{"id":2320,"date":"2013-01-13T10:58:20","date_gmt":"2013-01-13T09:58:20","guid":{"rendered":"http:\/\/hildyjohnson.es\/?p=2320"},"modified":"2013-01-13T11:01:28","modified_gmt":"2013-01-13T10:01:28","slug":"los-muelles-de-nueva-york-the-docks-of-new-york-1928-de-josef-von-sternberg","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/hildyjohnson.es\/?p=2320","title":{"rendered":"Los muelles de Nueva York (The docks of New York, 1928) de Josef von Sternberg"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/hildyjohnson.es\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/losmuellesdenuevayork1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-2324\" title=\"losmuellesdenuevayork\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/hildyjohnson.es\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/losmuellesdenuevayork1-300x235.jpg?resize=300%2C235\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"235\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/hildyjohnson.es\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/losmuellesdenuevayork1.jpg?resize=300%2C235&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/hildyjohnson.es\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/losmuellesdenuevayork1.jpg?w=942&amp;ssl=1 942w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" data-recalc-dims=\"1\" \/><\/a><\/p>\n<p>&#8230; Eran los tiempos en que el petr\u00f3leo todav\u00eda no hab\u00eda sustituido al carb\u00f3n y los grandes medios de transporte necesitaban para moverse el trabajo de los fogoneros\u2026 Los muelles de Nueva York, la niebla y los barcos. Unos hombres se encuentran en las tripas de uno de ellos. Han realizado una larga traves\u00eda y han echado carb\u00f3n sin parar para que el barco se deslice. Ellos se presentan con sus cuerpos sudorosos llenos de holl\u00edn. Ah\u00ed est\u00e1 Bill (una mole con el rostro de George Bancroft) que se dispone a fumar un cigarrillo. El barco se ha detenido en el muelle. Su antip\u00e1tico jefe les avisa: tienen la noche libre, ma\u00f1ana zarpar\u00e1n de nuevo. Y Bill se pone delante de unos dibujos obscenos de mujeres desnudas que tienen pintados en una pared a tiza y sonr\u00ede. Sus compa\u00f1eros hacen lo mismo. Esa noche s\u00f3lo tiene claro que quiere pasarlo bien.<\/p>\n<p>As\u00ed arranca una pel\u00edcula silente de Josef von Sternberg que es una joya donde el director muestra su capacidad para generar ambientes que no se borran de la mente. De lo s\u00f3rdido crea lo bello. Recrea. \u00c9ste es su secreto. Y su firma. Pero tambi\u00e9n su peculiar manera de contar y su empleo elegante del lenguaje cinematogr\u00e1fico. Nadie olvida una pel\u00edcula de Von Sternberg y sus garitos. As\u00ed viene a nuestra cabeza el cabaret de El \u00c1ngel Azul, el casino de Sanghai o el garito donde act\u00faa Marlene Dietrich en <em>Marruecos<\/em>. Y en los muelles de Nueva York, el bullicioso garito Sandbar. Von Sternberg y Dietrich quedaron tan unidos como pareja art\u00edstica que a veces se olvida que ambos tuvieron sus propias trayectorias por separado\u2026 As\u00ed existe un Von Sternberg sin Dietrich que crea una sensibilidad especial en sus pel\u00edculas. Entre la sordidez puede surgir la posibilidad de amor. Esto es lo que ocurre en la sencilla trama de <em>Los muelles de Nueva York<\/em>. Lo que entusiasma es c\u00f3mo est\u00e1 contado.<\/p>\n<p>Los personajes de esta historia llevan marcado en el rostro y en su cuerpo un destino tr\u00e1gico. Negro. Todo apunta a ello. Bill es un solitario que con un poco de alcohol pierde los estribos. Es f\u00e1cil que estalle y se vuelva violento, es una mole con una fuerza que asusta. Bill lleva su vida marcada en el cuerpo recubierto de tatuajes. La mayor\u00eda de las veces est\u00e1 cubierto por el holl\u00edn\u2026 pero esa noche toca bajar a tierra, se desprende del carb\u00f3n pegado a su cuerpo y sus tatuajes con nombres de mujer quedan al descubierto.