{"id":1246,"date":"2011-10-16T13:08:30","date_gmt":"2011-10-16T11:08:30","guid":{"rendered":"http:\/\/hildyjohnson.es\/?p=1246"},"modified":"2011-10-16T13:49:35","modified_gmt":"2011-10-16T11:49:35","slug":"doce-monos-twelve-monkeys-1995-de-terry-gilliam","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/hildyjohnson.es\/?p=1246","title":{"rendered":"Doce monos (Twelve monkeys, 1995) de Terry Gilliam"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/hildyjohnson.es\/wp-content\/uploads\/2011\/10\/Docemonos.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-1247\" title=\"Docemonos\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/hildyjohnson.es\/wp-content\/uploads\/2011\/10\/Docemonos-300x168.jpg?resize=300%2C168\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"168\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/hildyjohnson.es\/wp-content\/uploads\/2011\/10\/Docemonos.jpg?resize=300%2C168&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/hildyjohnson.es\/wp-content\/uploads\/2011\/10\/Docemonos.jpg?resize=1024%2C576&amp;ssl=1 1024w, https:\/\/i0.wp.com\/hildyjohnson.es\/wp-content\/uploads\/2011\/10\/Docemonos.jpg?w=1280&amp;ssl=1 1280w, https:\/\/i0.wp.com\/hildyjohnson.es\/wp-content\/uploads\/2011\/10\/Docemonos.jpg?w=1168&amp;ssl=1 1168w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" data-recalc-dims=\"1\" \/><\/a><\/p>\n<p>Les propongo una sesi\u00f3n doble llena de posibilidades y lecturas: <em>Doce monos<\/em> de Gilliam y el m\u00edtico mediometraje <em>La Jet\u00e9e<\/em> (1962) de Chris Marker. Les aseguro un viaje a trav\u00e9s del tiempo entre angustioso y locamente rom\u00e1ntico rozando las reglas del g\u00e9nero de la ciencia ficci\u00f3n con el catastrofista de contagios que amenazan la integridad mundial (a la espera de la pel\u00edcula de Soderbergh, <em>Contagio<\/em>) y espolvoreado con la ruptura de los l\u00edmites del tiempo donde ya no sabemos\u00a0cuando es presente, pasado o futuro.<\/p>\n<p>El ex miembro de los Monty Python, Gilliam, poseedor de una filmograf\u00eda con much\u00edsima personalidad (en la cual te puedes sumergir o puedes salir espantado\u2026 yo suelo sumergirme en sus mundos\u2026) no tiene reparo en reconocer en los cr\u00e9ditos de <em>Doce monos<\/em> que la idea original de su fant\u00e1stica historia es <em>La Jet\u00e9e<\/em> de Marker (recuerden que el visionado de este mediotraje no deja de ser algo con un toque m\u00e1gico y distinto, pues Marker nos cuenta una historia inolvidable a trav\u00e9s de una voz en off, banda sonora y una sucesi\u00f3n de fotograf\u00edas fijas). <em>La Jet\u00e9e<\/em> parte de tres supuestos maravillosos, una imagen obsesiva infantil y siempre recurrente donde un hombre siempre le viene a su cerebro cuando en un muelle, siendo ni\u00f1o,\u00a0presenci\u00f3 la muerte de\u00a0otro hombre y se qued\u00f3 con el rostro de una mujer. Un mundo futuro donde ese ni\u00f1o hecho hombre vive en una sociedad subterr\u00e1nea tras una terrible guerra nuclear, sin libertad, y donde como salida a su muerte en vida, se convierte en \u2018voluntario\u2019 para un experimento a trav\u00e9s del sue\u00f1o que le hace viajar al pasado para encontrar una soluci\u00f3n al presente. Y en ese pasado contacta con la mujer que le obsesiona desde que era ni\u00f1o\u2026 prefiriendo finalmente vivir en el mundo de los sue\u00f1os y recuerdos que en la realidad donde s\u00f3lo es un muerto en vida\u2026, se atreve a so\u00f1ar con huir\u2026<\/p>\n<p>Por supuesto todo este material es reciclado por Terry Gilliam creando un mundo de ciencia ficci\u00f3n absolutamente hipn\u00f3tico. Cambia la guerra nuclear por el contagio, por la plaga\u2026, y plantea c\u00f3mo su protagonista James Cole lo que persigue es una pista que tiene que ver con un ej\u00e9rcito clandestino, los doce monos. Y en esa persecuci\u00f3n en \u2018su\u2019 pasado, Cole denota para los que le conocen serios problemas de salud mental. Y nuestro protagonista es encerrado en una instituci\u00f3n mental donde uno de sus m\u00e9dicos es una atractiva doctora, psiquiatra, muy parecida a la mujer que recuerda desde su infancia y que siempre acude a su recurrente sue\u00f1o. As\u00ed Gilliam crea un mundo on\u00edrico entre la locura y la alucinaci\u00f3n donde el espectador no sabe si lo que est\u00e1 viendo es producto de la locura o de la ciencia ficci\u00f3n. Y mientras dilucidamos cu\u00e1nta cuota de realidad tiene lo que estamos observando (mientras averiguamos si realmente estamos viviendo saltos en el tiempo o si nos encontramos dentro de la mente de un hombre con serios problemas mentales), somos testigos de c\u00f3mo se va construyendo una esperanzadora y hermosa historia de amor con ecos evidentes de <em>V\u00e9rtigo<\/em>, del orondo maestro del suspense, con homenaje incluido en el mundo Gilliam. As\u00ed en la propia pel\u00edcula hay una secuencia en una sala de cine a la que acuden los protagonistas donde se est\u00e1 proyectando una marat\u00f3n de cine de Alfred Hitchcock.