Header image alt text

El blog de Hildy Johnson

Simplemente, un blog "de cine"

Recuperar a Antonio Moreno (y II). Ello (It, 1927) de Clarence G. Badger

It

El it boy y la it girl… de los años 20

El término it girl está en cualquier revista de moda actual. Pero, sin embargo, tenemos que irnos a principios de siglo para saber realmente qué significa. Y fue Elinor Glyn, novelista y guionista, quien popularizó el término. “It” era aquella cualidad que poseía una persona, de manera inconsciente, que irremediablemente provocaba atracción física y mental. Y, fue tal la popularidad de dicha palabra, que Hollywood quería llevar el término “it” a la pantalla… Y nació una película donde incluso la propia Glyn hizo de ella misma. ¿Y quién podía ser la pareja que tuviera Ello? ¿Quiénes tenían esa cualidad innata de atraer, de manera inconsciente… por su forma de ser, de actuar, de comportarse…? ¿Cuál sería la pareja de moda? La primera it girl en la pantalla sería Clara Bow. Y el primer it boy en el cine tendría el rostro de Antonio Moreno. Y los dos son los protagonistas de una película divertida… una comedia de equívocos y con ritmo… una comedia de los locos años 20… It de Clarence G. Badger. Supuso la consagración definitiva de Clara Bow. Es curioso descubrir la vida trágica de la flapper del cine, de la mujer que representó los despreocupados y divertidos años 20. Por cierto, entre los figurantes de esta película se ve un actor que hace de reportero que apenas sale un minuto…, pero ya se ve que tiene Ello. Ese figurante será toda una estrella en el futuro: Gary Cooper.

Preston Sturges y la guerra. Salve, héroe victorioso (Hail the Conquering Hero, 1944) / El milagro de Morgan Creek (The Miracle of Morgan’s Creek, 1944)

Es un lujo darse una sesión doble con estas dos películas dirigidas y escritas por Preston Sturges y como actor protagonista de ambas, el olvidado Eddie Bracken, un actor cómico, y también en las dos aparece como secundario de lujo, William Demarest. Durante la Segunda Guerra Mundial, nadie osaba reírse de los soldados o representar en la pantalla blanca una imagen negativa. Normalmente eran tratados como héroes o como personajes trágicos… Preston Sturges crea, sin embargo, dos comedias donde se ríe de ellos y con ellos y de mil cosas más, pero con elegancia y ternura… y soltando de todo por su boca. En Salve, héroe victorioso, el protagonista, Woodrow Truesmith, no puede ser marine por una enfermedad absurda y se avergüenza del volver a su hogar. Se encuentra en un bar, desolado, cuando entra un grupo de marines que necesitan dinero para beber… y los invita, y ellos se inventan una historia para que este regrese a casa. Y se arma tal revuelo en su localidad que ¡lo reciben como el mayor de los héroes de guerra! Y el pobre Woodrow Truesmith no sabe cómo salir de esta aventura, cómo decir la verdad… Sus compañeros no hacen más que liar las cosas… Y en El milagro de Morgan Creek… milagrosamente la película pasó la censura pues trata ni más ni menos de una inocente, pero algo alocada, muchacha que se va de juerga con un montón de soldados una noche y al día siguiente no solo no se acuerda de nada, sino que aparece con un anillo de casada, y pronto se entera de que además está embarazada. Quien estará a su lado y tratará de ayudarla por todos los medios será un muchacho, que no ha podido alistarse, y que está locamente enamorado de ella desde que eran niños. También forman parte de la aventura el duro padre (pura máscara) de la muchacha y su hermana pequeña.

Las dos películas son tremendamente divertidas y muy locas… Preston Sturges se ríe con elegancia de muchísimas cosas y llama la atención cómo pudo sacar adelante ambos proyectos cinematográficos en aquellos tiempos y con tan buena fortuna. Además es una gozada disfrutar de toda una galería de actores secundarios realmente graciosos. Y también encontrarse con dos actrices que merece la pena seguir sus pasos: Ella Raines y Betty Hutton.

