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El blog de Hildy Johnson

Simplemente, un blog "de cine"

Nashville

Para cuando el bello cantante folk Tom Frank (Keith Carradine) deleita con la canción I’m easy y todas las mujeres con las que ha estado y que están presentes en el local creen que es una canción escrita para ellas, Robert Altman ya ha hipnotizado a los espectadores con esta sátira coral (era un director totalmente dotado para los relatos cinematográficos corales) sobre la América de los setenta. Así como el cantante expresa en notas musicales que él es una persona fácil… pero somos conscientes de que no es así, de que Tom no es una persona fácil, lo mismo pasa con Nashville, que puede parecer una película musical de los setenta sobre la capital de la música country y, sin embargo, es un rico, crítico y complejo tapiz político y social sobre la América de los setenta.

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En estas nuevas píldoras de cine nos adentraremos en el cine de animación tanto infantil como adulto, pasearemos por aventuras cinéfilas mexicanas, escucharemos a Janis Joplin y veremos su imagen en la pantalla grande… y nos curaremos con una película medicina sobre un ferretero solitario.

1.-Cine de animación. Carlitos y Snoopy (Snoopy and Charlie Brown: The Peanuts Movie, 2015) de Steve Martino / Anomalisa (Anomalisa, 2015) de Charlie Kaufman, Duke Johnson

Anomalisa

Enamorada de dos películas de cine de animación que me perdí en el momento de su estreno. Carlitos y Snoopy, una película de animación digital tridimensional pero respetando el mundo de trazo sencillo de los cómics originales. Animación pura con una historia sensible, que no traiciona a los personajes, ni sus historias. Carlitos enamorado de su nueva vecina, su día a día en la escuela es pura aventura y aprendizaje. Snoopy imaginando historias increíbles, como un gran guionista, y siempre cómplice del niño.

En Anomalisa se opta por el stop motion para contar una de las historias más melancólicas que he visto últimamente. Cine de animación adulto donde Kaufman vuelca su especial visión del mundo (donde el pesimismo se pasea con momentos visualmente hermosos o tiernos), te implicas de tal manera con la historia de Michael y Lisa… que los vives como si fueran de carne y hueso… Hay uno de los desayunos más tristes que he visto últimamente en el cine. En Anomalisa además del uso certero de stop motion es fundamental para la historia y lo que quiere contar el empleo de las voces (momento mágico una Lisa cantando…).

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El espía que surgió del frío

Durante los años sesenta hubo un cine de espías muy diferente al mundo representado por James Bond. Todo empezó con El espía que surgió del frío. El universo del novelista John Le Carré nada tenía que ver con el que presentaba Ian Fleming. Por tanto los cineastas que adaptaron a Le Carré nada tuvieron que ver con los que adaptaron a Fleming… Ni tampoco los actores que se convirtieron o en espías con glamour o en espías que llevaban el desencanto sobre sus hombros.

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llamadaparaunmuerto

… Con El topo de Tomas Alfredson quedó claro que el mundo de la Guerra Fría y los espías no es apasionante sino gélido, desencantado y con toda la gama de grises entre los seres humanos que convierten el mundo en un tablero de ajedrez. Ahí hay dobles agentes, traiciones, funcionarios con cara triste en sus oficinas y otros a pie de calle para los trabajos sucios. Lo malo es que ese mundo helado mueve los hilos… Pero no fueron los espías de El topo los que mostraron ese universo frío, antes lo había hecho ya Sidney Lumet con Llamada para un muerto. Y tanto Alfredson como Lumet habían tomado como fuente la literatura de John Le Carré y la serie del espía George Smiley (aunque en la película de Lumet le cambia de nombre).

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elpasado

… la incomunicación y la culpa, el peso del pasado, la complejidad de las relaciones humanas y familiares. El pasado del director iraní Asghar Farhadi muestra otro laberinto difícil y un mapa apasionante de emociones que se van desvelando a lo largo del metraje. Algo que ya hizo en la película que permitió que muchos espectadores empezaran a interesarse por su cine: Nader y Simin, una separación. Un difícil puzle impecablemente construido deja al descubierto un melodrama familiar apasionante y con una cuidada y maravillosa puesta en escena.

