Alguno de estos matrimonios han traspasado las pantallas, otros han sido meramente profesionales. Pero sí hay algo cierto. Cuando funciona la ‘química’ funciona de verdad. Muchas veces hemos nombrado algunas de estas parejas artísticas. Las que más conocemos son las de los directores con algún actor o actriz y la de las directoras con algún actor o actriz. La de dos actores, dos actrices o un actor y una actriz. Sin embargo hay otro tipo de matrimonios artísticos más en la sombra: compositores de bandas sonoras y directores, guionistas y directores, directores de fotografía y directores, diseñadores y actores o actrices, productores y directores, productores y actores o actrices…

Inevitablemene si nos viene a la memoria Tim Burton no podemos evitar que el rostro del actor Johnny Depp se materialice en nuestra mente. Si, por ejemplo, damos la mano a Scorsese dividimos su trayectoria ahora según sus actores fetiches: primero fue Robert de Niro ahora es Leonardo DiCaprio. Si estudiamos la carrera cinematográfica como director independiente de John Cassavettes muchos actores nos vienen a la cabeza pero sobre todo también la que sería su compañera sentimental: Gena Rowlands. O si pensamos en Woody Allen también podemos dividir su carrera es sus actrices musas: Diane Keaton, Mia Farrow o Scarlett Johansson. El maestro del suspense se rodeó de rubias glaciares que eran puro fuego y con dos héroes masculinos (muchos otros protagonizaron sus historias pero éstos son los que siempre van a la memoria colectiva cinéfila): su máxima musa fue Grace Kelly aunque antes también había disfrutado con la Bergman. Sus héroes son Cary Grant, perfecto caballero que no se despeina pero actúa como los ángeles, y James Stewart, perfecto ciudadano que se ve metido en intrigas que no espera. También estuvieron unidos por años y años John Ford y su héroe fordiano por excelencia: John Wayne. En la comedia pura y dura formaron tándem genial Billy Wilder y Jack Lemmon… para el drama o la tragedia o la comedia agridulce optó por William Holden. Si nos vamos a España algo similar ocurre con Almodóvar y su trouppe de actores y actrices que se les reconoce como almodovianos. Sus mujeres dividen su carrera: Carmen Maura, Victoria Abril, Penélope Cruz… O si saltamos a Francia nos encontramos con el bueno de Truffaut y su alter ego, Jean Pierre Léaud. O si volamos a Italia bailamos con Marcello Mastroianni y Federico Fellini y también nos deleitamos con Rossellini y la Bergman. Otras parejas de este tipo no tan recordadas son las formadas por Richard Quine y Kim Novak o por Frank Capra y Jean Arthur.

Aquí retomamos otro tipo de relación. Relación artística entre actores. Así nos encontramos con una filmografía completa entre por ejemplo volviendo a Mastroianni con Sofia Loren. No podemos separar a Katherine Hepburn de las películas que protagonizó con Spencer Tracy hasta que fueron ancianos los dos, creímos así su historia dentro y fuera de las pantallas. Como ocurrió con Richard Burton y Liz Taylor que también envejecieron juntos en pantalla. O Paul Newman y su esposa eterna Joanne Woodward, intelectuales y profesionales. Fueron símbolo de modernidad de nuevos tiempos en Hollywood, los bellos Warren Beatty y Julie Christie. Tampoco olvidamos a Humphrey Bogart y Lauren Bacall, divos del cine negro… pero en una estela que ya habían mitificado muy bien los olvidados Veronica Lake y Alan Ladd. Y en los años treinta, en los años de la depresión lograron ser pareja de evasión con sus bailes Fred Astaire y Ginger Rogers en salones inalcanzables. En los cincuentas la comedia blanda fue sin duda terreno para Doris Day y Rock Hudson, que no eran tan felices e inocentes en sus vidas reales aunque sí fueron buenos amigos.También funcionan los dúos masculinos con mucha química (menos ocurre con dúos femeninos). Así nos han hecho disfrutar aventuras Clark Gable y Spencer Tracy, nos han puesto el corazón en un puño y la sonrisa siempre dispuesta Paul Newman y Robert Redford, nos hicieron reír Jerry Lewis y Dean Martin… Si nos vamos a un cine más contemporáneo ha funcionado la química de Kate Winslet y Leonardo DiCaprio… les esperamos en una tercera película.

Billy Wilder, también guionista, cuando se puso frente la dirección no dejó de escribir los guiones y esta vez sus compañeros inseparables dividieron su carrera, primero fue junto a Charles Brackett y después A. L. Diamond. Berlanga y su mundo encontraron reflejo en los guiones de Rafael Azcona. En el cine más actual funcionaron bien mientras estuvieron juntos el director Iñárritu y el guionista Arriaga. Tándem inseparable fue Douglas Sirk en sus melodramas más emocionantes con la fotografía imprescindible de Russell Metty. Si nos vamos a las bandas sonoras y nos adentramos en una película de Sergio Morricone sabemos que vamos a escuchar a Ennio Morricone y si nos centramos en el universo de Fellini siempre oíremos alguna nota musical de Nino Rota. El suspense se hace música en las películas de Hitchcock con las melodías de Bernard Herrmann. Una de las parejas artísticas más curiosas fue la del artista gráfico, rey de carteles y créditos impresionantes, Saul Bass y el director Otto Preminger. Tampoco se escapa la relación entre Audrey Hepburn con el diseñador Hubert de Givenchy. Los productores también estuvieron unidos a estrellas o directores. Si nos viene a la cabeza el productor duro de roer Harry Cohn se le relaciona con su relación tormentosa con Frank Capra… y también fue un tormento para Rita Hayworth o Kim Novak. El productor independiente David O’Selznick se obsesionó con hacer de Jennifer Jones una estrella. Al igual que Ponti construyó la carrera de la Loren o Laurentis la de Mangano.

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