<\/p>\n<p>La pel\u00edcula te envuelve desde el principio en un mundo on\u00edrico especial, que si realmente te seduce, ya no sales de \u00e9l. Un mundo apocal\u00edptico bajo tierra\u2026 y un mundo a punto de la cat\u00e1strofe en ese lejano 1996\u2026 a\u00f1o de la propagaci\u00f3n del virus, y donde Cole realiza sus investigaciones en sus viajes a trav\u00e9s del tiempo. Yo todav\u00eda me recuerdo en la hoy cerrad\u00edsima sala Bogart (por cierto un cine maravilloso que antes hab\u00eda sido teatro y que recordaba a la sala 1 del cine Dor\u00e9, hoy Filmoteca Espa\u00f1ola), sola, con casi nadie en la sala, y yo totalmente abstra\u00edda en esta historia de amor, sue\u00f1os, locuras y futuro\u2026 y c\u00f3mo me envolv\u00eda la excelente e hipn\u00f3tica banda sonora con el a\u00f1adido de piezas musicales ya existentes como una especie de tango premonitorio de Astor Piazzolla (que su melod\u00eda te persigue a lo largo de los a\u00f1os\u2026 o por lo menos a m\u00ed me ha pasado) o ese maravilloso momento donde Cole se emociona al escuchar a Louis Amstrong y su versi\u00f3n de <em>What a wonderful world<\/em>\u2026<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n puedo decir que es la pel\u00edcula donde Bruce Willis m\u00e1s me ha conmovido, donde su triste antih\u00e9roe se me qued\u00f3 en las entra\u00f1as. Ese James Cole que se mueve entre lo on\u00edrico, la locura, el desencanto, y el amor sin esperanzas hacia una imagen de mujer so\u00f1ada que materializa en el rostro de su psiquiatra\u2026 As\u00ed le acompa\u00f1an una hermosa Madeleine Stowe totalmente convincente como cient\u00edfica de la mente humana, esc\u00e9ptica frente a su paciente, pero que poco a poco va viendo evidencias que derrumban su \u2018ciencia\u2019 y le hacen entrar en otra lectura y enamorarse perdidamente del antih\u00e9roe\u2026 Tambi\u00e9n nos encontramos con un Brad Pitt, fuera de sus roles de gal\u00e1n de los noventa, que se esconde tras los tics nerviosos de un mesianico enfermo mental que no s\u00f3lo tiene una relaci\u00f3n importante con Cole sino tambi\u00e9n con la pista que persigue, los Doce monos. Pitt, un joven apocal\u00edptico y totalmente loco con una relaci\u00f3n amor-odio con su padre, un cient\u00edfico de prestigio. En un papel secundario nos encontramos con Christopher Plummer (m\u00edtico actor cl\u00e1sico que sigue al pie del ca\u00f1\u00f3n\u2026 hace poco estaba espectacular tanto en <em>La \u00faltima estaci\u00f3n<\/em> como en <em>Beginners<\/em>), como cient\u00edfico prestigioso o a un irreconocible y amenazante David Morse\u2026<\/p>\n<p><em>Doce monos<\/em>, dentro de este mundo on\u00edrico y de ciencia ficci\u00f3n, tiene im\u00e1genes de una fuerza visual que se quedan en la retina\u2026 como le ocurre a Cole con su sue\u00f1o de la infancia. Un mundo apocal\u00edptico donde hay sitio para el romanticismo m\u00e1s exacerbado donde una mujer bella, con el cabello rubio, y totalmente desolada por la p\u00e9rdida de la esperanza y el amor, es capaz de sonre\u00edr dulcemente a un ni\u00f1o que la observa\u2026<\/p>\n<p>Lo que siento es que la \u00fanica copia que se puede conseguir en DVD (adem\u00e1s de no contar con subt\u00edtulos en castellanos) no hace justicia a una obra para m\u00ed absolutamente reivindicable. Espero una futura edici\u00f3n hecha con cari\u00f1o\u2026 Y lo dicho, no se pierdan si tienen oportunidad la sesi\u00f3n doble que les propongo porque <em>La Jet\u00e9e<\/em> tambi\u00e9n puede ser una sorpresa para quien nunca la ha visto\u2026 o la posibilidad de recuperar un agradable recuerdo.<\/p>\n<p>Esta obra est\u00e1 bajo una <a href=\"http:\/\/creativecommons.org\/licenses\/by-nc-nd\/3.0\/es\/\" target=\"_blank\">licencia de Creative Commons<\/a>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Les propongo una sesi\u00f3n doble llena de posibilidades y lecturas: Doce monos de Gilliam y el m\u00edtico mediometraje La Jet\u00e9e (1962) de Chris Marker. 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