Read more

Una de las apasionantes tareas de una filmoteca es rescatar del olvido. Y recuperar joyas ocultas; y rebuscar y encontrar películas perdidas; y difundir la historia del cine. Todo esto, más un cariño y cuidado que se nota en la elaboración del ciclo, lo encontramos en la Filmoteca Española este mes en su retrospectiva sobre Antonio Moreno (1887-1967). Digamos que Antonio Moreno: Made in Hollywood logra reunir y recuperar la memoria de un actor que nació en Madrid y que sus pasos acabaron en Hollywood, convirtiéndose en un actor silente de prestigio. Luego posteriormente también dirigió películas y en la era del cine sonoro fue un secundario de lujo. Todas sus facetas se contemplan en este ciclo. Como marco de la retrospectiva, el documental The Spanish dancer de Mar Díaz, que a su vez está presentando cada una de las películas de este olvidado actor aportando interesantes datos e información del material proyectado. Toda la obra silente de Antonio Moreno se está viendo con música en directo, gracias a la sensibilidad del pianista Marcos Ortiz (es todo un placer escuchar las composiciones musicales que acompañan cada proyección; un trabajo, sin duda, serio y laborioso).

Descubrí a Antonio Moreno por dos vías distintas (pero comunicadas, Álvaro Armero está presente en las dos) hace años, pero nunca, nunca había tenido oportunidad de ver alguna de sus películas del periodo mudo: el libro de Álvaro Armero, Una aventura americana. Españoles en Hollywood (y descubro en una entrevista que Mar Díaz también se fijó en Moreno a través de esta publicación) y el número 22 de la revista Poesía, dedicada a El cine. Después, de algunas de sus películas del periodo mudo he leído una y otra vez bien por los directores o por sus compañeras de rodaje. No voy a poder acercarme a todo lo que quisiera, pero ya he empezado el aperitivo del ciclo con dos de sus más famosas películas silentes y que sí se han conservado. Las dos son adaptaciones cinematográficas de novelas del escritor valenciano Vicente Blasco Ibáñez, cuyos libros se convirtieron en verdaderos best sellers al otro lado del charco. De tal modo, que Hollywood adquirió sus derechos y muchas de sus obras tienen su adaptación cinematográfica (incluso varios remakes). Y en dos de ellas: Mare nostrum y La tierra de todos… Antonio Moreno era el protagonista.

Mare nostrum (Mare nostrum, 1926) de Rex Ingram

Mare nostrum

— En Pompeya, camino a la perdición. Entre ruinas…

Mare nostrum es una superproducción de la Metro Goldwyn Mayer (si hubiera sido por Ingram, como dijo Mar Díaz en la presentación, la palabra Mayer desaparecería del texto… pues no se llevaba nada bien con el productor Louis B. Mayer… y en los créditos de sus películas se negaba a que se pusiera Mayer) dirigida por uno de sus directores estrellas, pero también rebelde: Rex Ingram. El director ya había llevado al cine otra famosa novela de Blasco Ibáñez, Los cuatro jinetes del Apocalipsis, y le gustaba el proyecto de Mare nostrum, al igual que a su esposa, la actriz Alice Terry. Así que se embarcó en un rodaje de meses y meses, con el apoyo del escritor… y en las tierras del Mare nostrum: España, Francia e Italia. Así la película nos lleva a Pompeya, Marsella o Barcelona.

