Otra obra de mi amado Scorsese. After Hours es una especie de pesadilla nocturna con tintes de comedia negra sobre un pobre tipo, un procesador de textos, de vida gris, solitaria y aburrida en la gran ciudad de New York. Un tipo solitario que una noche más le esperan unas horas grises en la más absoluta soledad enterrado en las cuatro paredes de su casa o como mucho tomando tranquilamente un café en un local mientras lee, de nuevo (aunque no es habitual en él) su libro favorito de Henry Miller, un tipo que sí que vive emociones intensas.

De pronto se cruza en un camino una rubia dulce que le deja un teléfono. El gris oficinista piensa que esa noche toca aventura, llama en la soledad de su casa y tiene una cita. La noche promete. Lo que no sabe es que empieza una pesadilla sin fin que no entra dentro de los dictados lógicos de su ordenado mundo. Una noche surrealista y kafkiana donde el protagonista se ve atrapado en medio del SoHo lleno de personajes estrafalarios y sin posibilidades de volver a su dulce hogar. Una noche donde temerá perder la cabeza, el orden de su vida gris y la propia vida. Una noche llena de intensas emociones pero donde el personaje sólo ansía volver de nuevo al mundo que conoce y en el que se siente seguro porque conoce los códigos. Lo que empieza como una aventura termina como una horrible odisea existencial donde el héroe tiene que superar obstáculos inimaginables y donde las casualidades le persiguen en un laberinto sin fondo.

Así como si se tratara del reverso tenebroso de El mago de Oz o de Alicia en el País de las Maravillas (bueno cuentos ya de por sí bastante oscuros), el oficinista gris se siente atrapado en un mundo poblado por la locura pero vivo, muy vivo, donde emprende una carrera continúa para despertar…

Paul Hackett, que así se llama nuestro protagonista, corre tras una rubia con desequilibrios mentales, una escultora sadomasoquista, una camarera aburrida y cansada de su trabajo con facultades para la pintura, el dueño de un bar que encadena desgracia tras desgracia, una vendedora de helados con ansias asesinas, unos vecinos con sed de venganza, dos ladrones chapuceros, un taxista veloz, un local punk de música estridente, una mujer solitaria, un tímido gay…y corre por esquinas solitarias y nocturnas esquinas, por locales siniestros abiertos hasta el amanecer, por las casas de sus nuevos conocidos (extrañas pero con personalidad)… donde Paul se mira en los espejos de los cuartos de baño donde se muestra su extrañeza y cansancio o donde llama desesperado para encontrar un modo de la vuelta a casa. Es una noche de lluvia intensa… donde tan sólo irá con 97 centavos en el bolsillo.

De esta manera Scorsese pone a disposición del espectador todo un mundo nocturno, un New York oculto que vive agazapado y gotas continuas de humor negro donde vivimos extrañados la extrañeza que siente Paul ante una noche inesperada… todo bien condimentado con una buena banda sonora y un uso mágico (como acostumbra Scorsese) del lenguaje cinematográfico a través de los movimientos de cámara, de los puntos de vista, de su mirada y de su amado montaje (con su colaboradora de oro por los siglos de los siglos, Thelma Schoonmaker).

Dicen en un documental explicativo que lo que más les costó encontrar fue un buen final (y vaya si lo encuentran) y después de romperse la cabeza y preguntar opiniones por doquier… la solución más sencilla se la dio a Scorsese uno de sus directores amados Michael Powell (también director de maravillosos mundo oníricos junto a su compañero Pressburger).

Oportunidad además para disfrutar de la buena interpretación de Griffin Dunne que se rodea de rostros de los ochenta como Rosana Arquette,Teri Garr o una desconocida Linda Florentino o unos secundarios como John Heard. Como curiosidad resaltar que en una de las escenas más locas en el local Punk aparece un exaltado Scorsese manipulando los focos de luz. En el mismo documental sobre la realización de la película cuentan cómo Scorsese, después de un mal periodo de su vida con mucho desencanto encima, recuperó con esta película su amor por la dirección de películas…

Merece la pena sumergirse en esta noche loca y extraña de Paul…

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