Hay libros que no pierden frescura. Y uno de ellos es Lulú en Hollywood. Lo tengo desde hace tiempo y me apetecía volverlo a leer… y de nuevo me ha parecido fascinante. Interesante por la autora. Interesante por lo que cuenta. Interesante por cómo lo escribe.

Louise Brooks fue una estrella efímera, porque ella lo quiso y también por las circunstancias, durante el periodo del cine silente. En aquellos locos años veinte, la Brooks fue una actriz, con filmografía actualmente de difícil acceso, que ha pasado a la memoria cinéfila no por sus películas estadounidenses sino por dos obras que realizó en Alemania casi ya a las puertas del cine sonoro con el director G. W. Pabst.

Ella fue la protagonista total y absoluta de La caja de Pandora y de Tres páginas de un diario. Películas que en su momento pasaron sin pena ni gloria. Incluso la Brooks no recibió muy buenas críticas. Fue con el paso de los años y con las nuevas miradas que disfrutaron de estas obras cuando Louise Brooks, retirada de Hollywood que ella desterró y que también hay que decirlo fue desterrada, alcanzó el estatus de actriz mítica y maldita.

Así el libro recoge una serie de artículos-ensayos que recogen su testimonio vivo y lleno de auténtica sinceridad y verdad sobre aquellos locos años veinte en Hollywood. Un Hollywood silente alejado del que ha llegado a nuestros días, un Hollywood oscuro y duro pero también lleno de chispa y de personajes insospechados donde la Brooks se paseaba con mirada limpia, crítica y sincera.

Pasear por las páginas de este libro supone encontrarse en la mansión desenfada de los Bennett (donde las hermanas Constante y Joan harían historia en el cine… La Brooks era amiga de la tercera en cuestión y más desconocida, Barbara) o encontrarse en la mesa de un Leslie Howard apasionante (y ahora tan olvidado… es casi un personaje de película…, aquí sólo hay un apunte). Imaginar cómo era el mundo de lujo y barro del señor Kane (digo Hearst) y su amante Marion Davis así como todos los que pululaban alrededor. Un duro mundo de apariencias donde jóvenes conocidas de Brooks encontraron sólo soledad, dependencias y muerte. También encontrarse de frente con actores dando sus primeros pasos y cómo la industria hollywoodiense los transformó: Bogart y W. C. Fields… la Brooks deja dos retratos muy diferentes de los que estamos acostumbrados.

Con mirada sincera y amena nos cuenta los rodajes en aquellos años junto a los compañeros de reparto o los directores. Analiza su experiencia tanto en Hollywood (Mendigos de vida) como en Alemania (La caja de Pandora). Ya habla de los contratos que esclavizaban a los actores y actrices en las productoras y cómo dirigían sus vidas o manejaban lo que se debía saber de sus vidas. De cómo la industria igual que te ensalzaba te podía retirar de los focos al momento. Así cuenta la entrada gloriosa de un nuevo prototipo de mujer, la Garbo, y la muerte repentina de otra estrella del duro star system, la famosísima Lilian Gish.

Y todo a través de la pluma ágil y desnuda de la Brooks que habla sin rubor y sí con sencilla inteligencia de sus experiencias y escarceos. De su propia subida al Olimpo y caída. De sus relaciones con otros profesionales del medio, con amigas, amigos, enemigos y enemigas…También ofrece un retrato de la vida en los espectáculos de variedades donde ella era bailarina que subió a los escenarios como chica del Ziegfeld Follies en Broadway. Y muestra como miraba y miraba y sobre todo cómo no se tomaba ella misma demasiado en serio lo que la convirtió en prototipo de mujer rebelde. Y ahora viendo sus imágenes, de mujer moderna de los veinte pero también del siglo XXI. Con su pelo a lo garcon, su mirada limpia, transparente e inteligente y su pluma veloz.

Lulú en Hollywood es todo un deleite y una fuente de conocimientos para conocer ese otro Hollywood también apasionante. Sin luces de neón. Oscuro pero también lleno de destellos y talentos. Con muchas historias, algunas tristes, otras divertidas y con mucha, mucha chispa…

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