<\/p>\n<p><em>Los muelles de Nueva York<\/em> transcurre tan s\u00f3lo en unas horas pero son suficientes para cambiar la vida de varios personajes\u2026 la oscuridad de la noche y un amanecer que anuncia un nuevo d\u00eda. Y tan s\u00f3lo conocemos unos pocos escenarios: las tripas del barco, algo de los muelles cubiertos de niebla, un garito de mala muerte, y la habitaci\u00f3n de una\u00a0m\u00edsera pensi\u00f3n\u2026<\/p>\n<p>Cuando Bill busca un garito donde divertirse, oye c\u00f3mo una mujer se ha tirado al agua. \u00c9l\u00a0la salva. Ella es una prostituta que no quiere vivir, joven y absolutamente desencantada. Se llama Mae (Betty Compson). Ah\u00ed empieza todo. Bill buscaba s\u00f3lo un cuerpo de mujer con el que divertirse y sin comerlo ni beberlo se topa con el amor. Mae era una mujer que ya no ten\u00eda ilusi\u00f3n por vivir y encuentra una posibilidad de futuro junto a un bruto, al que sabe tranquilizar, llamado Bill.<\/p>\n<p>Tan s\u00f3lo hacen falta unas horas para que sus vidas se transformen. Pero sin alboroto alguno. De una manera fluida y natural. Los dos deciden darse una oportunidad aunque no lo tienen f\u00e1cil. Antes un simulacro de boda oficiado por un sacerdote que s\u00ed imprime un car\u00e1cter espiritual y serio a la ceremonia (como si intuyera que ah\u00ed hay algo mucho m\u00e1s serio que una juerga). Una noche de bodas. Y una ma\u00f1ana en que el fogonero piensa que tiene que volver al trabajo, dejar el puerto, vagar de nuevo por el mar. Ah\u00ed reposa en la cama otra mujer para otro tatuaje. Lo pas\u00f3 bien. Y deja el dinero en la mesilla\u2026 Pero un intento de asesinato les hace ver que quiz\u00e1 les espera otro futuro y que no tiene por qu\u00e9 ser oscuro.<\/p>\n<p>Y todo lo cuenta Von Sternberg alej\u00e1ndose del melodrama y el follet\u00edn y acerc\u00e1ndose a una sensibilidad que preludia cine negro y realismo po\u00e9tico. Ah\u00ed se encuentran unos cimientos. Adem\u00e1s de demostrar que sabe contar con im\u00e1genes. El suicidio de Mae lo vemos reflejado en el agua\u2026 y el intento de asesinato fuera de c\u00e1mara. Pero son varios los detalles que nos informan de lo que ha ocurrido. Y sabemos por c\u00f3mo vuelan unas gaviotas desde la ventana del homicidio que ha sido un disparo\u2026<\/p>\n<p>\u2026 En el garito hay rostros, m\u00e1s rostros que permiten esas horas extra\u00f1as a los protagonistas. El desagradable jefe de Bill, que tambi\u00e9n desea a Mae. Lo m\u00e1s representativo de los bajos fondos, hombres y mujeres. Otra mujer desencantada y desilusionada, la esposa del jefe de Bill (la actriz rusa Olga Baclanova que alcanzar\u00eda la inmortalidad por su papel en la pel\u00edcula de culto <em>La parada de los monstruos<\/em>). Desde que se cas\u00f3 empez\u00f3 su sufrimiento,\u00a0su marido\u00a0siempre la abandona y desprecia, ella finalmente se ha dedicado a la prostituci\u00f3n. Protege a Mae y ve en ella la posibilidad de un amor verdadero, de que quiz\u00e1 tenga algo m\u00e1s de suerte en la vida\u2026 aunque no est\u00e1 muy segura (no sabe si es la noche y el alcohol). Pero en sus ojos queda una esperanza.<\/p>\n<p>Von Sternberg recrea los bajos fondos y como de esos bajos fondos se crea la posibilidad de una historia de amor entre dos personajes excluidos\u2026 De la oscuridad, la luz.<\/p>\n<p>Esta obra est\u00e1 bajo una <a href=\"http:\/\/creativecommons.org\/licenses\/by-nc-nd\/3.0\/es\/\" target=\"_blank\">licencia de Creative Commons<\/a><em>\u00a0<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; &#8230; Eran los tiempos en que el petr\u00f3leo todav\u00eda no hab\u00eda sustituido al carb\u00f3n y los grandes medios de transporte necesitaban para moverse el trabajo de los fogoneros\u2026 Los muelles de Nueva York, la niebla y los barcos. 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