Read more

Vida bohemia

La manera de rodar la larga y trágica agonía de Mimi y el rostro de Lillian Gish son tan solo dos de los ingredientes por los que merece la pena adentrarse en otra perla silente de la filmografía de King Vidor: Vida bohemia. Rodada entre El gran desfile, que le convierte en cineasta consagrado, y Y el mundo marcha, su obra genial del periodo mudo… Vida bohemia es un paréntesis en su carrera como director-autor. Pues es digamos un encargo o mejor dicho una exigencia de una de las primeras estrellas de cine, con poderes, Lillian Gish. Parece ser que ella buscaba un vehículo para una nueva etapa de su carrera, donde ya no era la heroína de las películas de D.W. Griffith, pero sí una flamante estrella de la Metro Goldwyn Mayer. Y encontró su personaje en Mimi…, su contrato la permitía elegir director y actor principal. Así quiso a su lado a Vidor (después de visionar parte de El gran desfile) y al galán John Gilbert. Aunque no coincidieron director y actriz en maneras de trabajar se admiraron y respetaron. Así Vidor cuenta en su estupenda biografía, Un árbol es un árbol, la concienzuda y detallada preparación de la Gish para la escena de su muerte… que le llegó a dejar preocupado por si la actriz había ido demasiado lejos en su preparación y entrega.

Read more

Money Monster (Money Monster, 2016) de Jodie Foster

Money Monster

Nadie le puede negar a Jodie Foster una película tremendamente entretenida, Money Monster, pero a la vez poniendo sobre la mesa reflexiones interesantes. Reflexiones para estos tiempos, que se repiten una y otra vez pero nunca parece suficiente. El nombre de la película es el mismo que tiene un programa de economía que tiene un presentador estrella de vuelta de todo con cara de George Clooney, que se deja llevar por una directora de programa ya cansada de su monotonía laboral (y de los caprichos del presentador estrella) con el rostro de Julia Roberts. El programa tiene esa mezcla peligrosa de entretenimiento puro y duro, sin responsabilidades en las informaciones y consejos que aporta. Sin profundizar en la verdadera información económica… y entonces les estalla en la cara esa forma de enfocar este tipo de noticias, cuando en pleno programa en directo entra un joven airado (Jack O’Connell), fuera de sus casillas, pidiendo explicaciones…

Read more

quéruinadefunción

Peter Bogdanovich ama el cine y uno de sus amores es un género: la comedia y si es posible screwball… con unas gotas de slapstick, por favor. Si encima unes cine y teatro…, solo hay una salida: el espectáculo debe continuar. Así surge ¡Qué ruina de función!, película donde el director cinéfilo logra que el espectador llore de la risa y sus carcajadas no puedan reprimirse. Bogdanovich mima sus comedias y bebe de un lenguaje cinematográfico complejo que se fue forjando con los grandes cómicos de cine mudo americano y continuó con el género screwball durante los años treinta y cuarenta…, de esta manera las comedias de Bogdanovich son evoluciones y homenajes al género que ponen de relieve la importancia que tiene un buen director de comedias. No hace más que seguir la premisa que nos descubrió Preston Sturges en Los viajes de Sullivan: lo importante que es dirigir buenas comedias y provocar simplemente la risa. Porque la risa termina siendo terapéutica y relajante cuando realmente surge del alma.

Read more

autobiografiachaplin

Para conmemorar los cien años del nacimiento de un personaje, Charlot, Lumen recuperó íntegramente la autobiografía que escribió su creador, Charles Chaplin, publicada en el año 1964 (empezó a escribirla en 1958). De ella había leído varios fragmentos así como ciertos comentarios y críticas que no dejaban en buen lugar estas memorias. Sin embargo, me he deleitado con su lectura y se han disipado esas sombras que había sobre estas páginas… porque ya es mucho lo visto e investigado sobre Chaplin y esta autobiografía personal enriquece mi visión sobre este creador. Así acabo con una de mis lagunas sobre Charles Chaplin, hundirme en su propia vida vista por él mismo.