Asghar Farhadi rueda su primer trabajo en Europa y sitúa a los personajes en París, pero un París que no visitan los turistas. Desde la primera escena notamos la mano de un artista con una sensibilidad especial para contar sus historias en imágenes. Nada es lo que parece, la primera impresión que nos hacemos de esta historia nada tiene que ver con la concatenación de hechos que se nos van narrando construyendo el mapa sentimental de varios personajes.

La película se construye a base de silencios, malentendidos e incomunicaciones entre personajes que se aman, pero a veces amar duele demasiado y pone a sus personajes en dilemas morales complejos que quiebran sus almas. Y vuelvo a esa primera escena. Aparece una mujer con una venda en la muñeca en un aeropuerto esperando tras un cristal, por fin ve a la persona a la que aguarda: un hombre. Ella trata de que él sea consciente de su presencia, finalmente es una mujer la que avisa al hombre de que una mujer le saluda al otro lado del cristal. Ambos se miran y sonríen. Y empiezan a realizar gestos y hablar con el cristal de por medio. El espectador no escucha nada… Y ya empieza a imaginar: ¿es su pareja, su marido, quién es él, de dónde viene, quién es ella, dónde está, se quieren, no se quieren, por qué se reúnen?

Poco a poco se nos van desvelando la historia de esta pareja y el motivo del viaje. Se va armando un complejo drama sentimental donde las piezas van moviéndose y donde se van desvelando secretos ocultos. Precisamente el personaje que servirá de motor para el paulatino desvelamiento será el viajero: el iraní Ahmad (Ali Mosaffa) que ha ido a encontrarse con su exmujer Marie (Bérénice Bejo) para firmar el divorcio. Marie vive con sus dos hijas (ambas fruto de un primer matrimonio anterior al de Ahmad) y con Fouad, el hijo pequeño de su actual pareja (Tahar Rahim), Samir. Samir vive su propio drama pues su anterior mujer vive en coma en un hospital, esta intentó quitarse la vida…

elpasadoI

Pero lo que atrapa definitivamente de El pasado es la forma que tiene de contar Asghar Farhadi. Cómo utiliza los espacios, los marcos de puertas y ventanas, las miradas, los puntos de vista que ofrece…, todo danza para ir desvelando poco a poco el interior de cada uno de los personajes y las complejas relaciones que les unen. Así como una galería de actores que dan vida a esos personajes con absoluta entrega y forman parte de esa cuidada puesta en escena que practica Farhadi. También muestra la sensibilidad especial que tiene el director de trabajar con niños e integrarles en la trama como piezas fundamentales. La sorpresa en El pasado es doble. Por una parte el rostro y la mirada de la adolescente Lucie (Pauline Burlet) y por otra parte la verdad que rezuma de la interpretación del hijo de Samir (un maravilloso Elyes Aguis). Y los dos son piezas fundamentales para que la trama avance y los dos tienen una relación especial con Ahmad, el recién llegado, que les hace comunicar sus miedos.

Asghar Farhadi muestra la continuidad de una obra cinematográfica que merece la pena ir descubriendo poco a poco y que deja al espectador con ganas de más. El pasado es una radiografía de la complejidad del ser humano y sus relaciones interpersonales. Y un documento sobre el cine como creación artística y forma de expresión. Solamente un ejemplo. Distanciamiento e incomunicación de una pareja: él conduce el coche y tiene la mano derecha en el cambio de marchas, ella tiene su mano sobre la suya. Suavemente cuando él va a cambiar de marcha, retira la mano de la mujer… Y todo esto en primer plano. Ahí tenemos con una economía narrativa increíble, un conflicto sentimental.

Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

moliereenbicicleta

En un periodo de tiempo muy corto he visto dos maneras de representar El misántropo, una obra escrita en el siglo XVII. Y en las dos se traslada la esencia de esta obra al siglo XXI. Una, en la pantalla de cine. Otra, en un escenario de teatro. Básicamente El misántropo presenta el conflicto de un hombre, Alcestes, que no puede evitar su desagrado (desencanto) con los seres humanos y la sociedad en la que vive (no soporta los ‘juegos’ para la buena convivencia). La obra transcurre en unas horas, casi un día, y en un único escenario, la casa de Celimena, la amada del protagonista. Alceste se relaciona sobre todo con Filinto, casi el único que se puede colgar el cartel de amigo…

Y son tiempos de Alcestes. De hombres y mujeres desencantados, cansados de luchar y que a veces ven como única salida el aislamiento social para no seguir siendo dañados. Pero como dice Filinto… hay que convivir. Y son tiempos donde se vuelve difícil no tirar la toalla… pero por poseer un alma que se va rompiendo a pedazos ante el desencanto.

Así pude disfrutar en el momento de su estreno de una película francesa, Molière en bicicleta de Philippe Le Guay sobre un actor de teatro (Frabrice Luchini) que en la cima de su éxito dejó los escenarios para vivir como un ermitaño en un caserón en la Isla de Ré. Ahora viene a sacarle de su retiro su amigo (Lambert Wilson), un actor muy famoso en la televisión, que quiere llevar a los escenarios El misántropo. Durante unos días, y mientras el actor se piensa su regreso, ensayarán la obra de teatro (intercambiándose los papeles de Alcestes y Filinto). Mientras tanto se relacionarán con las personas de la localidad pero sobre todo con una solitaria italiana, Francesca, que volverá a ilusionar al desencantado ermitaño. Así se desarrolla una película con encanto que atrapa la esencia de la obra de Molière en una tragicomedia que se alimenta de la gran interpretación de sus dos actores principales.

Y ayer en Alcalá de Henares, pude disfrutar muchísimo (con susto incluido, estalló un foco y por suerte no les pasó nada a las actrices que se encontraban en ese momento en el escenario… El teatro depara estos momentos inesperados y con gran profesionalidad por parte de todo el equipo, el espectáculo continuó) de Misántropo (versión y dirección de Miguel Arco). La obra transcurre en un callejón de una macrodiscoteca donde se celebra una fiesta donde está presente la crème de la crème… Allí Alcestes libra una batalla pues quiere ser honesto, sincero y contar siempre la verdad… en una sociedad que juega otras reglas, una sociedad que le ahoga. Una sociedad de las apariencias, las adulaciones, las manipulaciones y mentiras.Y a esa sociedad pertenecen su mejor amigo y la mujer a la que ama. Alcestes ya está muy quemado, muy cansado. En el callejón se libra la batalla final…, donde caen las máscaras. Así Misántropo es fiel reflejo del siglo XXI y el público puede identificarse perfectamente con el espíritu de Alcestes y reconocer ese mundo en el cual no quiere (y tampoco sabe) jugar.

Alcestes cobra vida. Y, sí, una isla desierta y evitar la convivencia no es la mejor solución para enfrentarse al día a día. Pero a veces dan ganas de tomarse ese respiro y curarse uno antes de regresar al escenario de la vida…

Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

sololosamantessobrevivenI

Vampiros aislados, fuera del sistema, viviendo en lugares fantasmas como Detroit o en ciudades donde se funde lo moderno y lo antiguo como Tánger. Vampiros que arrastran siglos de historia a sus espaldas, y eso pesa mucho. Que están cansados, que ya no entienden el mundo en el que viven, el mundo zombi. Viven al margen y solo se relacionan con los seres humanos cuando necesitan sangre incontaminada, 0 negativo a ser posible, por favor. Ahora, consiguen esa sangre en el mercado negro. Deshacerse de un cadáver ensangrentado es ahora demasiado aparatoso y no quieren llamar la atención sobre su existencia (antes podían beber y matar a su víctima, o beber y transformarla… otro vampiro solitario). La experiencia a través de los siglos les ha hecho eruditos, y también pesimistas. Tratan de buscar sentido a su longeva vida. Solo los amantes sobreviven y si además tienen una pasión o varias, mejor. A Adán (Tom Hiddleston) le puede sacar de su depresión existencial y sus impulsos suicidas, una canción hermosa. La música. O también es un amante de la ciencia. A Eva (Tilda Swinton) ponle un libro en las manos o déjala disfrutar de la naturaleza, de los pequeños detalles de la vida, del baile… y te dará cientos de motivos para seguir viviendo aunque sea fuera del sistema. Aunque vivan en el anonimato, casi como fantasmas. Y se regodeen en sus recuerdos pasados. Pero sobre todo, Adán y Eva, Eva y Adán, llevan siglos casados… y siempre se han amado.

