/p>\n<p>Sidney Lumet pertenec\u00eda a esa generaci\u00f3n de directores de cine que comenzaron su formaci\u00f3n en la televisi\u00f3n (como por ejemplo John Frankenheimer, Stanley Kramer, Arthur Penn o Martin Ritt). Cuando debut\u00f3 en el cine ya ten\u00eda una carrera televisiva a sus espaldas y fue con uno de los dramas judiciales m\u00e1s m\u00edticos: <i>12 hombres sin piedad<\/i>. Esta pieza fue escrita por Reginald Rose precisamente para televisi\u00f3n (despu\u00e9s realiz\u00f3 una versi\u00f3n para los escenarios de teatro y escribi\u00f3 el guion para la pel\u00edcula). Se emiti\u00f3 por primera vez en la CBS el 20 de septiembre de 1954 en el programa <i>Studio One.<\/i> Y a Henry Fonda le encant\u00f3 el proyecto. Tanto que se convirti\u00f3 en productor y no par\u00f3 hasta llevarla a cabo para la pantalla grande. Y su sue\u00f1o se convirti\u00f3 en realidad con Lumet como director. Fue una de las pel\u00edculas de las que m\u00e1s orgulloso se sinti\u00f3 el actor (junto a <i>Incidente en Ox-Bow<\/i> y <i>Las uvas de la ira<\/i>).<\/p>\n<p>Sidney Lumet desarrolla toda la trama en un cuarto: donde un jurado, doce hombres, delibera sobre la culpabilidad o inocencia de un joven (18 a\u00f1os) al que se le ha acusado de asesinar a su padre. Y sin embargo logra que el espectador est\u00e9 pegado a la butaca durante todo su metraje\u2026 por varios motivos.<\/p>\n<p>El primero, un gran reparto, doce actores que construye cada uno un personaje definido y una manera de comportarse ante la misi\u00f3n que tienen encomendada. Dependiendo del voto de inocente o culpable el joven ir\u00e1 a la silla el\u00e9ctrica o no. En un principio todos est\u00e1n dispuestos a que la deliberaci\u00f3n termine pronto. Parece un caso bastante claro. Lo que quieren es votar e irse a sus hogares u otros menesteres. Pero en esa primera votaci\u00f3n el jurado n\u00famero 8 (no sabemos el nombre de ninguno de los personajes excepto al final en el que tan s\u00f3lo nos enteramos del nombre del jurado n\u00famero 8 y de jurado n\u00famero 9) vota inocente. Como no hay unanimidad tienen que empezar a deliberar. El jurado n\u00famero 8\u00a0 explica que no est\u00e1 del todo seguro sobre su inocencia pero que tiene varias dudas razonables y un respeto inmenso por la tarea encomendada. Cree el muchacho se merece que piensen y que su voto sea tras un razonamiento justo de todas las pruebas presentadas en el juicio. El jurado n\u00famero 8 es cr\u00edtico con c\u00f3mo se ha llevado a cabo el juicio, piensa que todo el mundo ha dado por hecho la culpabilidad del joven y que ni siquiera el abogado defensor (uno de oficio) se ha molestado en llevar a cabo una buena defensa. Cree que si hay m\u00e1s de una duda razonable (como les ha recordado antes de entrar en la sala un juez cansino) deben plantearse el voto. En tiempo real (una hora y media m\u00e1s o menos) poco a poco cada personaje y por motivos diferentes van cambiando su parecer\u2026<\/p>\n<p>En segundo lugar la tensi\u00f3n y el ambiente que \u2018se respira\u2019 en la sala y una buena labor de fotograf\u00eda en ese sentido (aumentando esa sensaci\u00f3n de agobio en buen blanco y negro por el gran Boris Kaufman). Es un d\u00eda asfixiante, el ventilador no funciona, las ventanas no se abren bien, hay una sensaci\u00f3n de agobio ante una mesa enorme y las sillas. De falta de espacio, de atm\u00f3sfera irrespirable. Despu\u00e9s se desata una tormenta. Da la sensaci\u00f3n de doce hombres encerrados en una especie de jaula de la que no pueden salir sin haber solucionado lo que tienen entre manos.<\/p>\n<p>Y el tercero unos di\u00e1logos y un ritmo potente donde cada uno puede ver reflejados comportamientos reconocibles en los distintos grupos sociales en los que nos movemos. A trav\u00e9s de esas dudas razonables, las discusiones de estos hombres y sus cambios de voto vemos un microcosmos social representado donde cada uno tiene un papel especial asignado.