Read more

gordos

Obesos: y el cine está lleno y sus significados también. De lo cómico a lo trágico. Todo un abanico. De la persona que se ama y es segura de sí misma con sus kilos de más hasta la persona que oculta en su obesidad su inestabilidad emocional. Para establecer contrarios… En las pandillas de amigos siempre está aquel o aquella que pesa más y el delgaducho o la delgaducha de turno…

Read more

elhombremosca

Reloj: relojes de pulsera, relojes de torres, relojes de bolsillo, relojes de cuco, relojes despertador, relojes electrónico, relojes de arena, relojes de sol, relojes de péndulo… artilugios para medir el tiempo, para marcar horas, minutos, segundos… e imprescindible atrezzo que aparece en películas y a veces tiene papel protagonista, otros un momento importante o simple decoración ambiental… Repasemos algunos relojes cinematográficos imprescindibles.

Read more

lafragilvoluntad

Hay personajes que se te quedan en la retina y uno de ellos fue Sadie Thompson. Pero la de Lewis Milestone. Así me impactó ese personaje cuando aparece por primera vez para bajarse de un barco a una isla que se convertirá en una asfixiante cárcel bajo una continua lluvia. Lo primero que vemos son sus manos enjoyadas, sus zapatos blancos, medias de rejilla y su tobillera, y por fin, su rostro con el labio torcido, un cigarro y unos enormes ojos. Esa película se llamaba Rain (1932) y Sadie Thompson tenía el rostro de Joan Crawford. La película es una adaptación de un relato corto del prolífico William Somerset Maugham, Miss Thompson (que nunca he leído). Así nos hundimos, bajo la lluvia, en un relato cinematográfico con ecos de melodrama exacerbado donde miss Thompson sufre un enfrentamiento a muerte (nunca mejor dicho) con un misionero reformista e intransigente (un genial Walter Huston). El misionero le hace la vida imposible y se obsesiona con su salvación. Porque aunque no se hable mucho de su vida pasada, todo se intuye y a la vez es evidente, no ha tenido una vida fácil y seguramente ha ejercido la prostitución pero está dispuesta a emprender una nueva vida, desde cero. Pero el misionero no se lo pondrá fácil… y establecen entre ambos una guerra verbal y física de fuerzas. Sálvese quien pueda.

Así poco a poco, a partir del visionado de la película de Milestone, me fui enterando de la existencia de otras versiones. Y la primera Sadie Thompson tuvo el rostro de Gloria Swanson en el máximo esplendor del cine mudo con un realizador que se estaba convirtiendo en imprescindible, Raoul Walsh. La película se tituló como el personaje (o aquí La frágil voluntad) y fue un proyecto muy personal tanto para la actriz como para el director. Así ella se convirtió en productora (y un año después también se arriesgaría con La reina Kelly) y Raoul Walsh no solo asumió la labor de director sino también la escritura del guion y la interpretación de uno de los personajes principales. La tercera Sadie Thompson narró su historia en forma de musical en los años cincuenta y contó con la pelirroja melena de Rita Hayworth y con el director olvidado Curtis Bernhardt. La película se llamó por estos lares, La bella del Pacífico (película que todavía no he localizado).

Hace poco he podido ver, por fin, la Sadie Thompson de Gloria Swanson y solo me ha provocado buenas sorpresas. Primero la oportunidad de conocer un poco más la etapa silente de Raoul Walsh además de disfrutarle frente a la cámara (como actor), después comprobar que me sigue fascinando la historia de Sadie Thompson y su enfrentamiento con el misionero intransigente (esta vez, un brillante Lionel Barrymore). Desgraciadamente es de esas obras cinematográficas de cine mudo que no están completas. En este caso faltan los minutos finales que han reconstruido, en la copia restaurada en los ochenta (la que facilita el dvd), con fotogramas fijos e insertos de guion… pero la fuerza de la historia la sientes. Está.

Frente al melodrama desaforado de Milestone, asfixiante y crispado, Raoul Walsh opta por un melodrama más realista y calmado pero consigue también esa sensación de encierro y agobio por la lluvia constante. Ese encierro en un hotel de mala muerte…, que es otro personaje más. Realismo que se siente en la complicidad que surge entre el teniente O’Hara (el propio Walsh… y la posibilidad de un nuevo futuro para Sadie) y la protagonista que construyen su relación a base de bromas y complicidades, exuda un erotismo sano, bonito. Así, por ejemplo, hay una escena en que el teniente enciende el cigarrillo de Sadie y los dos tienen sus cigarros en la boca…, y ese encender es como un beso fogoso. Y realismo en la relación insana y enfrentamiento entre Sadie y el misionero así como la parte oscura y obsesiva del religioso que quiere redimir a la mujer pecadora y a la vez la desea.

