{"id":2197,"date":"2012-11-08T12:32:37","date_gmt":"2012-11-08T11:32:37","guid":{"rendered":"http:\/\/hildyjohnson.es\/?p=2197"},"modified":"2012-11-09T10:19:45","modified_gmt":"2012-11-09T09:19:45","slug":"primer-cine-oculto-en-el-cine-roxy-b-de-madrid-nueve-citas-con-holy-motors-holy-motors-2012-de-leos-carax","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/hildyjohnson.es\/?p=2197","title":{"rendered":"Primer cine Oculto en el cine Roxy B de Madrid. Nueve citas con Holy Motors (Holy Motors, 2012) de Leos Carax"},"content":{"rendered":"<p><strong><a href=\"http:\/\/hildyjohnson.es\/wp-content\/uploads\/2012\/11\/holymotor.bmp\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-2198\" title=\"holymotor\" src=\"http:\/\/hildyjohnson.es\/wp-content\/uploads\/2012\/11\/holymotor.bmp\" alt=\"\" \/><\/a><\/strong><\/p>\n<p><strong>Primera cita. <\/strong>Ir a la sala de cine tiene algo de ritual sagrado. Si vas y adem\u00e1s no sabes lo que vas a ver ni lo que te vas a encontrar el acto de ir al cine se convierte en una experiencia secreta, oculta. Si adem\u00e1s esa sala es una sala de dimensiones considerables con pantalla enorme blanca se deduce que se van siguiendo los ingredientes naturales de este acto. Y si la pel\u00edcula proyectada es <em>Holy Motors<\/em> de Leos Carax la experiencia se convierte en redonda. Porque <em>Holy Motors<\/em> tiene mucho que ver con lo que es \u2018vivir\u2019 el cine. <em>Holy Motors<\/em> permite recrear un ambiente, un h\u00e1bitat, unas sensaciones\u2026 Mujeres de melenas rubias con caretas verdes, luces fluorescentes, hombres tocando el acorde\u00f3n, una acr\u00f3bata de rojo expres\u00e1ndose con el cuerpo, un enorme perro paseando por la sala de cine\u2026<strong> <\/strong><\/p>\n<p><strong>Segunda cita. <\/strong>Desconcierto. Locura. Descoloque. Belleza. Desorden. Imperfecci\u00f3n. Muerte. Vida. Representaci\u00f3n. Identidad. Incomodidad. Amor. Irreverencia. Transformaci\u00f3n. Ruptura. Suciedad. Enfermedad. Vejez. Asesinato. Suicidio. P\u00e9rdida. Ausencia\u2026 Todas estas palabras se dan cita en una obra cinematogr\u00e1fica extrema y creativamente libre y arriesgada. <em>Holy Motors<\/em> es obra para ser amada u odiada pero no puede resultar indiferente. Ante sus im\u00e1genes o te sientes seducido o descolocado o mareado o desconcertado\u2026<\/p>\n<p><em>Holy Motors<\/em> es un grito creativo. Un grito contra el dolor de la ausencia. Un ant\u00eddoto para vomitar la amargura. Finalmente un canto de amor a la amiga, como se refiere a ella Leos Carax en una entrevista, a su compa\u00f1era sentimental Yekaterina Golubeva (que muri\u00f3 tr\u00e1gicamente en el verano de 2011). Todas las transformaciones y citas conducen al hombre de m\u00faltiples identidades al amor desesperado y doloroso hacia su compa\u00f1era ausente. As\u00ed la culminaci\u00f3n o cl\u00edmax del dolor de esa ausencia tiene lugar en los maravillosos almacenes abandonados de La Samaritaine\u2026 desde su terraza se contempla el Pont Neuf\u2026 donde entre maniqu\u00edes rotos, el que creemos que es Oscar y Jean (Kylie Minogue) tratan de en 20 minutos recuperar 20 a\u00f1os de distanciamiento. Y en ese paseo de Jean con un Oscar que la sigue en silencio, ella canta una canci\u00f3n triste que presagia un final tr\u00e1gico\u2026<\/p>\n<p><strong><a href=\"http:\/\/hildyjohnson.es\/wp-content\/uploads\/2012\/11\/holymotoriII.bmp\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-2199\" title=\"holymotorII\" src=\"http:\/\/hildyjohnson.es\/wp-content\/uploads\/2012\/11\/holymotoriII.bmp\" alt=\"\" \/><\/a><\/strong><\/p>\n<p><strong>Tercera cita. <\/strong>Cine, mil veces cine. Y un personaje misterioso escucha el miedo del transformista: \u201c\u00bfY si no queda ning\u00fan espectador que pueda mirar?