salvaje

Chicos de la moto: el último chico de la moto que se ha subido al pódium de los moteros cinematográficos ha sido Luke El Guapo en Cruce de caminos de Derek Dianfrance. Pero son muchos los que pueblan una alfombra de celuloide que no acaba. Los chicos de la moto suelen ser perdedores en busca de una libertad que normalmente no encuentran y que van directos a un único final…

Los chicos de la moto suelen ir envueltos en leyenda… No son malos chicos, sí llevan vidas perras.

A Luke El Guapo le acompañan como viajeros de carretera cinco chicos de la moto (tres de ellos en la misma película)…

Al primero, los muchachos del barrio le llaman así, El chico de la moto. Ve la vida en blanco y negro. Vivió el periodo idílico de las bandas… y después no regresó nunca más de un viaje que le llevó a los golpes y las drogas. Ahora está más allá que acá y filosofa sobre la vida, la mala vida. Tampoco es que hable demasiado. Su hermano menor le admira y le quiere. El chico de la moto (un Mickey Rourke con personaje de mitología callejera) deambula y un día regresa al barrio…, está obsesionado con dejar en libertad a unos peces de colores… La ley de la calle hace tiempo que terminó, él ya está cansado.

Después nos topamos con dos moteros y un abogado alcohólico que se les une al viaje. El abogado les habla del miedo que provocan los hombres libres… Son los chicos de Easy Rider que buscan su destino por la América de 1969. Y se encuentran con distintas personas y duermen en la siguiente parada… y sus motos cruzan las carreteras a un destino final. Así Peter Fonda, Dennis Hopper y Jack Nicholson emprenden un viaje en el que descubren que el miedo campa a sus anchas, el miedo al otro, al distinto, al que no piensa igual, al que vive de otra manera… Y que ese miedo genera rechazo y violencia.

Y por último el chico de la moto mítico. El que llega con su pandilla a un pueblecillo de la América profunda y asusta a sus habitantes. El que al final es no sólo expulsado sino también rechazado y no bien recibido. El rebelde que sólo consigue que le entienda la camarera de un bar. Y a ella le dedica una sonrisa final que no se olvida. Es Marlon Brando en Salvaje.

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