Y como ocurre con ciertas heroínas del cine silente, la actriz juega con su rostro y el director con el primer plano hace maravillas. Así vemos a la vital y rebelde Sadie transformarse en la ‘redimida’ y sumisa Sadie a golpe de primer plano. Raoul Walsh maneja el lenguaje cinematográfico con soltura y arriesga en la narración cinematográfica. Sabe crear ambientes, como demostraría en sus películas de cine negro o en otra película de su periodo mudo, El ladrón de Bagdad, donde crea un mundo de ensueño. Es interesante destacar cómo los personajes al principio de la película son presentados y definidos en el barco mediante la frase que escriben alegremente cada uno en el libro de autógrafos o cómo construye una escena donde refleja el estado de ánimo del personaje principal: el rostro de Gloria, desesperada, encerrada en su cuarto y viendo la lluvia caer incesantemente se “siente” entre rejas. Sí, Sadie Thompson también tiene el rostro de Gloria Swanson. Y volvemos a encontrar en esta versión muda, a una prostituta que solo quiere empezar desde cero y que es una superviviente… que medirá sus fuerzas con un hombre intransigente que quiere enderezar almas sin ver que la suya está retorcida.

Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

1.- Animaladas en Verdi Kids

pajaroballena

La primera vez en una sala de cine de mi sobrina Vega, de dos años, ha sido con una sucesión de maravillosos cortometrajes de animación bajo el título genérico de Animaladas. Resulta que no solo disfrutó ella del evento, sino que su tía Hildy (acompañada de los padres de sus sobrinas, de Luna, su otra sobrina y ya cinéfila y de otra amiga de su sobrina y su madre) disfrutó de lo lindo con la propuesta. Estos cines apuestan por sesiones infantiles cuidadas, pensadas y bien elegidas que tratan de poner a disposición de los más pequeños un enriquecedor mundo cinéfilo. No había tenido oportunidad de asistir a ninguna sesión, y hacía tiempo que me apetecía, hasta esta ocasión.

Siete cortos de distintas nacionalidades, épocas y con distintas técnicas de cine de animación han sido todo un deleite. Todos los cortometrajes se servían del sonido del mundo animal y la música para contar sus pequeñas historias. El programa nos llevaba al descubrimiento de creadores checos, suecos, alemanes, americanos y franceses.

De todos, el más mágico y sensible o con el que por lo menos conecté al máximo fue El pájaro ballena (2011) de la francesa Sophie Roze. Un delicado y poético cuento entre un pájaro gigante y una niña lectora…, con un trazo sencillo pero hermoso y con apenas dos colores y todas sus gamas, marrones y negros, como si fueran delicados recortes de papel…

Después, uno de los cortometrajes clásicos de Warner, una creación de los años 30 de Rudolf Ising, Concierto marítimo… donde su alegre y musical protagonista termina en el fondo del mar y protagoniza un improvisado y genial concierto con aires de jazz… Todo en blanco y negro y con mucho ritmo.

De la animación checa dos cortometrajes de los años setenta de Zdenek Miler y Hermina Tyrlova. El grillo y el violín y La fiesta de la granja, respectivamente. Animación de un clásico checo con una vital historia de un grillo juguetón pero con mucha sensibilidad musical. Y el otro, de una de las creadoras checas más prestigiosas, sobre todo reconocida por su uso del stop motion y por el cuidado vertido en la construcción de sus marionetas… En esa fiesta de granja, unos animales realizados con trozos de fieltro cobran vida…

Desde Suecia las aventuras de un solitario y extraño conejo llamado Booo (2009), con el trazo sencillo de la creadora Alicja Jaworski. Booo y sus aventuras con tres traviesos amigos. Y desde Alemania otra pequeña joya…, un delicado sueño de una niña que hace que los monstruos de sus pesadillas protagonicen un peculiar coro. Se trata de La sinfonía de los monstruos (2012) de Kiana Naghshineh y también un trazo sencillo pero con una recreación mágica y especial del mundo onírico.