\u201d. <em>Holy Motors<\/em> es una reflexi\u00f3n sobre el arte de mirar. Sobre el cine como representaci\u00f3n. Sobre el paso de las enormes c\u00e1maras a casi su ausencia. Sobre el espectador que mira o el que se ha cansado ya de mirar. Sobre la posibilidad del actor de \u2018vivir\u2019 mil vidas y mil muertes. Sobre el cansancio de la representaci\u00f3n cuando esa ficci\u00f3n siente que ya no hay ojos que observan. Que se conmueven, se escandalizan o se irritan. Que lloran o r\u00eden. Cuando lo sagrado parece que muere\u2026<\/p>\n<p><em>Holy Motors<\/em> empieza como el sue\u00f1o de un cineasta (el propio Leos Carax) que despierta en una cama con un perro. Avanza por una habitaci\u00f3n y da con una puerta secreta\u2026 Su dedo es la llave. El cineasta llega a una sala de cine llena de espectadores en silencio. A oscuras. Un ni\u00f1o desnudo corre por el pasillo y un enorme perro avanza\u2026 Empieza el espect\u00e1culo.<\/p>\n<p>Antes y durante las transformaciones veremos r\u00e1fagas de im\u00e1genes en blanco y negro de uno de los pioneros de las im\u00e1genes en movimiento, \u00c9tienne Jules Marey. Y es que el cine sigue ofreciendo esa ilusi\u00f3n \u00f3ptica de im\u00e1genes en movimiento que suponen adem\u00e1s \u2018atrapar\u2019 la inmortalidad. La posibilidad de que siempre regresen los ausentes.<\/p>\n<p>Durante <em>Holy Motors<\/em> vemos se\u00f1as evidentes de la breve filmograf\u00eda de Leos Carax. De su forma de entender el cine. La presencia de su actor fetiche (Denis Lavant). La presencia de Pont Neuf (\u2026 referente a su canto de cisne o de ave f\u00e9nix, <em>Los amantes de Pont Neuf<\/em>, 1991). La representaci\u00f3n de la belleza y la violencia en un mundo de seres marginados y distantes\u2026 La recuperaci\u00f3n de monsieur Merde, un personaje irreverente y destructor que arrasa all\u00e1 por donde pasa\u2026 que sali\u00f3 de las alcantarillas en el cortometraje que incluy\u00f3 el director en la pel\u00edcula colectiva <em>Tokyo!<\/em> en el a\u00f1o 2008.<\/p>\n<p>La capacidad del cine para generar emociones, para provocar, para transformar. Para mostrar otros mundos y otras f\u00e1bulas. Para experimentar. \u00bfEs <em>Holy Motors<\/em> cine dentro del cine? En <em>Holy Motors<\/em> s\u00f3lo hay ecos y brillos de cine fant\u00e1stico, de ciencia ficci\u00f3n, de cine virtual, de cine protesta, de cine como poema, de cine con todo su poder visual, de cine musical\u2026 Y s\u00f3lo hay suaves huellas de aquellos cineastas que alguna vez desconcertaron desde un George Franju (del que desconozco totalmente su mundo\u2026 pero su huella puede captarse sobre todo por una presencia de la que hablar\u00e9 en otra cita) o del mundo po\u00e9tico de Jean Cocteau (tambi\u00e9n f\u00e1cil de detectar por la vida protagonizada por Monsieur Merde)\u2026 La propia pel\u00edcula nos habla tambi\u00e9n de la importancia de la fotograf\u00eda, de la instant\u00e1nea, y uno de los personajes nombra a la fot\u00f3grafa Diane Arbus capaz de captar lo bello y lo hermoso en los seres imperfectos o deformes. En lo oscuro.