Bruja: dicen que las brujas eran mujeres a las que se les atribuía poderes extraordinarios. Mujeres que históricamente estaban relacionadas con la superstición, mujeres que fueron perseguidas y quemadas en los fuegos de la inquisión porque sus poderes eran considerados malignos.

Las brujas también son personajes de origen mítico que aparecen en los cuentos infantiles o en leyendas antiguas. Hay incluso un imaginario sobre cómo es una bruja. Una mujer fea y malvada con poderes mágicos que puede volar montada normalmente en una escoba. Pero este imaginario ha evolucionado y también las brujas pueden ser hermosas…

En el cine la bruja también ha sido personaje imprescindible de mil y una historias. Nuestro recorrido empieza con la bruja malvada del Este que es la pesadilla de Dorothy en El mago de Oz. Una bruja totalmente de cuento con verruga incluida y el rostro de Margaret Hamilton…, Judy Garland también se encontraba con una bruja buena y bella, la del Norte, con el rostro de Billie Burke.

Otra de cuento y recordada con cariño es, sin duda, La bruja novata. Aventura Disney divertida y tierna donde una impagable Angela Lansbury es una aprendiz de bruja con escoba y conjuros incluidos. Y si no nos ponemos puristas ¿quién Mary Poppins sino una bruja buena y moderna? Disney siempre fue magnánimo con las brujas y nos presentó personajes inolvidables pero quien gana la partida es la bruja de Blancanieves. Porque es bella y horrible a la vez. Y su transformación, terrorífica. Nadie olvida esa hermosa madrasta (vamos, ni comparación con la sosilla de Blancanieves) delante del espejo en todo su esplendor y cómo se convierte en una mujer anciana, de negro, con rostro tremendo y manzana traidora…

Pero dentro de la evolución de las brujas, ahí nos encontramos a las rubias más hermosas convirtiéndose en mujeres modernas… pero brujas, brujas, brujas… que son capaces de enamorar locamente a hombres que suspiran por ellas y que están dispuestos a vivir para siempre al lado de mujer tan especial. Así primero fue Veronica Lake fue esa bruja que trata de hacer la vida imposible a Fedric March pero tiene un corazón que no le cabe en el pecho en Me casé con una bruja de René Clair. Años más tarde fue Kim Novak quien enamora a James Stewart como una moderna bruja de los años cincuenta en Me enamoré de una bruja. Y siguiendo con la estela de amables brujas…, no podemos olvidar la popularidad que adquirió la serie Embrujada (años sesenta) que hace poco tuvo un remake prescindible con una Nicole Kidman de ama de casa que trata de disimular sus megapoderes a su normal marido. También fueron mujeres ‘normales’ que de pronto son conscientes de sus poderes sobrenaturales Cher, Michelle Pfeiffer y Susan Sarandon en la taquillera Las brujas de Eastwick.

Ahora toca el turno a otro tipo de brujas. A todas esas mujeres que fueron condenadas a la hoguera por múltiples causas por la Inquisición y por la intransigencia de todo un pueblo. No gustaban las mujeres que se salieran del guión establecido y algunas sufrieron las consecuencias más horribles. Así recordamos películas más oscuras como El Crisol que adapta una de las obras más populares de Arthur Miller sobre unas jóvenes condenadas por Brujas en la comunidad de Salem o la joven y mísera campesina a la que en un ambiente de erotismo oscuro es condenada en la hoguera por bruja en El nombre de la Rosa.

Hubo directores que indagaron en la brujería femenina como Carl Theodor Dreyer que bien nos presenta mítica película de bruja vampira en película de culto, Vampyr o que analiza el mundo de la condena por brujería en Dies Irae.

El mundo oculto de las brujas de cuento o más reales es infinito en metros de celuloide…

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