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Adán y Eva, habitantes de la noche, se dejan acompañar tan solo de algunos humanos que les abastecen de sangre o que son guardianes de sus secretos. Y también se relacionan con otros vampiros. Por ejemplo el mejor amigo de Eva es ni más ni menos que Christopher Marlowe (John Hurt) y también le trae algún quebradero de cabeza (más a su amor, Adán), su díscola hermana Ava (Mia Wasikowska)… que no respeta nada y actúa como vampira sin complejos y sin escrúpulos. Se rodean de sus pasiones, son buenos coleccionistas, así a Adán le ha dado ahora por las guitarras eléctricas y siente devoción por los discos de vinilo; y Eva tiene una colección de libros… así en cada viaje realiza una selección de títulos. A Eva le gusta mucho bailar. Si algo les distingue en su vestuario respecto a los zombis son siempre sus guantes… Sibaritas como son, no solo juegan al ajedrez, son manitas con los circuitos eléctricos o son unos contadores de historias muy especiales sino que también beben la sangre en elegantes petacas, copas de cristal e incluso elaboran jugosos helados. Como tienen todo el tiempo por delante, Eva vive en Tánger y Adán en Detroit. Pero un día Eva llama a su Adán (emplean las nuevas tecnologías) y nota su depresión y decide viajar hasta Detroit para estar con su amado. Ella le cuenta a Marlowe que siempre ha sido así pero que se agudizó su melancolía desde sus veladas con los románticos, Lord Byron, Mary Shelley, Percy Bysshe Shelley… Adán es extremadamente sensible y depresivo.

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Dos acontecimientos les harán salir de su apatía respecto su inmortalidad y preferir seguir amándose (como siempre lo han hecho) porque solo los amantes sobreviven a morir lentamente (sobre todo cuando se les complica la consecución de la sangre en el mercado negro)… Por un lado su tranquila y monótona vida en Detroit se trastoca con la llegada de Ava, su comportamiento los convierte en fugitivos, de nuevo. Y por otro ver muy de cerca cómo se apaga lentamente la vida de un buen amigo…, saber que su historia tiene un final, que no son inmortales, solo viven mucho más que los demás.

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Jim Jarmusch recrea un mundo aislado y fantasmal para sus vampiros tanto en sus hogares como en esa ciudad decadente que es Detroit o esas callejuelas laberínticas que conforman Tánger. Y es detallista, minucioso, cuidadoso… Esa pared de antepasados de Adán es una belleza. Son los representantes de un arte que los mantiene vivos. Artistas que en cierto modo estuvieron también fuera del sistema. Ellos mismos, los vampiros, son creadores… pero como viven en el anonimato, han ‘dejado’ sus grandes obras a hombres que han adquirido nombre, fama y eternidad. Hacen continuas alusiones y guiños (Marlowe escribió las obras más famosas de Shakespeare, Adán compuso un adagio para Schubert). Lo más increíble es que Jarmusch, autor también (amante de la música y la literatura, grandes protagonistas en la vida de los vampiros), deja una obra cinematográfica que es absolutamente moderna y antigua a la vez. Y esa mezcla es explosiva, sugerente, hipnótica…, genial.

Y es que los románticos vampiros con guantes de Jim Jarmusch, personajes libres de su ya particular y personal filmografía, son solitarios, depresivos, fuera del sistema… pero aman la vida y el arte. Y además hay algo que no pierden, un elegante sentido del humor.

Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

lasaventurasdejeremiahjohnson

Último paseo por westerns atípicos y ahora toca el turno de un nuevo director del momento, años setenta, Sydney Pollack, que estaba no sólo construyendo su relación profesional con el actor Robert Redford sino también un cine de corte progresista. En Jeremiah Johnson, el director une su visión progresista del mundo –y avisa que son tiempos de estar fuera del sistema y reconectar con la naturaleza– con un western empapado de aventura. Jeremiah, un héroe que se convierte en leyenda (de nuevo como en El día de los tramposos o en Pat Garrett y Billy El Niño, las canciones tienen una función narrativa), simboliza a un hombre que quiere vivir fuera del sistema porque le ha herido y quiere retirarse. Alguien con quien pueden identificarse muchos en aquella generación… y ahora también. La película refleja el desencanto que arrastra una generación y expresa la necesidad de encontrarse uno mismo en un camino que no va a ser fácil. Un mundo de descubrimientos, de saber leer la naturaleza, de inevitablemente (aunque quieras estar solo) convivir con otros: con los que son diferentes a ti y con tus iguales con los que chocas cada día.

Jeremiah Johnson tiene una primera parte absolutamente apasionante de construcción de un personaje y su leyenda. Y una segunda parte que es su consolidación que a mí me desconcierta bastante. Efectivamente la primera parte es de aprendizaje del personaje de Jeremiah que empieza a ‘leer’ las montañas y se da cuenta de que en ese camino no puede prosperar solo. Así se encuentra con un viejo cazador de osos que le enseña a sobrevivir. ‘Adopta’ a un niño que no habla, Caleb, que encuentra en una casa aislada donde vivía con su madre y hermanos esperando a la figura del padre (los primeros colonos); los indios han pasado por ahí y han matado a sus hermanos y han dejado a su madre sin salud mental. También recibe lecciones de otro superviviente de las montañas calvo o con pelo pero siempre con bigote. Jeremiah trata de relacionarse, desde el respeto, con los indios. En una de sus aventuras le casan con una joven india… Y termina formando una extraña familia con un niño que no habla y una joven india con la que no se entienden en el mismo idioma. Parece que, por fin, Jeremiah ha encontrado su felicidad fuera del sistema, en las montañas.

Pero llega la segunda parte compleja y contradictoria (quizá tiene que ver la pluma del guionista y posteriormente director John Milius, un hombre que no es precisamente fácil y que ha desarrollado una ideología compleja de tintes conservadores bastante diferente a la de Pollack… Hace poco se ha realizado un documental alrededor de su persona –que no he visto y que me llama mucho la atención– donde parece ser que él se denomina en un momento dado como anarquista zen)…, ante un hecho desgraciado que acontece en su vida, por ayudar al ejército a encontrar a unos colonos aislados (y saltarse una norma india al cruzar un cementerio), Jeremiah Johnson se convierte en un vengador silencioso que declara la guerra a los indios que han roto su felicidad. Y viendo en la primera parte cómo se resistía a la violencia y a atacar a los indios (o cómo se resistía a cualquier enfrentamiento o conflicto), choca cómo se transforma en un hombre que los acecha, sin compasión alguna. Esta segunda parte también contribuye a forjar la leyenda, es un hombre que nunca muere y siempre ataca, el come hígados. Solitario y condenado a estar continuamente huyendo, aunque ahora sabe leer la naturaleza (y decide continuar fuera de la ‘civilización del hombre blanco’ que ya le ha decepcionado suficiente), quiere estar en las montañas (se identifica con ellas y la vida que le proporcionan) y finalmente su enemigo le respeta (los indios) y él respeta a sus enemigos en una lucha de igual a igual…, como se adivina en el saludo y sonrisa final de Jeremiah a un indio con el que siempre se ha encontrado desde que era un inexperto hasta convertirse en un hombre de las montañas, una leyenda. ¿Es el mejor final para un fuera del sistema? ¿Es inevitable el enfrentamiento, el desencuentro, el distanciamiento y el desencanto?

Sydney Pollack crea un western de aventuras apasionante donde yo, como espectadora, me siento más identificada con el Jeremiah Johnson de la primera parte. Los momentos con su extraña familia son lo más cercano a un ideal de vida feliz y plena.

Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.