<\/p>\n<p><em>Doce hombres sin piedad<\/em> no dio muchos dividendos en taquilla. No fue un \u00e9xito de p\u00fablico. Sin embargo, con los a\u00f1os se ha convertido en todo un cl\u00e1sico y un referente de cine y juicios.<\/p>\n<p>Merece la pena, porque es uno de sus mejores logros, el analizar a cada uno de los miembros del jurado que adem\u00e1s poseen el rostro de actores carism\u00e1ticos con carreras televisivas, cinematogr\u00e1ficas y teatrales a sus espaldas. Todos los rostros nos suenan y todos est\u00e1n incre\u00edbles en sus composiciones. Ninguno sobra. Todos tienen sus matices. Sus personajes est\u00e1n perfectamente construidos. Si nos fijamos bien en el fotograma, sabremos qui\u00e9n es qui\u00e9n. Empezamos por el personaje que est\u00e1 de pie y luego continuamos a la derecha.<\/p>\n<p><strong>Jurado 1: Martin Balsam<\/strong><\/p>\n<p>\u00c9l es el presidente del jurado. Trata de llevar con disciplina y como obligaci\u00f3n el puesto que tiene asignado aunque tambi\u00e9n denota que tiene ganas de que acabe pronto la deliberaci\u00f3n y se queda sorprendido cuando ve que se va a discutir sobre el caso. A veces se siente saturado ante su funci\u00f3n e incluso se enfada con quienes se quejan y les invita a que ocupen su puesto. Nunca deja clara su posici\u00f3n ni por qu\u00e9 cambia su voto. Se ve que es un buen hombre que tienen ganas de realizar bien sus obligaciones como ciudadano.<\/p>\n<p>Martin Balsam le da su rostro y fue un actor secundario carism\u00e1tico al que se le puede recordar en distintos papeles. Su carrera fue larga pero sin duda nos viene a la memoria por dos papeles: uno como el \u00fanico detective que llega al hogar de Norman Bates en <i>Psicosis\u2026<\/i> y no acaba muy bien parado. Y otro como ese productor exc\u00e9ntrico, hortera y millonario que se declara descubridor de Holly Golightly en <i>Desayuno con diamantes<\/i>.<\/p>\n<p><strong>Jurado 2: John Fiedler<\/strong><\/p>\n<p>Es un empleado de banca apocado y convencido de la importancia de pertenecer a un jurado. Escucha a unos y a otros y se acerca a uno y a otros sin definirse claramente. Va construy\u00e9ndose su propia opini\u00f3n seg\u00fan cree \u00e9l que har\u00eda un buen ciudadano. No pierde la calma pero no le gusta que se metan con \u00e9l o no le traten de un modo correcto.<\/p>\n<p>John Fiedler trabaj\u00f3 bastante m\u00e1s en la televisi\u00f3n que en el cine. Se le puede recordar como uno de los personajes m\u00e1s relevantes que acompa\u00f1a las aventuras de Jack Lemonn y Walter Matthau en <i>La extra\u00f1a pareja<\/i>. Para los amantes del cine de animaci\u00f3n siempre dobl\u00f3 al personaje de Disney, Piglet en las historias de Winnie the Pooh.<\/p>\n<p><strong>Jurado 3: Lee J. Cobb<\/strong><\/p>\n<p>El jurado 3 es un hombre hecho a s\u00ed mismo. Un peque\u00f1o empresario que pose\u00e9 una lavander\u00eda con varios trabajadores de la que se siente orgulloso. Tiene unas complejas relaciones con su joven hijo. Sus miedos, frustraciones, odio y violencia las vuelca en el joven acusado. Est\u00e1 acostumbrado a hacer su santa voluntad, \u00e9l no discute, ordena. No dialoga, si alguien es contrario a su parecer pelea y se vuelve agresivo. Emplea el miedo y el grito como armas de persuasi\u00f3n. Todo esconde su sentimiento de culpa por no haber sido un buen padre.<\/p>\n<p>Lee J. Cobb tiene un rostro que no se olvida. Fue un secundario de oro y tiene en su carrera un buen n\u00famero de pel\u00edculas inolvidables con personajes de car\u00e1cter. Una de sus creaciones m\u00e1s famosas es la de mafioso de los puertos en <i>La ley del silencio<\/i>. Pero su presencia es recordada en films como <i>Los hermanos Karamazov<\/i>, <i>\u00c9xodo<\/i> o <i>El exorcista<\/i>.<\/p>\n<p><strong>Jurado 4: E. G. Marshall<\/strong><\/p>\n<p>Fr\u00edo y calculador, es corredor de bolsa. Y parece inmutable en sus criterios y razonamientos. No suda. No se altera. Y trata de relacionarse lo menos posible con sus compa\u00f1eros de sala. Es el que se muestra m\u00e1s racional a la hora de defender sus argumentos de culpabilidad\u2026 Parece imposible hacerle cambiar de parecer hasta que logran crear en \u00e9l una duda razonable\u2026 que le deja sin argumentos.