<\/p>\n<p><strong>Cuarta cita. <\/strong>La limusina como refugio. La limusina blanca que recorre un Par\u00eds especial. La limusina que en su interior es un camerino con todos los utensilios necesarios para la transformaci\u00f3n f\u00edsica del personaje con m\u00faltiples identidades. El espejo con luces. Los maletines con todo lo necesario para el maquillaje. Las pelucas. El vestuario\u2026<\/p>\n<p>La limusina que avanza y lleva al protagonista de cita en cita. All\u00ed tiene su alimento. Su bebida. Sus momentos de intimidad. De concentraci\u00f3n. De preparaci\u00f3n de las citas. All\u00ed est\u00e1 su \u00e1ngel de la guardia \u2014o dulce encarnaci\u00f3n de un infierno que no tiene fin\u2014 (que merece una cita entera), C\u00e9line, conductora y secretaria.<\/p>\n<p>Las limusinas como burbujas donde transcurre un mundo propio (cine-limusina\u2026 <em>Cosm\u00f3polis<\/em> o <em>The Girl experience<\/em>). La limusina que siempre recoge al transformista. Que se convierte en un personaje m\u00e1s y en <em>Holy Motors<\/em> con m\u00e1s identidad todav\u00eda\u2026<\/p>\n<p>De pronto nos damos cuenta que la limusina de Oscar no es la \u00fanica que pulula en la ciudad. A las doce de la noche, como Cenicientas, un mont\u00f3n de limusinas descansan en un enorme y solitario garaje que se llama <em>Holy Motors<\/em>. Ma\u00f1ana ser\u00e1 otro d\u00eda\u2026 en que de nuevo un mont\u00f3n de transformistas vivir\u00e1n un pu\u00f1ado de vidas y muertes en diferentes citas. Sin saber si alguien les observa\u2026 y capta la belleza del acto de representaci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Quinta cita. <\/strong>Denis Lavant es como un nuevo Lon Chaney. El hombre de las mil caras y mil transformaciones. El hombre camale\u00f3n. No necesita de efectos especiales. Denis Lavant se transforma con antiguas artes que siguen funcionando. Y eso es el secreto del actor, aquel que tiene capacidad para transformarse en otro. Lavant-Oscar est\u00e1 montado en su limusina-camerino. Y ah\u00ed cuenta con su caja de maquillaje, sus ropas\u2026 adecuadas para la transformaci\u00f3n f\u00edsica. Despu\u00e9s est\u00e1n los movimientos de su cuerpo. La expresi\u00f3n corporal, Lavant recita con el cuerpo. Su expresi\u00f3n y su forma de hablar.<\/p>\n<p>As\u00ed igual es un hombre joven, que un hombre anciano. As\u00ed puede ser un banquero o transformarse en un ser de las alcantarillas o en una anciana encorvada que pide limosna por las calles de Par\u00eds y s\u00f3lo ve piedra y pies\u2026 y tiene mucho miedo a no morir. M\u00e1s all\u00e1 es un asesino de s\u00ed mismo o de un banquero. Y en el entreacto un acordeonista que dirige a otros entre las columnas de una enorme iglesia. M\u00e1s ac\u00e1 es un especialista en cine virtual-sexual. En medio un padre extra\u00f1o que castigar\u00e1 a su hija adolescente por no quererse. Y en el cl\u00edmax un hombre enamorado con dolor. Y en el final un padre de una extra\u00f1a familia\u2026<\/p>\n<p><strong>Sexta cita.<\/strong> C\u00e9line, personaje misterioso y maravilloso. Una mujer de pelo blanco, protectora, que conduce la limusina a la vez que se preocupa por que Oscar llegue a sus distintas citas. Le rescata. Se preocupa de su estado y cansancio. Es alt\u00edsima, delgad\u00edsima y muy elegante (hasta en el insulto a otro conductor de limusina). Es distante. Durante todo el trayecto lleva su pelo recogido, un mo\u00f1o. Es como un \u00e1ngel. Nada sabemos de C\u00e9line m\u00e1s que su trabajo y funci\u00f3n. Su\u00a0presente.