Por último la animación digital de la mano del francés Nicolas Deveaux con 5,80 metros donde descubrimos qué pasa en las piscinas públicas cuando están cerradas al público: que unas trabajadoras jirafas practican sus saltos desde los trampolines. Divertidísimo y espectacular.

2.- Instituto Benjamenta de los hermanos Quay y otras sorpresas en el ciclo Metamorfosis en La Casa Encendida

institutobenjamenta

Son varias las sesiones a las que estoy asistiendo en la sala audiovisual para entender los universos ricos, únicos y especiales de Starewitch, Švankmajer y los hermanos Quay. Estos creadores son los protagonistas de una magnífica exposición (que tuve la suerte de disfrutar ya en Barcelona y ahora en Madrid) que recomiendo con fervor: Metamorfosis. Visiones fantásticas de Starewitch, Švankmajer y los hermanos Quay.

Los cuatro creadores eran absolutamente desconocidos para mí y su descubrimiento ha sido un interesante hallazgo. Sus particulares universos arrastran a mundos fantásticos, a un entendimiento especial del cine de animación y de ficción, y a un conocimiento de referencias extraordinarias. Y los cuatro se comunican y dialogan entre sí y con otras apasionantes influencias del mundo de la pintura, la literatura, la ciencia… Y ponen de manifiesto de lo que es capaz la imaginación, de cómo se puede volar a otros mundos ajenos, mágicos llenos de fantasía. Donde la inocencia se mezcla con el miedo y la crueldad. Donde lo bello entra en contacto con lo terrible. Donde lo onírico y lo inconsciente permite el vuelo a lo inexplicable y extraño.

Entre las actividades paralelas a la exposición hay un interesante ciclo para conocer la obra cinematográfica de estos creadores así como el de otros creadores que influyeron en ellos o que ellos influyeron en tales…

Al último que asistí fue al largometraje de ficción de los hermanos Quay, Instituto Benjamenta. This Dream People Call Human Life (1996), una especial adaptación cinematográfica de una obra literaria de Rober Walser, Jakob von Gunten. El universo literario de este autor de principios del siglo XX es una de las inspiraciones de los hermanos para su peculiar universo. Un autor que arrastraba una depresión y melancolía continua… cuyos trabajos (como sirviente, empleado de banca o secretario) y su vida errante conformaron su personalidad volcada en sus manuscritos.

Instituto Benjamenta nos introduce en un extraño y cruel cuento de hadas (con toques de la bella durmiente, Blancanieves y la Bella y la bestia) bajo la óptica de un hombre desequilibrado. El instituto del título es una institución siniestra donde varios hombres son preparados con extraños métodos para servir a los demás. La institución la llevan adelante dos hermanos oscuros: un hombre distante y cruel y una mujer bella y amarga. Todo se desbarata en ese edificio de estancias con una vida propia, entre la pesadilla y los sueños hermosos, con la entrada de un último alumno introvertido pero que modifica el funcionamiento de la institución.

Los hermanos Quay crean espacios imposibles en un onírico y melancólico blanco y negro. Una película rara, inquietante, sensual e hipnótica con imágenes hermosas y surreales que atrapan a un espectador que se encuentra con un universo muy especial. Instituto Benjamenta muestra un especial mundo de objetos y habitaciones que desconciertan como la vara, una pezuña de ciervo, de la maestra o el espacio vacío donde solo hay una extraña pecera con un pez. Sus protagonistas son actores de carne y hueso que habitan un mundo mágico y desasosegante.