<\/p>\n<p>E. G. Marshall se convirti\u00f3 en un popular actor de radio pero tambi\u00e9n tuvo sus apariciones estelares en la pantalla grande. As\u00ed tiene personajes secundarios de importancia en la interesante <i>Ciudad sin piedad<\/i> (otro drama judicial) o en la impresionante <i>La jaur\u00eda humana<\/i>. Y es uno de los protagonistas de una pel\u00edcula que todav\u00eda no he visto pero me interesa much\u00edsimo que forma parte de la corriente realista norteamericana: <i>La noche de los maridos<\/i> (<i>The bachelor party<\/i>, 1957).<\/p>\n<p><strong>Jurado 5: Jack Klugman<\/strong><\/p>\n<p>Ha crecido en el mismo ambiente que el acusado y sabe cu\u00e1les son las circunstancias del joven y c\u00f3mo ha sido su d\u00eda a d\u00eda. Conoce la violencia que se respira en su ambiente e imagina los golpes continuos que ha recibido el joven. Ha vivido en su vencidario. Varias veces se siente agredido por otros componentes del jurado que no dan el mismo valor, ni los mismos derechos ni oportunidades a las personas que vienen de barrios marginales. Se siente menospreciado y por ello identificado con la situaci\u00f3n del joven. Nota c\u00f3mo hay prejuicios por parte de un mont\u00f3n de miembros del jurado\u2026 al principio siente a todo el mundo en contra pero seg\u00fan se va desarrollando la deliberaci\u00f3n se siente m\u00e1s apoyado y libre para dar su opini\u00f3n.<\/p>\n<p>Jack Klugman fue un actor sobre todo conocido por sus papeles en la televisi\u00f3n. Uno de sus papeles televisivos m\u00e1s recordados fue el de la serie <i>La extra\u00f1a pareja<\/i> (que llevaba a la caja peque\u00f1a la famosa pel\u00edcula de Jack Lemmon y Walter Matthau). En cine se le recuerda en un rol secundario en <i>D\u00edas de vino y rosas<\/i>.<\/p>\n<p><strong>Jurado 6: Edward Binns<\/strong><\/p>\n<p>Un hombre trabajador, es pintor de profesi\u00f3n, y respetuoso con sus compa\u00f1eros. Se altera cuando ve que alguno no trata bien al m\u00e1s mayor de los miembros del jurado o cuando hay faltas de respeto. Aunque en un principio se muestra poco reacio a dar su opini\u00f3n o a pensar en el caso, poco a poco se va metiendo en el caso y apasion\u00e1ndose con su papel ah\u00ed, en el grupo. Empieza a importarle el paradero de ese chico al que est\u00e1n juzgando y a considerar importante lo que hacen.<\/p>\n<p>Edward Binns, como mucho de sus compa\u00f1eros de pel\u00edcula, trabaj\u00f3 bastante en televisi\u00f3n y en escenarios teatrales. En el cine tuvo papeles secundarios en pel\u00edculas como <i>Con la muerte en los talones, Vencedores y vencidos, Patton<\/i> o <i>Veredicto final<\/i>.<\/p>\n<p><strong>Jurado 7: Jack Warden<\/strong><\/p>\n<p>Es el pasota del grupo. Es vendedor. Se hace el simp\u00e1tico pero es un maleducado. S\u00f3lo quiere llegar a un partido del b\u00e9isbol para el que tiene entradas. Quiere terminar cuanto antes y no le gustan los razonamientos. S\u00f3lo le interesa lo que le beneficia y lo dem\u00e1s le importa poco. Cambia su voto s\u00f3lo en funci\u00f3n de terminar cuanto antes\u2026<\/p>\n<p>Tiene el rostro de un gran secundario con una importante carrera llena de buenos personajes. En los \u00faltimos a\u00f1os era habitual su presencia en pel\u00edculas de Woody Allen como <i>Septiembre, Balas sobre Broadway<\/i> y <i>Poderosa Afrodita<\/i>. Pel\u00edculas m\u00edticas ganan con su presencia como la interesante <i>Shampoo<\/i> o las cl\u00e1sicas <i>La taberna del irland\u00e9s<\/i> o la reivindicable <i>Donde la ciudad termina<\/i>. Tambi\u00e9n aparece en <i>La noche de los maridos<\/i>.<\/p>\n<p><strong>Jurado 8: Henry Fonda<\/strong><\/p>\n<p>Es un arquitecto que tiene en principio a todo el grupo en contra. Es el hombre tranquilo y razonable que trata de que el juicio al joven se convierta en justo. Por eso en la primera ronda deja caer su voto bomba: No culpable. Cree que merece la pena tomarse el caso en serio y siembra dudas razonables. A partir de ah\u00ed todos se ven obligados a pensar, razonar, discutir y posicionarse.