La princesa prometida

Libros: No me gustaría vivir en un mundo sin libros. Y, sí, soy todavía de la generación analógica… amo los libros encuadernados, en papel… Disfruto en las librerías y en las bibliotecas. Disfruto pasando páginas. Los dispositivos electrónicos… a mí no me han enganchado, lo reconozco. Me gusta ver mi casa con estanterías sin huecos con libros amontonados. Me gusta regalar un libro del que he disfrutado, pero que se pueda palpar, tocar. Por eso siempre suelo decir que entiendo y me fascina el final de Fahrenheit 451 de François Truffaut… esos hombres-libros, que memorizan para no perder la sabiduría que encierran. Siempre me pregunto qué libro o qué cuentos memorizaría. La elección de ese asunto supondría una gran responsabilidad. Creo que me decantaría por memorizar varios cuentos y alguna que otra novela corta. Así sin pensar, de pronto, sale esta lista (pero si me preguntáis más tarde seguro que sale otra): de Maupassant (La casa Tellier o Bola de sebo), Noches blancas de Dostoyevski, Los muertos de James Joyce, Ancho mar de los Sargazos de Jean Rhys, un recopilatorio de los cuentos de Andersen (donde no faltaría El traje nuevo del emperador) y Barba azul recopilado por Charles Perrault. Si os habéis dado cuenta prácticamente todas tienen su adaptación maravillosa al cine. Ancho mar de los Sargazos todavía no… pero ¡veo tanto potencial!

Me gusta descubrir gracias a una película un libro. O que en una película un libro sea objeto importante en la trama.

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