3.- Investigación cinematográfica. Proyección de Un bigote para dos de Tono y Mihura en el cine estudio del Círculo de Bellas Artes

Después de años de investigación cinematográfica, Santiago Aguilar y Felipe Cabrerizo han recuperado, como les gusta puntualizar, una aproximación de lo que pudo ser Un bigote para dos de Tono y Miguel Mihura. Un experimento cinematográfico (ya con antecedentes… y también con ilustres ejemplos posteriores a su fecha de creación, recordemos lo que hizo Woody Allen en uno de sus primeros proyectos cinematográficos en 1966 al doblar una película japonesa de espías para convertirla en la absurda Lily, la tigresa) que recurre a películas ya realizadas de otros países y doblarlas con diálogos absolutamente delirantes construyendo una historia absolutamente diferente o ofreciendo otro punto de vista narrativo.

Un bigote para dos se estrenó en los cines durante el año 1940. No fue mal recibida por la crítica pero sin embargo el público no logró conectar con ese experimento de humor absurdo. Además la película se enfrentó a una polémica y es que Enrique Jardiel Poncela arremetió contra sus creadores y consideró un plagio y un robo esta creación. Él decía que era exactamente lo mismo que él hizo años atrás, en 1933, con seis cortometrajes de cine mudo a los que tituló Celuloides rancios por un encargo de un gran estudio (la Fox).

Desgraciadamente se habían perdido las posibles copias originales de Un bigote para dos. Por suerte los historiadores han logrado encontrar la película original, una mediocre opereta austriaca, Unsterbliche melodien, 1935 sobre los amores de Johann Strauss hijo. Y sobre ella, ya que sí se conservaba el guion de Tono y Mihura, han sobreimpreso los subtítulos con todos los matices especiales de sus creadores (voces de la conciencia, efectos visuales, escenas que eliminaron del original, voces fuera de cuadro…, etcétera).

Los dos historiadores además de contar con un blog, escribieron un apasionante artículo narrando toda la historia y la creación de esta obra en la revista Caimán del mes de noviembre. Entre otras cosas explican la experiencia cinematográfica de estos dos creadores, que pertenecían a esa otra generación del 27. Tono fue uno de los españoles que viajó a Hollywood cuando a principios del cine sonoro no existía todavía el doblaje y se planteó el realizar copias de las películas americanas con actores españoles o de América Latina. Se necesitaban escritores que pudieran adaptar al castellano los guiones. Y Mihura trabajó junto a su hermano (que sería también un director de cine), cuando ya existía el doblaje, en los estudios Fono-España para entre otras cosas ajustar adecuadamente los diálogos en las películas dobladas.

Los que pudimos asistir a la primera proyección que se realizaba en el cine estudio del Círculo de Bellas Artes (anteriormente se había realizado el estreno de este buen proyecto histórico en la Cineteca del Matadero), escuchamos también a un entusiasta Felipe Cabrerizo contando con pasión todos los pormenores y contextualizando la obra cinematográfica que íbamos a visualizar. Además tuvimos un regalo extra: uno de los cortometrajes de Enrique Jardiel Poncela, divertidísimo, Los ex presos y el expreso.Y ni más ni menos que el cortometraje empleado para los subtítulos de Poncela (originalmente era su voz lo que escuchaba el público que acudía a la proyección) es el mítico Asalto y robo de un tren de Edwin S. Porter. Después disfrutamos de los delirantes y absurdos diálogos de Un bigote para dos que crean una divertida comedia de lo más alocada. Las risas eran inevitables. Y un deleite participar, como espectadora, en tal descubrimiento e investigación. Así pasamos la tarde entre señores con bigote, una desgraciada enamorada que tiene voz de hombre, otra que le roba el novio, personajes que se regalan patatas fritas con forma de flores, otros que van a espectáculos donde hay suculentos menús en escena, tristes citas suspendidas a la plaza de toros y el señor con bigote protagonista que siempre le anda siguiendo una molesta voz de la conciencia…

Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.