<\/p>\n<p>Es la \u00fanica estrella del reparto (adem\u00e1s de productor de la pel\u00edcula) con una carrera cinematogr\u00e1fica m\u00edtica llena de t\u00edtulos emblem\u00e1ticos. Sin embargo \u00e9sta se convirti\u00f3 en una de sus pel\u00edculas favoritas. Es dif\u00edcil olvidarle en <i>S\u00f3lo se vive una vez<\/i>, <i>Las tres noches de Eva<\/i> o <i>En el estanque dorado<\/i> adem\u00e1s de las pel\u00edculas anteriormente mencionadas&#8230; por s\u00f3lo recordar unos cuantos de los buenos papeles que jalonaron su trayectoria profesional.<\/p>\n<p><strong>Jurado 9: Joseph Sweeney<\/strong><\/p>\n<p>Es el m\u00e1s mayor del grupo, jubilado. Nada tiene que perder. Es un hombre razonable y por eso apoya al jurado n\u00famero\u00a08 porque cree que tiene derecho a exponer sus dudas. Aunque hay algunos miembros del jurado que no le respetan por ser anciano nunca deja de exponer sus pensamientos y planteamientos. Su experiencia de vida le hace hacer observaciones muy v\u00e1lidas sobre los motivos de las declaraciones de alguno de los testigos. Adem\u00e1s es tremendamente observador y pone en evidencia m\u00e1s dudas razonables.<\/p>\n<p>Fue tambi\u00e9n un actor sobre todo de televisi\u00f3n. Adem\u00e1s fue uno de los actores que se conserv\u00f3 del reparto de la versi\u00f3n televisada de <i>Doce hombres sin piedad<\/i>. Realiz\u00f3 el mismo rol, jurado n\u00famero 9.<\/p>\n<p><strong>Jurado 10: Ed Begley<\/strong><\/p>\n<p>Con su rostro desagradable y sus malas formas finalmente deja al descubierto que tan s\u00f3lo juzga por sus prejuicios y racismo. Al principio se siente fuerte pero seg\u00fan algunos van cambiando el voto y otros que aguantan cada vez menos su desprecio le van arrinconando y dej\u00e1ndole solo con su irracional discurso.<\/p>\n<p>Ed Begley fue otro de los secundarios de oro en Hollywood. Cuenta con papeles inolvidables en <i>Dulce p\u00e1jaro de juventud<\/i> (en otra creaci\u00f3n de hombre desagradable) y est\u00e1 magn\u00edfico en la reivindicable <i>Apuestas contra el ma\u00f1ana<\/i> (1959), una galeria de perdedores que se abalanzan a un tr\u00e1gico destino&#8230; negro.<\/p>\n<p><strong>Jurado 11: George Voskovec<\/strong><\/p>\n<p>Ciudadano inmigrante, educado, sencillo y encantador. Es relojero. Sufre el racismo de varios de los miembros del jurado pero no se calla, sabe defenderse y pronto se pone del lado del joven acusado intentando entender sus motivaciones. Tambi\u00e9n se toma en serio su papel y regala buenas reflexiones.<\/p>\n<p>George Voskovec tambi\u00e9n trabaj\u00f3 en la televis\u00f3n (aunque destac\u00f3 en varias especialidades art\u00edsticas) y como Sweeney ven\u00eda del reparto de la emisi\u00f3n televisiva.<\/p>\n<p><strong>Jurado 12: Robert Webber<\/strong><\/p>\n<p>\u00c9l es publicista y va cambiando su voto seg\u00fan le presiona el grupo. Demuestra que no tiene criterio propio. Trata de soltar gracias, de hacerse el simp\u00e1tico y cuenta an\u00e9cdotas de trabajo que nada tienen que ver con lo que ah\u00ed se dirime\u2026 Es alguien que trata de ser carism\u00e1tico pero lo que deja ver es su falta de personalidad.<\/p>\n<p>Robert Webber es un rostro popular en televisi\u00f3n y cine. En la pantalla grande se puede recordar su rostro en t\u00edtulos como <i>Castillos en la arena<\/i>, <i>Harper, investigador privado<\/i>, <i>Doce en el pat\u00edbulo<\/i> o <i>Quiero la cabeza de Alfredo Garc\u00eda<\/i>.<\/p>\n<p>Esta obra est\u00e1 bajo una <a href=\"http:\/\/creativecommons.org\/licenses\/by-nc-nd\/3.0\/es\/\" target=\"_blank\">licencia de Creative Commons<\/a>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sidney Lumet pertenec\u00eda a esa generaci\u00f3n de directores de cine que comenzaron su formaci\u00f3n en la televisi\u00f3n (como por ejemplo John Frankenheimer, Stanley Kramer, Arthur Penn o Martin Ritt). 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