\u00a0Y su relaci\u00f3n distante y a la vez cercana con Oscar. Al final su personaje nos conduce a un mundo misterioso. No sabemos d\u00f3nde va cuando deja la limusina y es la \u00faltima en abandonar el garaje. Se suelta su mo\u00f1o, se coloca una m\u00e1scara verde e informa por tel\u00e9fono de que vuelve a casa. C\u00e9line tiene el rostro de Edith Scob, con papel inquietante en la m\u00edtica <em>Los ojos sin rostro<\/em> (que sigo sin haberla visto, ay) de George Franju.<\/p>\n<p><strong>S\u00e9ptima cita.<\/strong> En la limusina s\u00f3lo hay sitio para Oscar y sus transformaciones y su conductora C\u00e9line. Pero de pronto aparece un \u00fanico personaje misterioso con cara de Michel Piccoli. Un hombre al que le preocupa el cansancio de Oscar en su \u2018arte\u2019 de la representaci\u00f3n. \u00c9l es uno de esos que todav\u00eda mira. Parece que es una especie de espectro que trata de recordar a Oscar que sus citas no son en vano pues hay gente que todav\u00eda observa\u2026 \u00bfUn espectador?<\/p>\n<p><strong><a href=\"http:\/\/hildyjohnson.es\/wp-content\/uploads\/2012\/11\/holymotorsIII.bmp\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-2200\" title=\"holymotorsIII\" src=\"http:\/\/hildyjohnson.es\/wp-content\/uploads\/2012\/11\/holymotorsIII.bmp\" alt=\"\" \/><\/a><\/strong><\/p>\n<p><strong>Octava cita. <\/strong>El hombre de las alcantarillas y la modelo (Eva Mendes). O una manera distinta de volver a representar a la bella y a la bestia. Ah\u00ed est\u00e1 ese personaje inmundo que en su camino destruye y pasea su irreverencia ante el pasmo de todos aquellos que se cruzan en su andanza. Es ni m\u00e1s ni menos que Monsieur Merde que ya tuvo vida en un cortometraje. Esta vez en su camino arrasador termina en una sesi\u00f3n de fotos a una modelo-estatua. Y en otro acto provocador Monsieur Merde arrastra a la modelo-estatua a las alcantarillas y sigue actuando entre (con un lenguaje ininteligible) la irreverencia y la belleza, lo desagradable y lo po\u00e9ticamente cruel\u2026 y la \u00faltima imagen es una especie de provocadora Piedad (en la composici\u00f3n) con una modelo-estatua que canta una nana triste a un desnudo y empalmado Monsieur Merde\u2026<\/p>\n<p><strong>Novena cita.<\/strong> Si me preguntasen en esta \u00faltima cita si me ha gustado <em>Holy Motors<\/em>\u2026 contestar\u00eda que sigo procesando sus im\u00e1genes. Confesar\u00eda que sigo pens\u00e1ndola. Comentar\u00eda que seg\u00fan iba viendo esta desconcertante pel\u00edcula mis emociones iban cambiando. Del descoloque a la incomodidad. De lo po\u00e9tico a lo exagerado o rid\u00edculo. De lo reflexivo a lo irracional. Entre lo cuerdo y la locura\u2026 Lo que no niego es la capacidad de sorprenderme continuamente antes sus im\u00e1genes y la sensaci\u00f3n de estar ante una obra creativa totalmente libre. Ahora como Oscar me iba preguntando \u00bfy hacia d\u00f3nde me lleva esto? \u00bfQu\u00e9 me quiere mostrar Leos Carax?&#8230; si realmente quiere mostrar algo. \u00bfPor qu\u00e9 ver <em>Holy Motors<\/em>? \u00bfC\u00f3mo sentirla o experimentarla? Y sigo contestando todas estas preguntas y las posibilidades son infinitas.<\/p>\n<p>Esta obra est\u00e1 bajo una <a href=\"http:\/\/creativecommons.org\/licenses\/by-nc-nd\/3.0\/es\/\" target=\"_blank\">licencia de Creative Commons<\/a>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Primera cita. Ir a la sala de cine tiene algo de ritual sagrado. 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